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Otro Papa audaz

Otro Papa audaz
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León XIV utiliza España como laboratorio para revitalizar la fe en la Europa secularizada y deslegitimar la internacional populista
Otro Papa audaz

León XIV utiliza España como laboratorio para revitalizar la fe en la Europa secularizada y deslegitimar la internacional populista

Regala esta noticia Añádenos en Google El papa León XIV bendice a un bebé en el Estadio de Gran Canaria. (AFP)

Pedro Ontoso

12/06/2026 a las 00:08h.

Entre los objetivos del viaje de León XIV a España estaba el dar cariño al país tras los desplantes de Francisco («allí no me quieren», ... dixit), partidario de acercarse a las periferias y a los rincones olvidados del mundo. Robert Prevost ha recogido ese afecto con creces, en actos multitudinarios y con aplausos interminables, algo sorprendente para un pontífice con tan sólo un año de rodaje y sin el carisma comunicativo de su predecesor. Ha habido una conexión. Ha sido una visita apostólica, pero también diplomática y con mucha carga política.

Está claro que León XIV sigue su estela, aunque lo haga con un estilo más sereno y prudente, pero con la misma radicalidad. Es otro Papa audaz, con una misión titánica por delante, según ha quedado claro en su agenda española, que tiene mucho que ver con desafíos planetarios como la inmigración, la guerra o el tecnocolonialismo, en los que la Iglesia quiere estar. «Derrumbar las murallas que dividen, alejan y aíslan», ha reclamado en uno de sus discursos, en el que la palabra dignidad ha sido la más mencionada.

Da la impresión de que el Papa ha querido convertir esta visita en un viaje con carácter programático, en una especie de laboratorio con muchos mensajes y no pocos destinatarios en una coyuntura de crisis y fragmentación global. A la Iglesia española le ha instado a huir de los grupos cerrados y a vivir la sinodalidad, otro de los procesos abiertos por Francisco. Como apóstol de la unidad, ha visto la necesidad de unificar las distintas sensibilidades del episcopado y mandar una señal a Latinoamérica, donde siempre se sigue con atención lo que pasa en España.

La de hoy no es la España que conocieron Benedicto XVI o Juan Pablo II. La secularización es un hecho incontestable, con comunidades como Cataluña, donde la religiosidad se ha desplomado, o el País Vasco, donde todavía no ha tocado fondo. León XIV, en su afán por hidratar las arterias religiosas, ha apelado a las raíces cristianas de nuestro país, «que no sean una reliquia del pasado», que también lo son de Europa. La clave también está en el Viejo Continente. Prevost ha reivindicado la huella espiritual que ha forjado su identidad, en unos tiempos en los que la democracia cristiana tejía alianzas con la socialdemocracia. Ahora, esos puentes se han roto.

Y con la mirada puesta en América Latina, donde los movimientos evangélicos desbrozan caminos invocando la Teología de la Prosperidad, en detrimento de la Teología de la Liberación. El bienestar económico sería un signo de bendición divina mientras que la pobreza es vista como un castigo de Dios.

Los evangélicos son una parte importante de las bases trumpistas, nutridas también por un catolicismo ultraconservador, que instrumentaliza la religión y pretende confinar la moral en el ámbito privado. Es lo que está intentando Trump. León XIV se ha opuesto a esa mordaza y ha decidido predicar en todas partes, también en España y en cualquier escenario, el Congreso, por ejemplo, emitiendo juicios morales, incluso en asuntos que atañen a la esfera política. Sin olvidar el aborto y la eutanasia, referencias obligadas, pero poniendo el acento en los derechos humanos, la justicia social y el bien común. Y sin sermonear.

Al Papa (y al Vaticano), le preocupa, y mucho, el surgimiento de una internacional integrista y populista, que falsifica los valores cristianos, una alianza entre el fundamentalismo y el poder. Con su visita a España, León XIV también ha querido alertar contra las políticas excluyentes, condensadas, por ejemplo, en la «prioridad nacional» que pretende socializar Vox, en las antípodas del Evangelio. Su rechazo a esa posición ha sido evidente en la necesidad de construir un cortafuegos- De ahí sus llamamientos constantes a erradicar la polarización, su auténtico combustible.

Existe una estrategia. El argumento de la inmigración masiva le sirve al abascalismo de pegamento con los lobbies norteamericanos que diseñan el catecismo ideológico del trumpismo, que también busca implantar sus 'bases' ideológicas en España. Frente a las narrativas «polarizantes» y «divisorias», el Papa, como referente moral sólido, propone un proyecto humanista, un programa ético que sirva tanto a los católicos como a los no creyentes. Habrá que ver hasta donde llega la onda expansiva de estos mensajes.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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