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Un grupo de alumnos sentados junto a la valla del patio de su instituto público. EFE Ocho de cada diez profesores denuncian un aumento de agresiones por parte de los alumnosAlertan de un claro avance de la conflictividad en las aulas públicas y de actitudes hostiles y falta de respeto por parte las familias
Madrid
Lunes, 12 de enero 2026, 12:49
... provocado un claro empeoramiento de la convivencia escolar, que está dañando la calidad de la educación y que está pasando una enorme factura personal y profesional a los docentes.Las respuestas son claras y masivas. Más de ocho de cada diez profesores, el 83%, pertenecientes a centros desde Primaria a Bachillerato, pasando por FP, alertan de un aumento de las agresiones que sufren por parte de los alumnos. La gran mayoría de estos ataques son verbales, pero también se producen agresiones físicas y, según añaden, cada vez con mayor frecuencia.
El resultado de esta situación, subrayan en una proporción prácticamente idéntica (el 82,6%), es un clima de trabajo en el aula que describen como «conflictivo» y cuando menos «complicado». La denuncia de este aumento de la conflictividad escolar es especialmente alta en Navarra, Extremadura, Canarias y Cataluña.
Lamentan la falta de apoyo institucional y dicen que el resultado es un desgaste profesional «insostenible» y la multiplicación de bajas
Los profesores relatan que, además, hay otros dos elementos que lejos de ayudar elevan la tensión diaria que ya se vive en colegios e institutos. En primer lugar, tres de cada cuatro docentes, el 76,6%, denuncia que sufren «actitudes hostiles» y «faltas de respeto» con demasiada frecuencia por parte de los padres y familiares de sus alumnos. De hecho, prácticamente la mitad de los enseñantes, el 46%, considera que las familias de los estudiantes no valoran el trabajo que realizan.
El segundo problema es que cerca de nueve de cada diez maestros y profesores, el 85,8%, no se sienten suficientemente respaldados por las administraciones educativas ante los ataques y problemas de convivencia, más bien al contrario. «Cuando pedimos ayuda, demasiadas veces se nos cuestiona en lugar de protegernos», resumen los autores del estudio a la vista de las respuestas.
«Queremos enseñar sin tener que tolerar insolencias, desconsideraciones, ofensas o vejaciones, y sin sentirnos desprotegidos ante situaciones de conflicto cada vez más habituales», demandan los responsables de STEs. Los autores consideran que la normalización de esta conflictividad en las aulas está generando un desgaste profesional «insostenible» y un aumento «preocupante» de las bajas laborales y de los problemas de salud mental entre los docentes, así como una escalada en la toma de ansiolíticos
Por todo ello, el sindicato de enseñantes exige la publicación urgente de un protocolo de prevención de agresiones que elimine cualquier violencia hacia el docente y un gabinete psicológico para abordar las conductas disruptivas del alumnado y garantizar apoyo público al profesorado víctima de estrés o agresiones.
Ratios excesivas y burocratización
Pese a la gravedad de la situación anterior, la conflictividad escolar no es el único problema grave que vive la profesión docente. Este estudio, además de la insuficiencia de las remuneraciones para las responsabilidades que asumen, detecta cuando menos otros dos graves obstáculos generalizados que deterioran la calidad de la enseñanza pública.
El primero es la insuficiencia de profesores en relación a la cantidad y variedad de alumnos a su cargo, lo que impide una enseñanza individualizada, que es la que asegura que nadie se queda atrás. El 92% de los docentes critica por muy elevadas las ratios actuales de estudiantes por clase, que no permiten, dicen, una atención adecuada a un alumnado cada vez más diverso (alta inmigración, discapacidades). Esta es una percepción que alcanza niveles prácticamente unánimes en comunidades como Euskadi, Cataluña o Madrid.
La segunda gran denuncia es la sobrecarga burocrática creciente, que vacía de contenido, aseguran, la tarea pedagógica. El 95,7% de los docentes indica que la excesiva carga burocrática, «impuesta por la Administración y en constante aumento», resta tiempo a la preparación de las clases y a la atención del alumnado con dificultades de aprendizaje. «La burocracia está devorando el tiempo que debería destinarse a enseñar, preparar clases y acompañar al alumnado que más lo necesita», lamentan los autores.
La conclusión final es el alto nivel de deterioro del trabajo docente en España, como lo reflejarían los datos anteriores y que poco más de la mitad de los profesores, el 56,6%, crea que tiene un trabajo «digno». Los responsables de STEs avisan de que, «si no se adoptan medidas urgentes para mejorar las condiciones laborales, salariales y de convivencia en los centros educativos, el sistema educativo público se enfrenta a un riesgo real de escasez de profesorado, especialmente en secundaria y formación profesional».
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