Este fin de semana se alcanza el pico de calor en toda España y las temperaturas bajarán en junio, a la espera de lo que aguarde en julio y agosto
Regala esta noticia Añádenos en Google Un viandante en Sevilla, donde el anticiclón dejó temperaturas de 37 grados con calima, el miércoles. (EP)Madrid
30/05/2026 a las 00:09h.Este fin de semana llega el pico de calor de estas temperaturas inusuales para un mes de mayo. Los termómetros marcan grados propios de finales ... de julio y principios de agosto, y bajarán a partir del primero de junio, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). «Es una situación anómala debido a la presencia de un anticiclón muy potente», asegura Rubén del Campo, coordinador del área de Información Meteorológica y Climatológica de la Aemet. «Esta situación de altas presiones estabiliza la atmósfera y genera poco movimiento de aire, lo que impide que pueda escapar el calor producido por el sol sobre la superficie. Así que cada día es un poquito más caluroso que el anterior».
«Para hablar de una ola de calor las temperaturas tendrían que ser todavía más altas, un 5% más que las que se suelen registrar en julio y agosto, y no llegamos a esos niveles»
Rubén Del Campo
Aemet
No obstante, no se puede hablar de una ola de calor, porque de los tres umbrales de intensidad que se tienen que cruzar para que haya una, se han cruzado dos: extensión, que abarca toda la península, y duración, porque dura más de tres días. Pero no se cumple el último, el de la intensidad: «Para hablar de una ola de calor las temperaturas tendrían que ser todavía más altas, un 5% más que las que se suelen registrar en julio y agosto, y no llegamos a esos niveles», advierte Del Campo. «Estamos teniendo temperaturas propias de finales de julio o principios de agosto, pero no son de las más altas de esas fechas».
Bajo la «cúpula de calor» que produce estas temperaturas «extraordinarias» para mayo hay, entonces, un potente sistema de altas presiones, que puede derivar en una «dorsal» o en un «anticiclón», como ahora. La dorsal, por su parte, proviene del «sistema de altas presiones típico de las estaciones de verano», cuando «la atmósfera sufre una serie de ondulaciones. La onda que contiene aire más frío procedente del norte son vaguadas y las de aire cálido procedente del sur son las dorsales».
«Con la llegada del verano, la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que tiene enorme influencia en el tiempo en Europa, desplaza su polo sur hacia el continente europeo», explica José María Sánchez-Laulhé, meteorólogo de la Asociación Meteorológica Española. «Esto provoca viento de levante en la península ibérica y norte de África, donde se generan masas de aire secas y cálidas que son bombeadas por el anticiclón europeo hacia latitudes altas, realimentando el anticiclón de bloqueo que se hace más duradero y más cálido a todos los niveles de la troposfera, lo que últimamente se denomina cúpula de calor».
Sí, el cambio climático
El trasfondo de estas temperaturas es el calentamiento global. Sí, el cambio climático tantas veces anunciado, que se manifiesta. «La atmósfera está cada vez más caliente por las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénico (de origen humano) y estos primeros episodios de altas temperaturas afectan la salud de muchas personas», sostiene Del Campo. «Las condiciones de temperatura de pleno verano se están adelantando en las últimas décadas. Casi diez días antes por década, de manera que ahora tenemos condiciones de pleno verano con más de un mes de antelación que en los años ochenta. Está comprobado y la tendencia es probable que continúe».
«Se espera para el verano, los meses de junio, julio y agosto, temperaturas por encima de la media en toda España fruto del cambio climático antropogénico, por la mayor concentración del CO2 en la atmósfera», sostiene Sánchez-Laulhé. «Aunque hasta ahora ha habido pocos estudios relativos a la relación entre la intensidad de la NAO y el cambio climático, estos estudios confirman una correlación positiva, lo que implica que la cúpula de calor tiende a ser más potente, generando olas de calor más extensas que afectan latitudes más altas, cuando era un fenómeno de latitudes medias».
Con temperaturas cada vez más intensas, «nos estamos acostumbrando a temperaturas de pleno verano en mayo», dice Del Campo. «España se ha calentado casi 1,8 grados en los últimos 65 años. Parece un aumento pequeño, pero no lo es. Ese 1,8 grados en 65 años encierra un mayor número de episodios de temperaturas extremadamente cálidas».
Un verano tórrido
Esta anomalía climática no implica necesariamente que el verano sea una ola de calor continua, aunque «los pronósticos apuntan a un nuevo verano con temperaturas por encima de lo normal en toda España, y sobre todo, otra vez, en el norte, el este y Baleares», dice Del Campo.
De hecho, podría ocurrir que «ésta no sea la tónica general del verano», analiza Sánchez-Laulhé. «Los mapas de predicción estacional parecen indicar que a nivel peninsular el número de días de olas de calor en los meses de verano será bastante inferior al del pasado año a pesar del calentamiento global».
¿Cuál es la temperatura máxima que se estima este año? «No lo podemos saber», responde. «Tendremos que esperar a lo largo del verano para ver cuál es el valor que se alcanza en cuanto a temperaturas extremas».
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