EDITORIAL
Pérdida de vocación en la sanidadLa falta de tirón de la especialidad de Medicina Familiar entre la nueva hornada de los MIR compromete el necesario refuerzo en la primera línea de la salud pública
Regala esta noticiaEl trabajo como médico de familia, una labor esencial para desatascar la sanidad pública y garantizar la calidad de un servicio integral, sigue sin interesar ... a los miles de jóvenes que eligen desde el lunes la especialidad de su formación, antesala de la que puede ser su vida laboral. La atención primaria constituye la plaza más ofertada a la nueva hornada de los Médicos Internos Residentes (MIR) en el conjunto de España -2.544 de las 9.278 que se adjudicarán por orden de nota-. Sin embargo, el escaso tirón registrado en el arranque del proceso -apenas siete se decantaron por ella entre los primeros 700 médicos- puede considerarse un mal síntoma para el sistema de salud por la pérdida de vocación que implica este revelador desequilibrio.
El mercado laboral demuestra que una parte creciente de los jóvenes prefiere los empleos que aseguran la estabilidad sin excesivas complicaciones sobre otros que exigen mayores compromisos y responsabilidades. La vocación es un plus en profesiones esenciales como la sanidad y la docencia, y más si cabe en la red pública. Pero también hay que hacer más atractiva para los MIR la Medicina Familiar, un reto posible si se invierte más y mejor.
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