El eibarrés marca su quinto gol en el Mundial, trigésimo en los 60 partidos con la selección, con el que abrió el camino hacia la gran final
Regala esta noticia Añádenos en Google Oyarzabal bate a Maignan desde el punto de penalti y abre el marcador. (Reuters)Robert Basic
Bilbao
15/07/2026 a las 00:20h.No había ninguna duda de quién lo iba a tirar. En cuanto cayó Lamine Yamal y el árbitro enseñó el punto de cal, las cámaras ... buscaron a Mikel Oyarzabal. Estaba igual, como siempre, con la misma expresión cuando baja a por unos tomates que se le había olvidado comprar. «Procuro visualizarlo, identificar lo que tengo en la cabeza, estar en mi mundo para que todo salga bien», dijo nada más acabar el partido que se encargó de abrir y allanar el camino hacia la final mundialista. Su mundo es sencillo, ordenado, con gente como él, sus mismos códigos, auténtica en su naturalidad, un lugar en el que solo cabe la normalidad. «Estoy feliz por el colectivo», añadió con el mismo gesto el hombre que marcó este martes su quinto gol en el torneo planetario que le convirtió en el sexto máximo artillero en la historia de la selección con 30 tantos, por detrás de Silva (35), Morata (37), Torres (38), Raúl (44) y Villa (59).
Lo celebró con ganas pero sin excesos, con sus dedos índice y corazón de ambas manos dirigidos al suelo formando la letra eme. Marca registrada. Fue su quinto gol en el Mundial, sí, pero también el número 30 en sus 60 partidos con España. Una auténtica barbaridad. «Ojalá tengamos la oportunidad de estar a la altura», dijo el eibarrés en referencia a la gran final del domingo en el MetLife Stadium de NuevaYork/Nueva Jersey. «Nos hemos ganado el derecho a soñar. Llevamos 50 días de concentración con una convivencia sana que hace que todo sea más sencillo», remató.
14 goles en el curso actual
El partido de Oyarzabal fue mucho más que el gol. Fue una lección de táctica, compromiso y lectura de juego, sin olvidar la barbaridad de los kilómetros recorridos. Se le vio en muchísimas fases del choque bajar al centro del campo, cerca de los dominios de Unai Simón, con el que se lio en una jugada defensiva salvada sin contratiempos. Oxigenaba así la salida del balón, se ofrecía para salvar la presión francesa, siempre en movimiento, y luego se iba hacia arriba. En el minuto 52, el eibarrés probó suerte desde lejos pero su remate se fue alto. No dejó de trabajar ni un segundo hasta que dejó su sitio en el último tramo del choque a Ferran, ya con el 0-2 en el marcador y el billete para Nueva York en el bolsillo.
Oyarzabal sobre la final
«Ojalá tengamos la oportunidad de estar a la altura. Nos hemos ganado el derecho a soñar»
En el estreno mundialista ante Cabo Verde, con aquel empate a cero, el delantero estuvo más de media hora sin tocar balón. De ahí pasó a los cinco goles actuales, que le elevan a las alturas. Y hay más. Lleva la friolera de 14 dianas con la selección en la temporada 2025-2026, el récord histórico de España, por delante de los 13 anotados por David Villa. Por cierto, son los mismos que suma Mbappé con Francia, solo que el guipuzcoano jugará además una final de la Copa del Mundo. Allí, en el MetLife Stadium de NuevaYork/Nueva Jersey, tendrá la ocasión de seguir ayudando al equipo con goles y trabajo. Es el triunfo de la normalidad.
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