El dinero y oro ucraniano incautado por la TEK / Viktor Orbán, ex primer ministro de Hungría. El Español
Mundo Orbán, señalado por el caso del 'convoy dorado': piden detenerlo y esclarecer si ordenó incautar el oro ucraniano en HungríaEl abogado de los ucranianos detenidos arbitrariamente por transportar el dinero pide detener al ex primer ministro húngaro Viktor Orbán.
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Kitty Udvaros Publicada 5 julio 2026 01:23h Las clavesLas claves Generado con IA
El llamado caso del 'convoy dorado' en Hungría se remonta al 5 de marzo, en plena campaña política de las elecciones presidenciales. Las autoridades húngaras interceptaron un convoy ucraniano que transportaba dinero en efectivo y lingotes de oro en una operación armada.
Según la autoridad tributaria de Hungría, el convoy transportaba nueve kilos de oro en lingotes, 35 millones de euros en billetes recién impresos por el Banco Central de Italia y 40 millones de dólares también en efectivo que nunca habían entrado en circulación.
Las autoridades alegaron un delito de blanqueo de capitales y porte de armas sin permiso. Ahora, la Fiscalía Central de Investigación de Hungría ha imputado al exdirector de la Unidad Antiterrorista por siete cargos de detención ilegalcon agresión física.
El abogado de los siete ucranianos que fueron detenidos, Lóránt Horváth, denuncia que dicha operación se llevó a cabo con fines políticos y no se conforma con la imputación del mando policial. Ha pedido que sea detenido el ex primer ministro húngaro Viktor Orbán para investigar su responsabilidad en el caso.
Según la prensa húngara, los siete cargos de detención ilegal con fines reprobables, agresión física e interrogatorio forzoso conllevan una pena acumulativa de entre dos y doce años de prisión.
El transporte de grandes cantidades de efectivo desde Austria hacia Ucraniaatravesando Hungría, es un movimiento logístico que lleva años realizándose. Budapest no solo había otorgado su permiso, sino que la propia Policía húngara les destinaba una escolta armada.
A medida que las acusaciones de lavado de dinero contra los transportistas ucranianos se van diluyendo, la investigación se centra gradualmente en la pregunta: ¿quién ordenó la espectacular operación de la Unidad Antiterrorista y qué objetivo político pudo haberla motivado?
Viktor Orbán con János Hajdu, un ex alto cargo que también figura en la denuncia.jpg Redes sociales
Hajdu ha negado las acusaciones y ha presentado su propia denuncia. Orbán reaccionó en redes sociales, denunciando que "miles de millones de florines han circulado entre Ucrania y Hungría a través de divisas y oro, con la ayuda de los servicios secretos y soldados ucranianos".
"Las autoridades húngaras pusieron fin a esta práctica y, con la ayuda del TEK (Unidad Antiterrorista) interceptaron un cargamento ucraniano. En cualquier país normal, esto sería un reconocimiento, pero en Hungría se considera acoso oficial. El actual gobierno húngaro actúa en interés de los ucranianos".
Respecto al papel de Hajdu, el abogado afirmó que considera completamente imposible que el exdirector general de TEK hubiera decidido por su cuenta la operación. Horváth considera que se trata de un alto cargo muy capacitado que "sabe perfectamente que no se puede interrogar a un testigo esposado y con la cabeza cubierta".
"Un acto de tal gravedad solo se realiza de forma organizada si se tiene la certeza de que la orden proviene de una instancia cuyo rechazo tendría consecuencias", explicó.
Detalles del 'convoy dorado'
"Parece que las autoridades realizaron la denuncia de blanqueo en base a cierta información de Inteligencia. Es en este contexto donde surge la responsabilidad política", sostiene el abogado. Horváth mantiene que "toda esta recopilación de información de inteligencia no duró más de un día".
"Los documentos de la investigación conocidos hasta la fecha demuestran que el convoy contaba con todos los permisos necesarios, que el cargamento había sido inspeccionado por las autoridades húngaras en varias ocasiones y que no se encontraron armas ni ninguna otra circunstancia que indicara una violación de la ley", prosigue.
"A pesar de ello, el TEK (Unidad Antiterrorista) llevó a cabo una operación a gran escala, durante la cual los participantes fueron esposados, detenidos durante horas e interrogados", añade.
"Fue un teatro absoluto con doble objetivo. Por un lado, la narrativa anti-Ucrania fue uno de los pilares fundamentales de la campaña del Fidesz [partido de Orbán], de ahí la responsabilidad penal de los líderes políticos. Por otro lado, y lamento mucho tener que decirlo, fue un ejercicio de presión política para conseguir la apertura del oleoducto", pronunció Horváth.
Según publicó la prensa húngara, Viktor Orbán estaba convencido de que los ucranianos impedían la entrada de petróleo a Hungría a través del oleoducto 'Barátság' (Amistad), dañado por los rusos durante la guerra. El presidente húngaro estaba convencido de que era por motivos políticos, y no porque no pudieran repararlo.
Hungría corta el suministro de gas a Ucrania hasta que reanude el tránsito del crudo ruso por un oleoducto dañado por MoscúUna fuente cercana al gobierno anterior atribuye a este motivo la operación contra el convoy. "El primer ministro quería responder a Kiev con contundencia".
"Nosotros pusimos la denuncia pocos días después de lo ocurrido, pero hasta el 12 de abril no ocurrió nada. Después de las elecciones, milagrosamente empezaron a investigar el asunto", prosigue el abogado.
"Los documentos de la investigación conocidos hasta la fecha demuestran que el convoy contaba con todos los permisos necesarios, que el cargamento había sido inspeccionado por las autoridades húngaras en varias ocasiones y que no se encontraron armas ni ninguna otra circunstancia que indicara una violación de la ley".
"A pesar de ello, el TEK (Unidad Antiterrorista) llevó a cabo una operación a gran escala, durante la cual los participantes fueron esposados, detenidos durante horas e interrogados", añade Horváth.
Zelenski amenaza con enviar a su Ejército a "hablar" con Orbán tras acusarle de "tomar como rehenes" a siete ucranianosCondena internacional
El incidente provocó una fuerte indignación internacional. El gobierno de Orbán se jactó del espectacular asalto y compartió el vídeo en su página oficial de Facebook. Para el gobierno ucraniano de Volódimir Zelenski, Hungría les había robado.
Enfurecido, Zelenski llegó a decir que podría enviar soldados ucranianos a la residencia del primer ministro húngaro y "dejar que le hablen en su propia lengua". Estas palabras fueron tachadas de "inaceptables" por la Unión Europea.
El Banco Central de Austria se mostró desconcertado por las acusaciones de blanqueo, afirmando que el transporte de efectivo entre países es una práctica bancaria estándar y legal. Las autoridades austriacas tampoco encontraron objeciones ni irregularidades en relación con el transporte ni con el dinero.
Tras el cambio de Gobierno en Hungría, se ha confirmado que el dinero en efectivo y los lingotes de oro han sido devueltos a sus dueños, y la prohibición de entrada a los transportistas ucranianos ha sido revocada.
Viktor Orbán delante del oleoducto 'Amistad' Redes sociales
Responsabilidad política
La cuestión ahora pasa a ser la responsabilidad penal de los políticos. "Yo, en base a los documentos oficiales que tengo en mi poder, puedo confirmar que las órdenes sí podían venir de Viktor Orbán", sostiene Horváth.
Los partidarios de Fidesz han reaccionado con cólera ante la idea. Según muchos, se desataría una guerra civil si el ex primer ministro es arrestado.
El ex redactor jefe de uno de los periódicos insignia de Mediaworks -el imperio mediático de Viktor Orbán recientemente clausurado-, envió un mensaje a los seguidores del partido en las redes sociales.
"Si Péter Magyar - o como él lo llama, el 'canalla vengativo'- intenta detener a Viktor Orbán, cientos de miles se rebelarán".
"El hecho de que el abogado de los ucranianos, sin ninguna autoridad, solicite una detención en el llamado caso del convoy de oro, solo demuestra una cosa: los ucranianos quieren imponer su criterio al poder judicial húngaro", afirma Bertalan Havasi, director de comunicación de Fidesz.