El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ofrece una rueda de prensa internacional en Budapest, Hungría. Reuters
Europa Orbán carga contra Zelenski tras el corte de un oleoducto y le acusa de conspirar con Bruselas y la oposición húngaraEl dirigente húngaro afirma que Zelenski ha tratado de "forzarles a entrar en guerra" y le acusa de "promover la llegada de un ejecutivo pro-ucraniano".
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Sandro Herves Garrido Publicada 26 febrero 2026 12:15hLas claves nuevo Generado con IA
La tensión entre los ejecutivos de Hungría y Ucrania ha sufrido un nuevo episodio y da un nuevo salto político. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha publicado una carta abierta dirigida al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en el que le acusa de "pretender dañar el suministro energético" al país magiar.
Este documento, publicado por Orbán en la red social X, supone un nuevo episodio dentro de los ya habituales enfrentamientos entre ambas administraciones.
En el escrito, el máximo mandatario húngaro acusa a Kiev de actuar en coordinación con las autoridades europeas con la intención de perjudicar los intereses de Hungría, con el objetivo final de provocar un cambio de gobierno en Budapest.
Open Letter to President Volodymyr Zelenskyy
— Orbán Viktor (@PM_ViktorOrban) February 26, 2026
Mr. President,
For four years, you have been unable to accept the position of the sovereign Hungarian government and the Hungarian people regarding the Russia–Ukraine war.
For four years, you have been working to force Hungary into…
El dirigente magiar afirma que Zelenski ha tratado de “forzar a Hungría a entrar en guerra” y critica además la paralización del oleoducto Druzhba —también llamado “Friendship”—, una infraestructura estratégica para el abastecimiento de crudo del país centroeuropeo.
La guerra en Ucrania superará el medio millón de soldados muertos en combate en su quinto año según los analistasEn la misiva, subraya que el pueblo húngaro “no es responsable de la situación que atraviesa Ucrania” y recalca que Hungría no tiene intención de involucrarse en la guerra ni de costear el esfuerzo militar, de forma contraria a las políticas del resto de miembros de la Unión Europea (UE).
Con ello, reafirma la postura que Budapest ha sostenido desde 2022: respaldo humanitario a Kiev, pero negativa a suministrar armamento y reticencia ante ciertas sanciones dirigidas contra Moscú.
El mensaje incluye además una acusación de mayor alcance: Viktor Orbán insinúa que Volodímir Zelenski, en sintonía con Bruselas y con la oposición húngara, estaría promoviendo la llegada al poder de un Ejecutivo “pro-ucraniano” en Hungría.
Con esta afirmación, el mandatario amplía el foco del conflicto más allá del terreno militar y lo sitúa en el marco de la disputa ideológica que mantiene con la Unión Europea, especialmente en cuestiones relacionadas con el Estado de derecho y la orientación de la política exterior.
Orbán militariza centrales energéticas
En la antesala de este mensaje, Orbán ya había tomado la medida de reforzar la seguridad de las infraestructuras energéticas estratégicas ante lo que calificó como preparativos de Ucrania para adoptar nuevas acciones destinadas a afectar el funcionamiento del sistema energético húngaro.
El anuncio llegó después de una serie de reuniones con miembros clave de su gabinete, entre ellos su asesor de seguridad nacional y altos responsables de Defensa.
Orbán señaló que las decisiones adoptadas obedecen a lo que considera un aumento de las amenazas procedentes de Ucrania, especialmente aquellas que, a su juicio, apuntan contra los sistemas energéticos de Hungría.
Las actuaciones llevadas a cabo por la administración húngara se producen tras las recientes tensiones en torno al oleoducto Druzhba, una arteria energética crucial tanto para Hungría como para Eslovaquia.
Este conducto petrolero representa una de las principales arterias energéticas que conectan Rusia con varios países de Europa central y oriental.
Para Hungría, que mantiene una fuerte dependencia del crudo ruso, cualquier interrupción representa un golpe directo sobre el precio de la energía y la estabilidad económica interna.
A pesar de las acusaciones sobre Ucrania, el conducto petrolífero resultó dañado en un ataque ruso producido el 27 de enero.
Zelenski ha denunciado que Moscú vuelve a bombardear estas instalaciones petroleras cuando Ucrania intenta repararlas, poniendo en riesgo a los trabajadores ucranianos encargados de reparar las instalaciones.
También recordó el patrón de actuación de Rusia contra la infraestructura civil crítica, con ataques a estaciones y sistemas energéticos, incluidos oleoductos. El dirigente ucraniano ha instado a Orbán a pedir explicaciones a su homólogo ruso:
“Nosotros no somos la razón de la destrucción de este oleoducto”, reiteró el mandatario ucraniano este lunes durante una comparecencia conjunta en Kiev con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
En todo caso, para evitar tensiones, Von der Leyen ha solicitado al Gobierno ucraniano que reanude la reparación de la central petrolera.
Este enfrentamiento ha llevado a que desde Hungría se paralice el préstamo de 90.000 millones de euros que iba a enviar la Unión Europea, destinados a Ucrania, provocando una nueva escalada de tensión con la UE, lo que debilita el plan europeo para debilitar a Putin.
Orbán ha construido buena parte de su discurso político sobre la defensa de una energía “segura y asequible” para las familias húngaras, e interpreta cualquier alteración como una agresión a los intereses nacionales y a su capacidad política.
A finales de enero, Hungría citó al embajador de Ucrania en Budapest por lo que calificó como intentos de Kiev de interferir en las elecciones parlamentarias húngaras que se celebrarán en abril, en las que Orbán trata de remontar en las encuestas para mantener el poder.