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Olivia Muñoz-Rojas, el 'woke' 'amable'y 'moderado'

Olivia Muñoz-Rojas, el 'woke' 'amable'y 'moderado'
Artículo Completo 1,085 palabras
Para comenzar, en este libro su autora parte del eje esencial de que todo lo 'woke' equivale a progresismo, mientras que todo lo demás es reaccionario. Y así, punto por punto, la autora va refiriéndose y comentando cada uno de los tópicos a los que en estos últimos años nos hemos acostumbrado a escuchar. Pero con respecto a otros ensayos que tratan estos mismos asuntos, Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson , con un buen currículum, va al origen de los mismos con bastante conocimiento y sabiduría y trata de justificarlos razonablemente.Ensayo 'Golpes de vista' Autora Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson Editorial Paidós Año 2026 Páginas 309 Precio 22,90 euros Valoración *** Comienza por la Revolución Francesa y el papel ninguneado a las personas de color y las mujeres. Interesante el relato de ese tiempo en Haití, colonia francesa. El igualitarismo universal que promovió la Revolución fue únicamente teórico pero no práctico. Es cierto que el ideal de individuo nuevo, libre e igual, fue varón y blanco. La mujer cumplió un papel más como alegoría que otra cosa , aunque Olympe de Gouges, una pequeña burguesa de provincias, feminista y abolicionista, redactó una 'Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana' (1791). Así demostró que no solo había hombres y ciudadanos. En este sentido, no por conocida como tantas otras historias aquí recontadas, es curiosa la reivindicación que hicieron las mujeres para llevar pantalones como los hombres. «Siempre atento al ritmo social, cultural y político, la moda ha sabido explotar el 'mestizaje amable'», escribe la colaboradora habitual de 'El País', el único medio al que cita, ingenuamente, infinidad de veces. Siendo esta opinión acertada, se equivoca al afirmar que la moda islámica está cada vez más integrada en la moda occidental y que la hiyab o el burkini, en Europa, significa el empoderamiento de las musulmanas. Defender la ley islámica que no respeta la igualdad de sexos y que trata a la mujer como en la Edad Media, e incluso la asesina, encierra o castiga, me parece de una insensatez sublime. Espero no ver la foto en la solapa de su próximo libro con estos atuendos. Defender la ideología islamista frente a las democracias europeas es irresponsable. ¿Cuántos 'Me too' existen en los países árabes?. Son interesantes las referencias a la estética revolucionaria y la participación directa de muchos artistas plásticos en la Revolución Francesa. Por ejemplo la de Jacques-Louis David que firmó la sentencia de muerte de Luis XVI y María Antonieta. Fue miembro de la Convención y presidente de la misma. Y es también afortunada la comparación entre la estética pictórica revolucionaria con alguna pintura religiosa. Tampoco ninguna novedad, pero está bien ahondar sobre ello. El Cristo hijo de Dios representado ahora laicamente. Marat muerto, el Che muerto.Respecto al patriarcado, la crítica no solo va contra la supuesta derecha luciferina, sino también contra la izquierda Es cierto que durante el romanticismo la belleza era masculina, aunque también por esas décadas del siglo XIX se inició la liberación sexual femenina . Lo patriarcal tiene en 'Golpes de vista', un papel importante. Desde luego, siguiendo las pautas marcadas, todo lo que llevó a cabo durante siglos fue nefasto, y el matriarcado apenas tuvo presencia mientras los hombres se iban a las guerras y las poblaciones quedaban diezmadas. Pero en este caso, la crítica de la ensayista no solo va contra la supuesta derecha luciferina, sino también contra la izquierda. La defensa del indigenismo , a través del muralismo de Rivera-Siqueiros, evita mencionar todo lo creado en la época virreinal. ¿Cuántas gentes, por ejemplo, murieron en las numerosas guerras civiles entre los mexicanos ya independientes? Probablemente muchas más de las que se les atribuyen a los españoles que no tenían escopetas de repetición. Además ambos muralistas eran comunistas. Y Siqueiros aún más, un ferviente estalinista que colaboró en el asesinato de Trotski en México DF. También el anticlericalismo es una bandera 'woke' que celebra que Notre Dame fuera convertida en un templo dedicado a la diosa Razón. Diosa que justificó los miles de asesinatos a inocentes durante la Revolución Francesa. Los 'sans-culotte', la clase baja francesa del XIX, adelantó el odio que hoy tiene lo 'woke' al elitismo intelectual y la educación elevada. Y esto indirectamente lo celebra quien ha estudiado en la Universidad de Nueva York, en Upsala y Lund, e igualmente en la London School. También en estas páginas se insiste en que Occidente ha dejado de ser el principal referente cultural . Comparemos la cultura del islam a lo largo de los siglos con la cultura desarrollada por el judeo-cristianismo. ¿Cuántos escritores, artistas, científicos…? Y aunque en Occidente el número de mujeres no sea lo grande que pudiera ser, cuáles son en número y fama las musulmanas?El colonialismo es otra gran monserga aquí recordada, así como la arquitectura fascista e incluso franquista sin apenas recriminar la comunista. La autora recrea el 'feísmo', eso lo digo yo, de IKEA, empresa a la que califica de «utopía cotidiana». Y la caída de la URSS la achaca al neoliberalismo y no al deseo de vivir en democracia. Sin embargo son muy sobresalientes las páginas dedicadas a Hollywood, a Bollywood (India), Nollywood (Nigeria), así como la colaboración de Hollywood con China. El cine como propaganda política. La conclusión de la autora es razonable. Hay que hacer una reflexión crítica del pasado y que los damnificados de otros tiempos no quieran ahora vengarse y echar todas las culpas sobre los presentes. Hay que mantener la convivencia y no promover la violencia.

Para comenzar, en este libro su autora parte del eje esencial de que todo lo 'woke' equivale a progresismo, mientras que todo lo demás es reaccionario. Y así, punto por punto, la autora va refiriéndose y comentando cada uno de los tópicos a los que ... en estos últimos años nos hemos acostumbrado a escuchar.

Pero con respecto a otros ensayos que tratan estos mismos asuntos, Olivia Muñoz-Rojas Oscarsson, con un buen currículum, va al origen de los mismos con bastante conocimiento y sabiduría y trata de justificarlos razonablemente.

Comienza por la Revolución Francesa y el papel ninguneado a las personas de color y las mujeres. Interesante el relato de ese tiempo en Haití, colonia francesa. El igualitarismo universal que promovió la Revolución fue únicamente teórico pero no práctico. Es cierto que el ideal de individuo nuevo, libre e igual, fue varón y blanco. La mujer cumplió un papel más como alegoría que otra cosa, aunque Olympe de Gouges, una pequeña burguesa de provincias, feminista y abolicionista, redactó una 'Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana' (1791).

Así demostró que no solo había hombres y ciudadanos. En este sentido, no por conocida como tantas otras historias aquí recontadas, es curiosa la reivindicación que hicieron las mujeres para llevar pantalones como los hombres. «Siempre atento al ritmo social, cultural y político, la moda ha sabido explotar el 'mestizaje amable'», escribe la colaboradora habitual de 'El País', el único medio al que cita, ingenuamente, infinidad de veces. Siendo esta opinión acertada, se equivoca al afirmar que la moda islámica está cada vez más integrada en la moda occidental y que la hiyab o el burkini, en Europa, significa el empoderamiento de las musulmanas.

Sublimes ruinas (contra la arquitectura 'woke')

Defender la ley islámica que no respeta la igualdad de sexos y que trata a la mujer como en la Edad Media, e incluso la asesina, encierra o castiga, me parece de una insensatez sublime. Espero no ver la foto en la solapa de su próximo libro con estos atuendos. Defender la ideología islamista frente a las democracias europeas es irresponsable. ¿Cuántos 'Me too' existen en los países árabes?.

Son interesantes las referencias a la estética revolucionaria y la participación directa de muchos artistas plásticos en la Revolución Francesa. Por ejemplo la de Jacques-Louis David que firmó la sentencia de muerte de Luis XVI y María Antonieta. Fue miembro de la Convención y presidente de la misma. Y es también afortunada la comparación entre la estética pictórica revolucionaria con alguna pintura religiosa. Tampoco ninguna novedad, pero está bien ahondar sobre ello. El Cristo hijo de Dios representado ahora laicamente. Marat muerto, el Che muerto.

Respecto al patriarcado, la crítica no solo va contra la supuesta derecha luciferina, sino también contra la izquierda

Es cierto que durante el romanticismo la belleza era masculina, aunque también por esas décadas del siglo XIX se inició la liberación sexual femenina. Lo patriarcal tiene en 'Golpes de vista', un papel importante. Desde luego, siguiendo las pautas marcadas, todo lo que llevó a cabo durante siglos fue nefasto, y el matriarcado apenas tuvo presencia mientras los hombres se iban a las guerras y las poblaciones quedaban diezmadas. Pero en este caso, la crítica de la ensayista no solo va contra la supuesta derecha luciferina, sino también contra la izquierda.

La defensa del indigenismo, a través del muralismo de Rivera-Siqueiros, evita mencionar todo lo creado en la época virreinal. ¿Cuántas gentes, por ejemplo, murieron en las numerosas guerras civiles entre los mexicanos ya independientes? Probablemente muchas más de las que se les atribuyen a los españoles que no tenían escopetas de repetición. Además ambos muralistas eran comunistas. Y Siqueiros aún más, un ferviente estalinista que colaboró en el asesinato de Trotski en México DF.

También el anticlericalismo es una bandera 'woke' que celebra que Notre Dame fuera convertida en un templo dedicado a la diosa Razón. Diosa que justificó los miles de asesinatos a inocentes durante la Revolución Francesa. Los 'sans-culotte', la clase baja francesa del XIX, adelantó el odio que hoy tiene lo 'woke' al elitismo intelectual y la educación elevada. Y esto indirectamente lo celebra quien ha estudiado en la Universidad de Nueva York, en Upsala y Lund, e igualmente en la London School.

También en estas páginas se insiste en que Occidente ha dejado de ser el principal referente cultural. Comparemos la cultura del islam a lo largo de los siglos con la cultura desarrollada por el judeo-cristianismo. ¿Cuántos escritores, artistas, científicos…? Y aunque en Occidente el número de mujeres no sea lo grande que pudiera ser, cuáles son en número y fama las musulmanas?

El colonialismo es otra gran monserga aquí recordada, así como la arquitectura fascista e incluso franquista sin apenas recriminar la comunista. La autora recrea el 'feísmo', eso lo digo yo, de IKEA, empresa a la que califica de «utopía cotidiana». Y la caída de la URSS la achaca al neoliberalismo y no al deseo de vivir en democracia. Sin embargo son muy sobresalientes las páginas dedicadas a Hollywood, a Bollywood (India), Nollywood (Nigeria), así como la colaboración de Hollywood con China. El cine como propaganda política.

La conclusión de la autora es razonable. Hay que hacer una reflexión crítica del pasado y que los damnificados de otros tiempos no quieran ahora vengarse y echar todas las culpas sobre los presentes. Hay que mantener la convivencia y no promover la violencia.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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