La compleja intervención, realizada en el Sant Joan de Déu, sólo tenía 5% de posibilidades de éxito y salvó al niño de una muerte prematura. Madre e hijo tienen una evolución positiva
Regala esta noticia Añádenos en Google La operación de gastrosquisis antes de nacer, en el Sant Joan de Déu. (Sant Joan de Déu)Madrid
28/05/2026 Actualizado a las 13:03h.Camila estaba embarazada y en un control del primer trimestre los médicos advirtieron que el feto tenía un defecto al lado del ombligo. Se le ... hizo un estudio genético y se comenzó un seguimiento. A las veinte semanas de embarazo, le notificaron a Camila, de veinte años, que el futuro bebé tenía otras malformaciones añadidas, explica Josep Maria Martínez, cirujano especialista en Medicina Fetal del Hospital Sant Joan de Déu. La malformación era que los intestinos se desarrollaban fuera de su cuerpo, una gastrosquisis, lo que se confirmó entre las semanas 24 y 25. La calidad de vida del niño y su longevidad estaban comprometidas. Decididos a tener al bebé, Camila y su familia escucharon una opción que no se había hecho nunca en España. Tampoco en Europa. Sólo había literatura médica de unos pocos casos en América: hacer una cirugía antes de que naciera. «Se le planteó la operación, sabíamos cómo hacerla», indica Martínez. «Querían mucho a su bebé».
Se esperó dos semanas a que «la toxina hiciera efecto». Pasado ese tiempo, Camila entró al quirófano, en febrero de este año. «Necesitaba una anestesia general para que el útero estuviera relajado. Se hizo una incisión tipo cesárea para poder entrar bien. La intervención se hace por endoscopia». En la semana 28 se hizo la operación. «A pesar de que se detectó con tiempo, requirió una planificación precisa y una preparación con la mamá y su familia, para que tuvieran la información adecuada», afirma Eduard Gratacós, director de BCNatal. «Además, lo planteamos a un comité de ética asistencial para tener esa validación».
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