Ampliar
La 'podcaster' Mariang Maturana. R.C.Mariang Maturana
'Podcaster' «No queremos conversar una hora con un fascista»Mitad del pódcast 'La Pija y la Quinqui' por el que han pasado Rosalía o Pedro Sánchez, dice que su éxito ha sido «mediatizar la sobremesa»
Domingo, 1 de febrero 2026, 00:52
... ponerme nerviosa ni cambiar los códigos dependiendo de con quién hable», suelta con el mismo aplomo con el que charla con Aitana, Chenoa, Rosalía o Pedro Sánchez. Junto a Carlos Peguer, lo hace en el pódcast 'La Pija y la Quinqui' («yo soy la Quinqui porque no tengo actitud pija para nada: si hay que bajar al barro, se baja»), donde esta guionista y licenciada en Bellas Artes, que recién cumplidos los 27 se manifiesta desenvuelta y con las ideas muy claras, consigue confesiones espontáneas de artistas y famosos solo con dejar que fluya la conversación: «Lo que hacemos es mediatizar la sobremesa».-Y empezaron a hablar de sus cosas.
-Era una charla como las que teníamos en cualquier momento, pero grabándola con una cámara y un micro.
-Y se les apareció Rosalía.
-Fue loquísimo. La primera sorpresa fue lo bien que funcionó la primera temporada. La segunda, cuando Rosalía nos dice: «¿Oye, queréis que vaya un día?». Digo «venga, tronca, a ver si tengo hueco» (risas). También quería venir su hermana Pili, y a nosotros nos parecía genial, pero yo pensaba: «¡Es que no caben, no hay tiro de cámara suficiente en mi casa para cuatro personas!». Era como de Berlanga: viene la artista más importante del panorama nacional e internacional y no puedo grabarla porque no cabe. Éramos un pódcast totalmente autoproducido, con recursos mínimos. Después ya nos profesionalizamos con un equipo y una productora.
-Luego fue Pedro Sánchez. ¿Puso alguna condición?
-Realmente no. Lo único que pidieron fue que no se hablara de tabaco porque, en ese momento, estaban con la campaña antitabaco.
-¿Y es moderno o se lo hace?
-La palabra no es 'moderno'. Sabe adaptarse a las situaciones, pero no lo veo con la imagen esa del señor Burns con gorro.
-Me refería a hacerse el guay.
-Creo que el problema está en cómo los políticos entienden el acercamiento a los jóvenes. Esto de que el PSOE y el PP hagan 'challenges' y tiktoks nos causa bastante repulsión. Nos infantilizan, nos tratan como si fuéramos una raza diferente a ellos.
-¿Cuál sería la forma de hacerlo bien?
-La ultraderecha es mucho más efectista que la izquierda, y su votante está deseando aplaudir aunque no haya un discurso formado. La izquierda, para empezar, tendría que cumplir lo prometido: regular el salario mínimo, los alquileres, dejar de vender armas a Israel, etc. La comunicación es clave, pero si lo que hay debajo es papel mojado, no sirve. Cuando veo la entrevista a Pedro Sánchez, me parece bien haber mantenido el espíritu del programa, pero ahora le habría dicho: «Oye, tío, que mi amiga está trabajando en un Carrefour Express, ¿crees que podrá comprarse una casa alguna vez?». O sí podré hacerlo yo. Si quieren acercarse a los jóvenes, tienen que abrir un espacio real de debate.
-¿Por qué algunos famosos prefieren ir a su pódcast antes que a un medio tradicional?
-Porque también se aburren, como nosotros, y prefieren ir a medios nuevos, a espacios más de nicho o que se salgan de la norma. Lo que no sé es si los medios nuevos tienen estructura suficiente para echar raíces. Yo llevo unos años muy buenos, pero eso no significa longevidad.
-¿A quién le han dicho que no?
-¡Buah! A mucha gente. Pero no por tenerlos cruzados, simplemente porque no nos apetecía hablar con ellos. A J Balvin y a Taburete, por ejemplo. Además, no somos un medio tradicional; tenemos un corte, el mío y el de Carlos. No queremos tener una conversación de una hora con un fascista: si quiero hablar con un fascista, salgo a la calle, pero no lo llevo a mi programa.
-¿Y quién le gustaría que fuera?
-Almodóvar, sin duda.
-Y charlaría con él sin prepararse nada. Esta actitud sí que es quinqui.
-Es que, aunque esté mal que lo diga, me importa muy poco, porque sé que estoy aquí de prestado. Cuando presento otros programas o hago entrevistas para otros medios, sí voy muy, muy preparada. En mi programa, no: me gusta que el espacio funcione como un gimnasio mental que me obliga a hacer piruetas constantemente.
-Ha dicho que, cuando esto se acabe, le gustaría dedicarse al periodismo.
-Sí. Yo quería estudiar Periodismo.
-¿Empiezo a buscar curro?
-Qué va. Cuando se acabe, la gente dirá: «Venga, vamos a rescatar a esta vieja gloria», y posiblemente tendré 32 años.
-Vieja gloria con 32 años, dice.
-(Risas). Es que a las tías nos tratan muy mal cuando salimos en cámara.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión