Iraníes e israelíes se mueven a la perfección en este escenario sin guerra ni paz, al tiempo que Trump busca otra victoria diplomática
Regala esta noticia Añádenos en Google Colonos judíos frente a restos de un cohete en Cisjordania. (AFP)Corresponsal. Estambul
09/06/2026 a las 20:54h.Desde que puso fin a la guerra de 40 días contra Irán, Donald Trump insiste en que el acuerdo con la república islámica «está próximo». ... Oriente Medio vive una situación de «alto el fuego» en la que cada una de las partes implicadas estira los límites y se repiten los intercambios de fuego. La negociación avanza en medio de ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán y sus proxies en Líbano y Yemen. Es un avance lento a través de un campo de minas.
Beirut es la gran prueba que los iraníes imponen a Trump para comprobar si es capaz de controlar a Benjamín Netanyahu. La ecuación que plantea Teherán es la tregua en la capital libanesa a cambio del cese de operaciones de Hezbolá contra el norte de Israel. El domingo, el primer ministro israelí puso a prueba esta ecuación con un ataque mortal en el sur de Beirut y comprobó que Irán va en serio porque respondió con dos oleadas de misiles. Trump no metió a su ejército en el rifirrafe y se erigió como el pacificador cuando unos y otros amenazaban con una escalada. Esa es la cara que más le gusta mostrar a un líder republicano que la semana pasada no dudó en llamar «jodido loco» a su aliado al escuchar sus planes de bombardear Beirut. De poco le sirvió el insulto.
Fisuras en la relación
El acuerdo no llega, Ormuz sigue bloqueado y, de cara al público, se perciben fisuras entre las prioridades de Netanyahu y Trump, a quienes el conflicto les llega en plena carrera por las urnas. En la Casa Blanca parecen interesados en un acuerdo que permita la reapertura lo antes posible del estrecho y calme a los mercados energéticos globales de cara a las elecciones de medio mandato en noviembre. En Israel, el líder del Likud quiere revalidar mandato en octubre, piensa que cualquier acuerdo es un mal acuerdo y sufre la presión de sus aliados de gobierno y oposición, que critican cada paso atrás que da ante la presión de Estados Unidos. Netanyahu, curtido en mil batallas (literal) y elecciones, sabe que el apoyo de Trump es su arma más valiosa y no la quiere perder. Por este motivo ordenó cancelar el lunes, en el último instante, una «operación masiva» contra los iraníes, reveló el Canal 12 de la televisión israelí.
Netanyahu aplica a la situación actual la misma estrategia que emplea con el conflicto palestino. No le interesa una solución política que normalice la situación con Irán, todo lo contrario, le conviene mantener un estado de inestabilidad que no le ate las manos cuando le convenga lanzar un nuevo zarpazo contra los iraníes. El esquema que se repite con Hezbolá o Hamás, enemigos a los que Israel sigue atacando cada día pese al «alto el fuego» en Líbano y Gaza.
En Irán el desafío es grande. Como sucede en Israel, los sectores más radicales piden suspender el diálogo y volver a la guerra a gran escala. La desconfianza en la cúpula del régimen es enorme después de haber sufrido tres traiciones a manos de Trump y su equipo y del asesinato del Líder Supremo, Alí Jamenei. En 2018, el presidente rompió el pacto nuclear alcanzado en los tiempos de Barack Obama y volvió a imponer sanciones a la república islámica, pese a que cumplía todo lo pactado. En 2025 y 2026, Trump atacó a Irán por sorpresa en plenos procesos de negociación.
En los últimos 40 días de negociación, el presidente estadounidense ha demostrado su capacidad de imponer sus órdenes a Israel, pero con los iraníes no ha sido capaz de imponer su criterio. Teherán ha emergido de la guerra con el control de Ormuz, un nuevo elemento de presión a la hora de negociar, y con un cambio de estrategia en su política de defensa. Hasta ahora, Irán usaba a los grupos proxies que ha creado y armado durante décadas en la región para evitar entrar en combate directo con Israel, desde el lunes está claro que Teherán mueve ficha por ellos y pasa a su defensa activa, tal y como destacan numerosos analistas del mundo árabe. La república islámica lanza un mensaje de unidad clave para este nuevo clima de «no guerra, no paz» en el que Netanyahu se mueve a la perfección y los iraníes, también. La guerra sigue.
- Más temas
- Cisjordania
- Estambul
- Donald Trump