El intento de limpiar la escena del crimen fue uno de ellos. Además de encontrar muestras de lejía, su olor que se notaba nada más entrar en el dormitorio donde se cometió el asesinato, también se halló una bayeta a los pies de la cama. Se localizaron restos del producto de limpieza tanto en el cuarto como encima de la propia víctima, con el objetivo de borrar posibles pruebas que relacionaran al presunto autor de los hechos con la mujer.
Asimismo, en el análisis del entorno que realizaron los agentes, se localizó ropa de cama que había desaparecido de la habitación, así como la parte superior del pijama de la víctima, con lo que, aparentemente, eran manchas de sangre. Ello sería después comprobado en el laboratorio y si pertenecían a la víctima o a su presunto agresor.
De igual modo, se recabó información de las cámaras de seguridad de la zona, como el de un banco que había cerca de la vivienda de la mujer. En ella se mostraba al hombre sentado ahora en el banquillo, que se dirigía hacia la casa de la víctima sobre las 23:00 horas, momentos previos a la hora del crimen y que encajarían con la cronología de la investigación.
Asalto a la casa
La noche de los hechos, según defiende Fiscalía, el acusado habría accedido a la vivienda tras escalar la muralla exterior hasta la terraza. La mujer dormía con una ventana abierta, algo que habría aprovechado el presunto autor de los hechos para entrar.
Ya dentro, se habría colado en la habitación de Carmen, de 74 años, que «sin opción a defenderse», fue agredida. El acusado le habría puesto una bolsa en la cabeza, la golpeó varias veces y le asestó hasta seis puñaladas con un punzón o «un instrumento de características similares», según los forenses. Posteriormente, la habría agredido sexualmente y la asfixió para evitar que pudiera denunciarlo.
A continuación, el hombre habría rociado con lejía las estancias de la vivienda, sobre todo en el dormitorio donde ocurrieron los hechos, para dificultar la investigación. Antes de abandonar la casa, presuntamente robó dinero, joyas, una plancha de asar, unos grilletes, varias garrafas de aceite y otros efectos personales.
El rastro del botín en Úbeda
Posteriormente, se hizo con el vehículo de la víctima y condujo hasta un club de alterne de Úbeda, donde llegó «exhibiendo» parte del botín que, supuestamente, había robado del domicilio. Horas después fue detenido por la Guardia Civil e ingresó en prisión provisional, donde se ha mantenido hasta su traslado esta mañana a la Audiencia Provincial.
Por estos hechos, la Fiscalía solicita la prisión permanente revisable por el delito de asesinato, además de 15 años de prisión por la agresión sexual, cinco años por el robo con violencia en casa habitada y otros cinco por el robo de uso de vehículo a motor, estos dos últimos con la agravante de reincidencia. La defensa del acusado, por su parte, ha pedido inicialmente su libre absolución por drogadicción.
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