Entre enero de 2025 y enero de 2026, ChatGPT ha perdido casi 24 puntos de cuota de mercado entre usuarios diarios de su app móvil en Estados Unidos, su principal mercado. Gemini ha pasado del 14,7% al 25,1%. Grok, del 1,6% al 15,2%.
En tráfico web el patrón se repite. ChatGPT subió un 50%, de 3.800 millones a 5.700 millones de visitas. Gemini saltó un 647%, de 267 millones a 2.000 millones. OpenAI sigue siendo líder, pero ya tiene una alternativa real en todos los aspectos.
Por qué es importante. Cuando pierdes 24 puntos de cuota mientras el mercado crece un 152%, algo se ha roto por el camino. Y no es solo el liderazgo técnico. Es la narrativa.
Sam Altman vendió a OpenAI como la empresa que llegaría primero a la AGI. Esa promesa movilizó mucho capital, mucho talento y mucha fe. La AGI no ha llegado todavía. Mientras tanto, OpenAI ha tenido que convertirse en otra cosa: un conglomerado que hace bastantes más cosas, desde chatbots hasta chips pasando por un wearable.
En Xataka
La IA de 2026 trae una verdad incómoda: la más útil será la que más nos vigile
El problema del modelo de negocio. OpenAI...
Ingresó 13.000 millones de dólares en 2025. Perdió 12.000 millones solo en el último trimestre.Tiene 40 millones de suscriptores de pago a 20 dólares al mes. Son 800 millones mensuales. Sigue siendo insuficiente.La empresa necesita que la IA funcione como servicio empresarial, no solo como producto de consumo. Pero ahí está perdiendo frente a Anthropic, que lidera con el 32% del mercado empresarial frente al 25% de OpenAI. Claude Code se ha convertido en la opción favorita de los desarrolladores: 42% de cuota frente al 21%.
Google tiene el 20% y subiendo. Meta controla el 9% con Llama. DeepSeek apenas el 1%, pero su modelo demuestra que se puede replicar el nivel de OpenAI sin los mismos recursos.
La gran ventaja de Google. Google no necesita que Gemini gane dinero mañana. Puede permitirse precios bajos y números rojos durante mucho tiempo, mientras perfecciona la tecnología y la integra en productos que ya funcionan: el buscador, YouTube, Android, Chrome... OpenAI depende de ChatGPT para sobrevivir. La bola de nieve en deuda y compromisos de pago es demasiado grande.
La estrategia de Sundar Pichai es clara: no poner publicidad en Gemini para mantener la confianza, pero sí ir probando a poner anuncios en el buscador potenciado por IA, donde los usuarios los ven como algo esperable. Google puede aprender sin arriesgar su marca.
Sí, pero. Altman ha reaccionado con una diversificación bastante agresiva. OpenAI ya no quiere ser solo una empresa de modelos, sino controlar varias capas: desde hardware hasta aplicaciones de consumo.
El objetivo es convertirse en algo demasiado grande para caer. Que un hipotético fracaso suponga un riesgo sistémico para la economía estadounidense, como pasó con los bancos en 2008.
Entre bambalinas. La dispersión se va notando. La banca está reduciendo su dependencia de OpenAI. Hace 18 meses, la mitad de los casos de uso de IA en grandes bancos usaban modelos de OpenAI. A finales de 2025, esa cifra había caído a un tercio.
Mientras OpenAI pierde focos, Anthropic los gana. Proyecta ser rentable en 2028. OpenAI, habiendo movido la portería por el camino, en 2029.
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En Xataka | Google tenía un dilema prácticamente irresoluble con la IA y su buscador. Así que ha optado por crear una suscripción
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La noticia
OpenAI pasando de 70% de cuota al 46% es el síntoma de algo más preocupante: han entrado en modo pánico
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
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OpenAI pasando de 70% de cuota al 46% es el síntoma de algo más preocupante: han entrado en modo pánico
La cuota de ChatGPT ha caído del 69% al 45% en un año. Pero el problema real no son los números: es que OpenAI ya no sabe qué empresa quiere ser
Entre enero de 2025 y enero de 2026, ChatGPT ha perdido casi 24 puntos de cuota de mercado entre usuarios diarios de su app móvil en Estados Unidos, su principal mercado. Gemini ha pasado del 14,7% al 25,1%. Grok, del 1,6% al 15,2%.
En tráfico web el patrón se repite. ChatGPT subió un 50%, de 3.800 millones a 5.700 millones de visitas. Gemini saltó un 647%, de 267 millones a 2.000 millones. OpenAI sigue siendo líder, pero ya tiene una alternativa real en todos los aspectos.
Por qué es importante. Cuando pierdes 24 puntos de cuota mientras el mercado crece un 152%, algo se ha roto por el camino. Y no es solo el liderazgo técnico. Es la narrativa.
Sam Altman vendió a OpenAI como la empresa que llegaría primero a la AGI. Esa promesa movilizó mucho capital, mucho talento y mucha fe. La AGI no ha llegado todavía. Mientras tanto, OpenAI ha tenido que convertirse en otra cosa: un conglomerado que hace bastantes más cosas, desde chatbots hasta chips pasando por un wearable.
Ingresó 13.000 millones de dólares en 2025. Perdió 12.000 millones solo en el último trimestre.
Tiene 40 millones de suscriptores de pago a 20 dólares al mes. Son 800 millones mensuales. Sigue siendo insuficiente.
La empresa necesita que la IA funcione como servicio empresarial, no solo como producto de consumo. Pero ahí está perdiendo frente a Anthropic, que lidera con el 32% del mercado empresarial frente al 25% de OpenAI. Claude Code se ha convertido en la opción favorita de los desarrolladores: 42% de cuota frente al 21%.
Google tiene el 20% y subiendo. Meta controla el 9% con Llama. DeepSeek apenas el 1%, pero su modelo demuestra que se puede replicar el nivel de OpenAI sin los mismos recursos.
La gran ventaja de Google. Google no necesita que Gemini gane dinero mañana. Puede permitirse precios bajos y números rojos durante mucho tiempo, mientras perfecciona la tecnología y la integra en productos que ya funcionan: el buscador, YouTube, Android, Chrome... OpenAI depende de ChatGPT para sobrevivir. La bola de nieve en deuda y compromisos de pago es demasiado grande.
La estrategia de Sundar Pichai es clara: no poner publicidad en Gemini para mantener la confianza, pero sí ir probando a poner anuncios en el buscador potenciado por IA, donde los usuarios los ven como algo esperable. Google puede aprender sin arriesgar su marca.
Sí, pero. Altman ha reaccionado con una diversificación bastante agresiva. OpenAI ya no quiere ser solo una empresa de modelos, sino controlar varias capas: desde hardware hasta aplicaciones de consumo.
Entre bambalinas. La dispersión se va notando. La banca está reduciendo su dependencia de OpenAI. Hace 18 meses, la mitad de los casos de uso de IA en grandes bancos usaban modelos de OpenAI. A finales de 2025, esa cifra había caído a un tercio.