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Nueve alimentos que puedes tener durante años en tu despensa porque... ¡nunca caducan!Se pueden estropear con el paso del tiempo, pero no te van a hacer daño
Martes, 17 de marzo 2026, 19:04 | Actualizado 20:08h.
... que han superado la fecha de caducidad guiándose únicamente por su aspecto, olor o sabor. Vamos, que les da igual lo que ponga la tapa del yogur o el envoltorio del pan de molde porque se lo van a comer de todas formas. «Y no pasa nada», tranquilizan los expertos.Además de los yogures y el pan de molde, otros productos de nuestro día a día que se pueden comer sin peligro alguno pasada la fecha de consumo preferente son «las patatas fritas, los frutos secos, la pasta, embutidos y quesos curados, sopas y salsas de sobre, envases de tomate frito, refrescos...», enumeran los expertos. En general, «no hay mayor problema por comer cualquiera de estos alimentos días o incluso semanas después de la fecha impresa en el envoltorio siempre y cuando cumplan una serie de requisitos como, por ejemplo, que el envase no esté abierto ni presente signos de deterioro», precisan en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Ahora bien, existen una serie alimentos de consumo diario que no llevan ni fecha de caducidad ni de consumo preferente en su envase porque, básicamente, no caducan. «Esto no quiere decir que no se estropeen con el paso del tiempo. De hecho, algunos sí lo hacen. Lo que ocurre es que ese empeoramiento afecta exclusivamente a la calidad del producto, pero en ningún caso supone un riesgo para nuestra salud», recuerdan los expertos en seguridad alimentaria. Estos son algunos ejemplos.
Las bebidas alcohólicas con una graduación superior al 10%: si están bien selladas, las botellas de vodka, ron o whisky duran indefinidamente.
Vinagre blanco: su propia acidez lo mantiene estable y sin caducidad.
Sal: es el conservante natural por excelencia, así que dura de forma indefinida.
Azúcar: como no favorece el crecimiento de microorganismos, tampoco se estropea. Al igual que la sal, no se echa a perder si se mantiene en un lugar seco y libre de humedad.
Miel: sus propiedades antimicrobianas y su bajo contenido en agua impiden el crecimiento de bacterias, por lo que se puede consumir indefinidamente.
Legumbres secas: pueden endurecerse con el paso del tiempo, pero su valor nutricional se mantiene y son perfectamente comestibles a lo largo de los años.
Arroz blanco: almacenado en condiciones estancas, es decir, sin humedad ni insectos, mantiene sus propiedades durante años. «El arroz integral sí se enrancia por su contenido en aceites», precisan los expertos.
Salsa de soja: es uno de los productos más duraderos. Si tienes un bote o unos sobres de esta salsa por casa, no te preocupes por su caducidad. Pueden durar años –incluso abiertos– gracias a su contenido en sodio y a su proceso de fermentación.
Chicles: según las normativas de consumo, estas gominolas no están obligadas a llevar fecha de caducidad ni de consumo preferente en su envase «al estar compuestos por bases de goma, resinas, ceras y edulcorantes que no favorecen el crecimiento microbiano». Aunque es verdad que los chicles se pueden endurecer o perder sabor, no se vuelven tóxicos ni peligrosos con el paso del tiempo.
Ni recalentar la comida varias veces, ni descongelarla en la encimera
Con la fecha de consumo preferente, podemos tener cierta manga ancha, pero con otros hábitos debemos de ser mucho más cuidadosos porque nos jugamos la salud. Y la encuesta realizada por la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC) pone en evidencia el «desconocimiento generalizado de la población en materia de seguridad alimentaria». El 87% de las personas consultadas deja enfriar los alimentos a temperatura ambiente durante demasiado tiempo antes de guardarlos en la nevera, seis de cada diez recalientan las sobras varias veces y prácticamente la mitad pone los táperes de comida en la encimera de la cocina durante horas para que se descongelen. Las tres son prácticas habituales en los hogares españoles y las tres están mal. Te explicamos qué deberías hacer en estos casos, según las recomendaciones de la AECOC.
Dejar enfriar a temperatura ambiente: Los alimentos cocinados no deben permanecer mucho tiempo fuera de la nevera y menos si hace calor. En este sentido, es muy importante tener en cuenta la llamada 'zona de peligro'. Es decir, el rango de temperatura en el que es más fácil que se puedan desarrollar patógenos va desde los 10 hasta los 65 grados. ¡Las bacterias se multiplican por dos cada veinte minutos! Imagínate la carga microbiológica que puede acumular un arroz con pollo o un trozo de tortilla fuera del frigorífico en solo dos horas. Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, es mucho mejor refrigerar la comida y darle un golpe de calor en el microondas antes de servir
Recalentar varias veces la comida: Cada ciclo de enfriado y recalentado multiplica el riesgo de intoxicación. Lo ideal es recalentar solo la porción que se va a consumir y asegurarse de que alcanza al menos los 70 grados en el centro.
Descongelar en la encimera: Descongelar a temperatura ambiente favorece el crecimiento bacteriano en la superficie, mientras el interior sigue congelado. La opción segura es hacerlo en la nevera, con tiempo, o usar el microondas con programa específico si se va a cocinar inmediatamente.
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