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«Nos hacían dormir en el suelo entre las cucarachas. Parecía Guantánamo»

«Nos hacían dormir en el suelo entre las cucarachas. Parecía Guantánamo»
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Los dos italianos liberados este domingo relatan los «horrores» vividos durante los 14 meses de cautiverio en Venezuela

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Alberto Trentini y Mario Burlò han podido abrazar a sus familias tras más de un año de cautiverio. EFE «Nos hacían dormir en el suelo entre las cucarachas. Parecía Guantánamo»

Los dos italianos liberados este domingo relatan los «horrores» vividos durante los 14 meses de cautiverio en Venezuela

Alin Blanco

Martes, 13 de enero 2026, 20:27

... reencontrarse con sus seres queridos. Llenos de lágrimas de alegría y emoción, abrazaron a sus familiares en la pista del aeropuerto de Roma-Ciampino, donde también les han recibido la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el viceprimer ministro, Antonio Tajani. «Nos hacían dormir en el suelo entre las cucarachas. Les dije a los guardias de la prisión: hasta los perros tienen necesidades diarias, somos menos que perros», ha denunciado Burlò. «Fue un secuestro, tenía miedo de que me mataran», ha añadido.

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«Mis familiares en Italia me creían muerto: fue un secuestro real, podríamos hablar de tortura, no física, sino psicológica. Tenía miedo de que me mataran, de no volver a ver a mis hijos», ha relatado Burlò, el empresario inmobiliario de Turín. «Me acusaron de terrorismo y conspiración en Caracas, pero los que me conocen sabían que las acusaciones eran absurdas e infundadas. He sobrevivido a estos meses de detención gracias a ellos, pensando en mis hijos y en mis amigos cercanos».

Amor de padre

El piamontés de 52 años ha asegurado que abrazar de nuevo a sus hijos ha sido lo más «importante». «Fue difícil, pero mis hijos y el amor que siento por ellos me dieron la fuerza para seguir adelante», ha señalado. «No he hablado con ellos en un año. Hice mi primera llamada después de 11 meses y medio». El empresario asegura que fue «secuestrado», «como lamentablemente les ocurrió a muchos extranjeros que aún siguen allí, 94 extranjeros de 34 nacionalidades diferentes, de una forma bastante inhumana». Asegura que ha perdido 30 kilos pero sus ojos vuelven a brillar de esperanza. «Estoy agotado, pero no importa», dice ilusionado.

Burlò y Trentini compartían celda en condiciones «aterradoras». El centro penitenciario El Rodeo I, en Caracas, está destinado a presos políticos y no se abrían procesos judiciales ni dejaban a los presos comunicarse con sus familias. «No la llamábamos prisión, sino campo de concentración porque salimos esposados y con máscaras como en Guantánamo», ha relatado. «Tres metros y medio por dos con una letrina central, una tubería donde te puedes lavar con agua y nada más», ha descrito el espacio que cohabitaron durante 423 días y ha asegurado que comían «a escasos 50 centímetros del retrete». «Nos llevaban al patio una hora al día y solo cinco días a la semana», ha denunciado.

Trentini, de 46 años, ha evitado hacer declaraciones a la prensa, al igual que lo han hecho los liberados españoles, para no complicar la situación de los que aún permanecen encerrados. Burlò ha asegurado que tiene «muy buena relación» con él. «Todos nos llevábamos bien allí porque éramos solidarios con los demás secuestrados», ha afirmado a su llegada a Roma tras su liberación.

Burlò fue absuelto en Italia de una condena de 7 años por su relación con la mafia calabresa, pero aún tiene un juicio pendiente

Trentini fue detenido en un control policial mientras transportaba ayuda humanitaria de la ONG Humanity & Inclusion. No recibió una explicación clara del motivo de su detención, nunca se presentaron cargos contra ellos, ni tuvieron acceso a un abogado. No fue hasta pasado medio año que permitieron al cónsul realizar una visita, y solo al cumplir un año de su encarcelamiento pudieron realizar una llamada a sus familiares. Durante su cautiverio, su familia ha llevado a cabo en Italia distintas movilizaciones y acusó al Gobierno de Meloni no estar «haciendo suficiente».

El de Burlò, sin embargo, ha sido un caso muy distinto. Fue arrestado cinco días antes que Trentini, el 10 de noviembre de 2024, según puso un pie en Venezuela. La Justicia italiana lo buscaba por sus actividades delictivas en Piamonte, junto a la mafia calabresa, por las que había sido condenado a 7 años de cárcel. Durante meses se le dio por desaparecido y, en febrero de 2025, el Tribunal de Casación –el equivalente al Supremo– lo absolvió de la acusación más grave que lo asociaba a la mafia, pero tiene pendiente un juicio por el que piden para él más de tres años y medio de prisión.

Se cree que ambos liberados fueron retenidos por el régimen bolivariano para presionar al Gobierno italiano para que entregara a disidentes venezolanos residentes en el país mediterráneo o para que excarcelara a chavistas arrestados.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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