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Noah Wyle: «El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real»

Noah Wyle: «El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real»
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«Tratamos de tomar el pulso de lo que está pasando en la medicina», asegura R. Scott Gemmill, creador de 'The Pitt', cuya segunda temporada llega el 9 de enero a HBO Max

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En primer término, Noah Wyle y Supriya Ganesh. Warrick Page Noah Wyle: «El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real»

«Tratamos de tomar el pulso de lo que está pasando en la medicina», asegura R. Scott Gemmill, creador de 'The Pitt', cuya segunda temporada llega el 9 de enero a HBO Max

Iker Cortés

Madrid

Miércoles, 7 de enero 2026, 00:12

... a cabo fue escribir sobre una pizarra blanca todos aquellos temas que no habían podido tratar en 'Urgencias'. «Nos sorprendió lo rápido que la llenamos, ya fuera hablando de fentanilo, de los derechos trans, de las armas, de la escasez de enfermeras o de la crisis en la atención sanitaria», explica el actor, que en septiembre de este mismo año recibía su primer Emmy por su papel como el doctor Robby, el jefe del servicio de Urgencias de un hospital ficticio de Pittsburgh.

Los tres participan en esta rueda de prensa virtual organizada para dar a conocer los quince nuevos episodios que, como en la anterior entrega, relatarán las quince horas de un turno en el 'foso', tal y como el doctor Robby denomina al servicio de urgencias de este hospital. La acción en esta ocasión se sitúa en el 4 de julio, el Día de la Independencia de los Estados Unidos, y comienza a las siete de la mañana con su llegada a las instalaciones y un anuncio más que interesante: hoy es su último día porque se va a tomar tres meses sabáticos y debe ceder el testigo a la doctora Baran Al-Hashimi (Sepideh Moafi), que viene de un hospital de veteranos. En estos primeros compases, ya pueden observarse tiranteces y diferencias a la hora de llevar el mando que pueden dar mucho juego a lo largo de la temporada.

A juzgar por su primer capítulo el realismo a la hora mostrar los procedimientos médicos continúa siendo una de las claves de la ficción. Por supuesto, los actores pasaron bastante tiempo en la sala de Urgencias de un hospital y pudieron hablar con enfermeras y médicos que desempeñan día a día esta labor tan esencial, pero, además, para no caer en errores de continuidad hicieron un ejercicio que, a la postre, se comprobó muy necesario: tratar de mantenerse en pie durante 15 horas. «Lo hicimos -desvela Wyle- para anotar, por ejemplo, en qué parte del cuerpo sentíamos tensión, qué parte se cansaba primero, cuándo teníamos hambre, cuándo sentíamos que teníamos que ir al baño... Escribimos esas cosas en nuestros guiones y, cuando esas horas del turno llegaban, ya sabíamos cuál era lenguaje corporal apropiado».

Arriba, Patrick Ball, como el doctor Langdon, a su regreso al hospital, después de diez meses en rehabilitación; debajo, Spideh Moafi, que da vida a la doctora Baran Al-Hashimi, y Katherine LaNasa, en la piel de la enfermera Dana Evans.

Dado el éxito que tuvo la anterior entrega, cabe preguntarles si han vivido con cierta presión la puesta en marcha de esta nueva tanda de episodios. «Claro que la sentimos», se sincera Wyle pese a la negativa inicial de sus dos compañeros. «El famoso 'bajón de la segunda temporada' es real. Y cuando tienes algo tan impactante y exitoso como lo que tuvimos, es inevitable tener que enfrentarse a las expectativas», apunta. Fue Wells, recuerda el también guionista, director y productor ejecutivo, quien de alguna manera les alivió buena parte de esa presión cuando les dijo que la ficción no debía ser ni más grande, ni más rápida, ni más fuerte. «Basta con que lo hagáis de nuevo y con que recordéis lo que hicisteis la primera vez y os mantengáis fieles a los personajes y seáis honestos», les aconsejó.

Arriba, Shabana Azeez, Isa Briones, Gerran Howell y Noah Wyle; debajo, Fiona Dourif, en primer término, y Noah Wyle, con un bebé en sus brazos.

Lo cierto es que el de la primera entrega fue un éxito bastante orgánico o, al menos, así es como lo vivió el actor. «Sentí que la comunidad médica la abrazaba primero y con fuerza y, como esa era la audiencia a la que estábamos apuntando, fue extremadamente gratificante. Su sello de aprobación dio a otras personas la confianza para verla y comenzó a extenderse desde allí», cuenta Wyle, cuya fama echó a volar cuando irrumpió como el pipiolo John Carter en 'Urgencias' en 1994, una ficción que le valió cinco nominaciones a unos Emmy que, sin embargo, nunca logró conquistar.

Se convirtió en el último integrante del reparto original en abandonar la producción, en 2005, aunque volvió como invitado en su última temporada en 2009. En aquellos días, recuerda, su madre que era enfermera le daba consejos para actuar como un médico profesional. «Ahora, gracias a internet, tengo como ocho millones de madres que me llaman para decirme: 'Creo que tu estetoscopio estaba al revés, idiota'», dice entre risas.

El equilibrio entre casos y personajes

Entre las enseñanzas extraídas de la primera temporada está el «delicado» equilibrio entre los casos y los personajes. En este sentido, Wyle asegura que aunque muchos espectadores están ahí por la medicina, «mucha gente respondió más al viaje interno de nuestros personajes», de ahí que en este regreso el peso se haya puesto más en «ser realmente fieles a la arquitectura interna de los personajes» y no tanto en crear casos impactantes.

Curiosamente, y como ocurría con la mítica serie ambientada en el County General de Chicago, 'The Pitt' no se rueda en Pittsburgh, sino en Los Ángeles. Bien es verdad que sus personajes salen a veces a la calle o suben al helipuerto cuando llega un paciente y esas secuencias sí que se recogen en la ciudad, pero el grueso del rodaje se realiza en un estudio. «Lo hacemos así de manera intencional, porque es una experiencia claustrofóbica e inmersiva que trata de mantenerte en la sala de urgencias todo lo que se pueda», desarrolla Wyle. Pero, además, estar en un set les permite «controlar la mayor cantidad de variables posibles», añade.

Sin duda la serie acierta a la hora de tocar temas que afectan al sistema de salud norteamericano. «La covid -dice Scott Gemmill- tuvo un gran impacto en la atención médica, así que queríamos abordar eso. También creo que la cantidad de desinformación que existe es algo con lo que nunca tuvimos que lidiar antes». De hecho, una de las cosas que hacen antes de preparar cada temporada es sentarse con expertos de la salud en distintos campos para sonsacarles qué historias se deberían contar que no se estén contando.

«Esa es más o menos la manera en que obtenemos los casos de nuestras historias médicas. Tratamos de tomar el pulso de lo que está pasando en la medicina», señala Gemmill. Y para eso, dice Wells, «es importante escuchar no a los mandos superiores, sino a las personas que tratan con los enfermos». Y va más allá: «El sistema de salud estadounidense está en crisis y esa crisis no va a mejorar empujando a 8 o 10 millones de personas fuera de los seguros, ya que eso significa que no van a recibir atención primaria, que es lo que les evitaría terminar en la sala de urgencias con problemas mucho más graves. Así que, lamentablemente, todavía hay muchas historias que contar».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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