Las decenas de miles de evacuados temen por sus hogares y por el estado en el que se los encontrarán cuando puedan regresar a ellos
Regala esta noticia Añádenos en Google (EFE)Terry Bastera
26/07/2026 a las 09:15h.La voracidad de los incendios desatados en el extremo occidental de la Comunidad de Madrid y en sureste de Ávila está provocando incontables daños materiales ... y medioambientales. El fuego ha arrasado miles de hectáreas de sierra montañosa se ha adentrado en algunas de las localidades desalojadas devorando algunas de sus viviendas. La Comunidad de Madrid cifró ayer en 48 las casas que habían sido ya destruidas, mientras que otras 286 habían sufrido daños de diversa consideración a causa de las llamas. Uno de los hogares que afectados por el fuego es el de Ramón. Ayer un conocido le hizo llegar a su teléfono móvil imágenes de algunos inmuebles alcanzados por el fuego en la localidad madrileña de Pelayos. Entre ellas reconoció la suya. «No sé dónde voy a vivir ahora, acabo de enterarme que el incendio ha calcinado mi casa. No entiendo que se puedan estar quemando edificios que están dentro del pueblo», se preguntaba este madrileño que permanece refugiado en el polideportivo de Villaviciosa de Odón.
Ellos son dos ejemplos, pero las escenas de tristeza, desconcierto, impotencia, rabia y preocupación se repetían en los diferentes puntos que se han convertido en alojamiento improvisado para las cerca de 90.000 personas que habían sido desplazadas estos días a causa del que es uno de los peores incendios en la historia de la Comunidad de Madrid. Algunos se alojan en viviendas de familiares, mientras que otros lo hacen en los espacios habilitados. Uno de ellos es la sede de la Escuela de la Policía Nacional en Ávila, donde ayer ya había más de 500 refugiados y se esperaba doblar la cifra en las siguientes horas.
Algunos afectados han estado algunas noches durmiendo en sus coches o en parques antes de recalar en alguno los polideportivos y espacios habilitados para ellos. Gloria y Daniel y su hijo son otra de las familias afectadas. Residentes en Navas del Rey, habían dejado su casa sin saber qué se encontrarán cuando regresen. «Sabemos que se han quemado parte de las viviendas de la urbanización donde vivimos, pero desconocemos si la nuestra es una de las afectadas o no», contaban. De su hogar pudieron salir con lo puesto. Algo de ropa, pertenencias esenciales y sus dos gatos, que permanecían en un maletín portamascotas. «Están muy asustados y no quieren comer nada», afirmaban.
En Ávila la situación es similar. «Nos llegó un mensaje ES-Alert al móvil. A la vista de cómo habían evolucionado los incendios los días anteriores en casa teníamos ya las maletas preparadas por si teníamos que marcharnos.», contaba Gloria Quintero, vecina de la localidad abulense de La Andrada. Gloria, aseguraba que en este entorno «ha habido incendios antes, pero no de esta magnitud».
En esta provincia han sido evacuados en las últimas horas 600 mayores de doce residencias de ancianos. En la vecina Madrid la carretera N-403 que une San Martín de Valdeiglesias y Almorox se ha convertido en una vía de escape para los miles vecinos que escapan de las zonas afectadas por el fuego. Tal es la dimensión de los incendios que el Ministerio de Sanidad ha pedido a la población de Madrid que no permanezca al aire libre sin mascarilla FFP2 dado el empeoramiento de la calidad del aire a causa de las partículas que está arrastrando el humo del incendio.
Turistas desalojados
Entre los desplazados a los que las llamas han expulsado de la Sierra Oeste de Madrid y del entorno de Burgohondo, en Ávila, también hay numerosos turistas que pasaban estas jornadas en los diferentes campings repartidos por estas zonas. La noche del viernes se desalojó el de El Escorial, donde había cerca de 5.000 personas. El establecimiento se encuentra a cierta distancia de los incendios. Pero dado el comportamiento imprevisible del siniestro y el rápido avance que han experimentado las llamas en algunos momentos –el fuego se propaga por las copas de los árboles con velocidades que en algunos momentos han rondado los 40 kilómetros hora–, las autoridades tomaron esta medida por precaución antes de que el escenario se complicara.
Entre las personas que se tuvieron que marchar a toda prisa en la noche del viernes se encontraba la vizcaína Esther. Había llegado al camping desde Muskiz apenas tres horas antes junto a sus hijas, su nieta, su hermana y sus sobrinas. Allí iban a pasar una semana en familia. «Al llegar el cielo estaba con un color amarillento oscuro raro a causa del incendio y en las mesas había ceniza, pero el fuego no se veía porque estaba lejos», explicaba. El susto llegó poco después, cuando llegaron del supermercado y estaban empezando a preparar la cena. «Apareció la policía como megáfonos para desalojar el camping. Nos tuvimos que ir a toda prisa por la noche sin que nos ofreciesen un lugar para quedarnos», recordaba. Optaron por poner rumbo al pueblo de Zamora donde esta familia tiene sus raíces. Llegaron pasada la medianoche, y si no remite el incendio y pueden volver al camping, allí van a pasar estos días de vacaciones después de que el fuego les expulsase de Madrid.
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