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Olvídate del peso y préstale más atención a la grasa que se acumula en la tripa, también los delgados

Olvídate del peso y préstale más atención a la grasa que se acumula en la tripa, también los delgados
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Una ecografía mejor que el IMC. La obesidad ya no la mide una báscula. «Lo importante para valorar el riesgo de padecer diabetes o un infarto es saber dónde se acumula esa adiposidad»
Olvídate del peso y préstale más atención a la grasa que se acumula en la tripa, también los delgados

Una ecografía mejor que el IMC. La obesidad ya no la mide una báscula. «Lo importante para valorar el riesgo de padecer diabetes o un infarto es saber dónde se acumula esa adiposidad»

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Carmen Barreiro

30/05/2026 Actualizado a las 19:17h.

Deja de obsesionarte con el peso y empieza a preocuparte más por la composición corporal. Es decir, la cantidad de grasa, músculo y agua que ... hay en tu cuerpo. La obesidad ya se no mide con una báscula y una fórmula matemática. El Índice de Masa Corporal (IMC) –que se calcula dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros elevada al cuadrado– ha sido durante décadas el criterio de referencia para determinar si una persona tenía sobrepeso. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos años ha desplazado este indicador a un segundo plano.

Un ejemplo frecuente es el de dos hombres de 45 años con un IMC de 28, considerado sobre el papel como obesidad. Uno puede acumular la mayor parte de la grasa alrededor de los órganos abdominales –la llamada grasa visceral–, mientras que el otro presenta, sobre todo, grasa subcutánea distribuida en caderas y piernas... o puede que pese bastante más porque tiene mucho músculo. Aunque ambos entren en la misma categoría según la báscula, el primero tendrá más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedades cardiovasculares que el segundo.

Ictus e infartos

«Muchas veces nos llevamos las manos a la cabeza cuando una persona joven y aparentemente delgada sufre un infarto o un ictus. Y no entendemos cómo se nos ha podido pasar. Pues muchas veces es porque solo se atiende al IMC del paciente en lugar de valorar su riesgo real. Lo importante no son kilos sino la composición corporal», insiste la doctora Perdomo.

«Dos personas pueden compartir el mismo índice de masa corporal y tener un riesgo metabólico completamente diferente»

Carolina Perdomo

Especialista en Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra (CUN)

Para evitar estos 'errores' de diagnóstico, los especialistas reclaman una evaluación mucho más completa del paciente que incluya medidas antropométricas como el perímetro de cintura, además de pruebas que permitan analizar directamente la distribución de la grasa corporal. Y es en este punto donde la ecografía abdominal empieza a ganar protagonismo como una herramienta «accesible y barata» que, además, permite «evaluar con mucha fiabilidad el riesgo de diabetes y prediabetes en personas con exceso de adiposidades».

Dos investigaciones recientes refuerzan esta nueva visión clínica. Una de ellas, liderada por la doctora Perdomo en la CUN y publicada en la revista 'Journal of Diabetes and Its Complications', plantea incorporar la ecografía del tejido adiposo a la práctica clínica habitual, tanto en atención primaria como en diferentes especialidades precisamente por su «fiabilidad en el diagnóstico».

En el estudio se analizaron los resultados de más de un centenar de ecografías en las que se midieron las diferentes capas de adiposidad presentes en el abdomen. La investigación demostró que la grasa subcutánea localizada por encima del ombligo puede actuar como un marcador de alteraciones metabólicas. En concreto, «los pacientes con un espesor de grasa superior a 1,8 centímetros presentaban niveles significativamente más elevados de presión arterial sistólica, triglicéridos, insulina y creatinina, todos parámetros asociados a un peor perfil cardiometabólico», precisa la endocrinóloga.

Además, las personas con un mayor índice de tejido adiposo subcutáneo mostraban una probabilidad claramente superior de padecer prediabetes o diabetes. «Con esta prueba podemos ver claramente dónde se acumula la grasa y esta información es clave porque no toda la adiposidad que se deposita en la zona del vientre tiene el mismo significado metabólico», precisa la doctora Perdomo. De hecho, una de las grandes ventajas de esta prueba es que permite distinguir entre los diferentes tipos de grasa: la subcutánea, situada bajo la piel, y la visceral, que se acumula alrededor de órganos vitales y se relaciona de forma más directa con enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

Otro estudio encabezado por investigadoras del Departamento de Medicina y Cirugía de la Universitat Rovira i Virgili y publicado en la revista 'Diabetes, Obesity and Metabolism' avanza en la misma línea. El trabajo analizó hasta qué punto la ecografía abdominal puede ofrecer resultados comparables a los de la resonancia magnética, considerada hasta ahora la técnica de referencia para evaluar la grasa visceral. Este estudio también identificó umbrales concretos de grasa visceral asociados a enfermedades metabólicas. «Un grosor igual o superior a 7,35 centímetros se relacionó con un alto riesgo de prediabetes, mientras que a partir de 5,77 aumentaba significativamente la probabilidad de síndrome metabólico, un conjunto de valores que elevan el riesgo cardiovascular».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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