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Oriol Vilanova y Carles Guerra muestran ya a Venecia y al mundo su «Capilla Sixtina» del arte postal

Oriol Vilanova y Carles Guerra muestran ya a Venecia y al mundo su «Capilla Sixtina» del arte postal
Artículo Completo 913 palabras
Hay imágenes de gatitos, de esculturas, de ciudades. También de la Familia Real inglesa, hasta de la belga (curiosamente, no de la española); playas, objetos y de un sinfín de Papas. El pabellón español en Venecia se transforma para esta 61 edición de la Bienal en un inmenso postalero con más de 50.000 imágenes provenientes de la propia colección personal de Oriol Vilanova, que ha convertido este material en la base de su trabajo.Le acompaña en el empeño el comisario Carles Guerra, con el que Vilanova ya trabajó anteriormente, sobre todo en la Fundación Tàpies, donde mostró una presentación similar a la veneciana —a la que han dado en llamar 'Los restos', con el apoyo de AECID y AC/E – mucho menos ambiciosa al lado de esta y que aquí se ofrece como los capítulos de un libro agrupadas en seis salas y en unas 150 categorías.«Me interesa resaltar la idea de cliché, de repetición –explica el creador catalán–. No se trara tanto de sentir nostalgia por el objeto como de poner el acento en cómo hablamos a través de las imágenes, y ocuparnos de la imagen del mundo que estas proyectaron y que nos interpela hoy».Noticia relacionada general No No ARTE Demasiado ruido en torno a una Bienal de Venecia 2026 que reclama silencio Javier Díaz-GuardiolaPorque, para Vilanova, los iconos contenidos en las postales se basan en ideas preconcebidas «que existieron incluso antes de la existencia de las postales, y que lo harán después». Colocadas ahora en vertical, por filas, recorriendo todas las estancias del pabellón, generan una especie de mosaico infinito en el que se suscitan «interesantes conexiones entre ellas, a veces incluso contradicciones».La repetición imposibleDispuestas por su parte ilustrada, las estampas no muestran su reverso, pero, como señala su autor, pese a que no todas hayan sido escritas o hayan circulado por el mundo, sí que todas ellas han ido a parar a los mercados de segunda mano –que él considera «sus verdaderos estudios», con base principal en el de pulgas de Bruselas–, donde este las adquiere de una en una (nunca por lotes) y sin miedo a que se repitan: «De hecho, eso es algo intencionado, porque en el fondo es una manera de señalar que realmente no existe la repetición: cada ejemplar es único porque guarda una historia individual distinta». También unas marcas, unas heridas. «¡Esto es como la Capilla Sixtina!», le espeta Antoni Muntadas, de paso por el pabellón y que se acerca a saludarlo en este día de puestas de largo; un artista que ya nos representó en Venecia hace ahora 21 años. Para Guerra, el comisario, que alguna vez a acompañado a Oriol 'a hacer la compra' a los mercadillos y que bromea sobre cómo este funciona «como un algoritmo ágil y certero» cuando las sopesa para adquirirlas, pone el acento en la grandeza de un gesto tan insignificante como el de coleccionar estas imágenes: «Ahora que nuestro contexto es tan complejo, con guerras y genocidios en marcha, acciones como las de Oriol hace que nos planteemos qué hacer cuando el mundo colapse, tras la destrucción total. Entonces volveremos a «los restos» y no quedará otra que construir sobre ellos».Detalle del montaje de 'Los restos' en el Pabellón Español en Venecia EFEA falta de representación española en la selección de la fallecida Koyo Kouoh, cuyo lema de la bienal, 'En clave menor', encaja bien con la propuesta de Vilanova, y descabalgada del jurado la cordobesa Elvira D. Ose (al catalán no le pesa que no se entreguen premios, «algo que incide en convertir el evento en unos juegos olímpicos del arte»), el resto de participación española hay que buscarlo en el 'Pabellón Catalán' de los eventos colaterales (la instalación inmersiva 'Paper Tears' de Claudia Pagès ). arte_abc_0724También en la iniciativa 'I Baschi alla Biennale', que homenajea el cincuenta aniversario de la irrupción de un grupo de artistas de esta región en la Bienal de 1976 ante las posibilidades que el advenimiento de la democracia tenía en España. Asimismo, la gallega Chus Martínez es la comisaria de la propuesta danesa.

Hay imágenes de gatitos, de esculturas, de ciudades. También de la Familia Real inglesa, hasta de la belga (curiosamente, no de la española); playas, objetos y de un sinfín de Papas. El pabellón español en Venecia se transforma para esta 61 edición de la Bienal ... en un inmenso postalero con más de 50.000 imágenes provenientes de la propia colección personal de Oriol Vilanova, que ha convertido este material en la base de su trabajo.

Le acompaña en el empeño el comisario Carles Guerra, con el que Vilanova ya trabajó anteriormente, sobre todo en la Fundación Tàpies, donde mostró una presentación similar a la veneciana —a la que han dado en llamar 'Los restos', con el apoyo de AECID y AC/E– mucho menos ambiciosa al lado de esta y que aquí se ofrece como los capítulos de un libro agrupadas en seis salas y en unas 150 categorías.

«Me interesa resaltar la idea de cliché, de repetición –explica el creador catalán–. No se trara tanto de sentir nostalgia por el objeto como de poner el acento en cómo hablamos a través de las imágenes, y ocuparnos de la imagen del mundo que estas proyectaron y que nos interpela hoy».

Demasiado ruido en torno a una Bienal de Venecia 2026 que reclama silencio

Porque, para Vilanova, los iconos contenidos en las postales se basan en ideas preconcebidas «que existieron incluso antes de la existencia de las postales, y que lo harán después». Colocadas ahora en vertical, por filas, recorriendo todas las estancias del pabellón, generan una especie de mosaico infinito en el que se suscitan «interesantes conexiones entre ellas, a veces incluso contradicciones».

Dispuestas por su parte ilustrada, las estampas no muestran su reverso, pero, como señala su autor, pese a que no todas hayan sido escritas o hayan circulado por el mundo, sí que todas ellas han ido a parar a los mercados de segunda mano –que él considera «sus verdaderos estudios», con base principal en el de pulgas de Bruselas–, donde este las adquiere de una en una (nunca por lotes) y sin miedo a que se repitan: «De hecho, eso es algo intencionado, porque en el fondo es una manera de señalar que realmente no existe la repetición: cada ejemplar es único porque guarda una historia individual distinta». También unas marcas, unas heridas.

«¡Esto es como la Capilla Sixtina!», le espeta Antoni Muntadas, de paso por el pabellón y que se acerca a saludarlo en este día de puestas de largo; un artista que ya nos representó en Venecia hace ahora 21 años. Para Guerra, el comisario, que alguna vez a acompañado a Oriol 'a hacer la compra' a los mercadillos y que bromea sobre cómo este funciona «como un algoritmo ágil y certero» cuando las sopesa para adquirirlas, pone el acento en la grandeza de un gesto tan insignificante como el de coleccionar estas imágenes: «Ahora que nuestro contexto es tan complejo, con guerras y genocidios en marcha, acciones como las de Oriol hace que nos planteemos qué hacer cuando el mundo colapse, tras la destrucción total. Entonces volveremos a «los restos» y no quedará otra que construir sobre ellos».

A falta de representación española en la selección de la fallecida Koyo Kouoh, cuyo lema de la bienal, 'En clave menor', encaja bien con la propuesta de Vilanova, y descabalgada del jurado la cordobesa Elvira D. Ose (al catalán no le pesa que no se entreguen premios, «algo que incide en convertir el evento en unos juegos olímpicos del arte»), el resto de participación española hay que buscarlo en el 'Pabellón Catalán' de los eventos colaterales (la instalación inmersiva 'Paper Tears' de Claudia Pagès).

También en la iniciativa 'I Baschi alla Biennale', que homenajea el cincuenta aniversario de la irrupción de un grupo de artistas de esta región en la Bienal de 1976 ante las posibilidades que el advenimiento de la democracia tenía en España. Asimismo, la gallega Chus Martínez es la comisaria de la propuesta danesa.

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Oriol Vilanova y Carles Guerra muestran ya a Venecia y al mundo su «Capilla Sixtina» del arte postal

Oriol Vilanova y Carles Guerra muestran ya a Venecia y al mundo su «Capilla Sixtina» del arte postal

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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