En los últimos años ha sido barato pedir créditos para invertir o comprar productos duraderos, mientras se recibían remuneraciones escasas por los ahorros
Regala esta noticia Añádenos en Google Kevin Warsh, presidente de la FED, y Donald Trump, presidente de EE UU. (Reuters) 20/09/2026 a las 00:07h.El nivel de los tipos de interés es una cuestión bastante peliaguda, un motivo de preocupación constante de los economistas y de terror para los ... políticos. Por muchas razones. Por las consecuencias que provoca y por las amenazas que suscita.
Con independencia de la posición que pueda tener cada uno, siempre se ha dicho, porque es verdad, que los tipos bajos son la mejor noticia para cualquier economía. Incentivan y facilitan la asunción de riegos, animan las inversiones y desaniman a las posiciones conservadoras que abominan del riesgo.
Ahora las cosas cambian y lo hacen a velocidad creciente. Los precios, empujados por los combustibles y fruto de la inestabilidad geopolítica mundial, amenazan con una ola de fuerte inflación y eso tensiona a los tipos, sobre todo a los de largo plazo. La inflación en los Estados Unidos va por el 4% y en la Unión Europea solo un poco menos, por el 3,75%. Pero esto no ha hecho más que empezar y se temen los efectos de segunda ola, que se producirán cuando las subidas del transporte y el de los fletes -que se distribuyen como el riego sanguíneo por toda la economía- se ceben con los precios.
Los principales bancos centrales, mientras, están muy preocupados con el asunto. No serán las ultimas cotas del precio del dinero, pues todavía quedan ganas -probablemente también necesidad- de volver subir los tipos en los próximos meses.
La posición del flamante y nuevo gobernador de la Fed, Kevin Warsh, tiene especial mérito, pues aparte de luchar contra las presiones del mercado, e incluso contra sus propios deseos, ha tenido que pelear contra las poco sutiles indicaciones del presidente Donald Trump, quien insiste en la oportunidad y la conveniencia de mantener los tipos por los suelos. Se ha comprometido a ello y tiene, en el próximo futuro, unas elecciones cruciales a las que no quiere acudir con sombras y recelos en su política económica.
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