El párroco Pierre El Rahi cooperaba con el batallón español en Líbano. Arzobispado castrense.
Oriente Próximo Padre Pierre, el mártir de Kleya: se negó a evacuar cuando Israel invadió Líbano y murió bajo las bombas ayudando a sus vecinosEl párroco maronita era enormemente popular por sus labores de asistencia a desplazados y su cooperación con el batallón español en Líbano.
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María Inmaculada Balbás Amman (Jordania) Publicada 21 marzo 2026 03:12hLas claves nuevo Generado con IA
El 2 de marzo, Hezbolá entró en conflicto lanzando misiles contra Israel. Desde ese día se emitieron órdenes de evacuación en el sur del país y del Dahiye —suburbios de Beirut— lo que ha provocado un millón de desplazados. Según las autoridades libanesas, al menos 1.001 personas —entre ellas 118 niños— han muerto y 2.584 han resultado heridas en los ataques israelíes.
El día que Israel lanzó las primeras órdenes de evacuación, la sociedad se dividió en dos grupos: los desplazados y los que eligieron quedarse a defender su tierra, o a morir en ella. El padre Pierre El Rahi es del segundo grupo. Es más, él animaba a sus feligreses a permanecer.
Precisamente, el viernes 6 de marzo se le pudo ver en una ceremonia junto a miembros de Cáritas, buscando arropar a la comunidad cristiana que había decidido permanecer en sus hogares. Querían invitarles a que tuvieran el ánimo suficiente para no huir como desplazados a otras partes del país.
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Es en el pueblo de Kleya donde fue asesinado el 9 de marzo cuando acudió a ayudar a uno de sus feligreses, cuya casa había sido atacada. Un segundo ataque a esa misma casa hirió al sacerdote, que murió a las puertas del hospital.
El pastor tenía además muy buena relación con el contingente español desplegado en el Líbano que cuenta con 670 soldados bajo el paraguas de la ONU.
Las hermanas Taibo, las españolas que crearon un 'cole' para refugiados en Líbano: "Es una tierra rota por la violencia""El Líbano, especialmente el sur, ha sido zona de guerra durante mucho tiempo. La situación empezó a agravarse especialmente en 2002", explica a EL ESPAÑOL el padre Bilal, superior del centro jesuita de Amán, en Jordania.
En cuanto a lo que al asesinato del padre Pierre respecta, párroco de la iglesia maronita de San Jorge, continúa, "él decidió quedarse con su comunidad cuando la población del sur fue avisada para ser evacuada".
"Lo que se suele decir en estos casos es que las víctimas están en zona de guerra, que están bombardeando ambos bandos, y si tú estás allí, acabas muerto o herido y ellos no tienen ninguna responsabilidad", explica el religioso.
Sin embargo, "el principal problema del sur del Líbano es Hezbolá. Y por ello es que, tristemente, los simples civiles se están viendo afectados", concluye el padre.
Una fotografía del padre Pierre El Rahi preside su funeral en la aldea de Klaya.
Grietas en la sociedad libanesa
En Líbano, la cohesión social es en ocasiones especialmente difícil. Las brechas sectarias de la sociedad —un crisol de diferentes etnias, credos religiosos y culturas muy diferentes entre sí en un país del tamaño de Asturias—, pueden aflorar de nuevo cada vez que hay tensión o una escalada bélica como la que estamos viendo ahora.
La guerra civil que desgarró el país durante 15 años terminó en 1990 sin claro vencedor. Se desarmó a todas las milicias salvo a Hezbolá, nacido en 1982 y principal aliado de Irán en la guerra contra Israel y EEUU.
"En Líbano hay un sistema político confesional desde que acabó la guerra civil, que quiere decir que en la constitución se determina de qué origen debe ser el presidente, el jefe del parlamento… lo que también genera diferentes tensiones", explica Xabier Abu Eid, analista político.
Sin embargo, hoy en día la situación es diferente a la que había hace 20-30 años. "Hoy en día, los distintos sectores son más radicales, como la Falange y Hezbolá", continúa.
Israel busca explotar el tema sectario en el Líbano a su favor. "Lo que Israel busca al explotar estas tensiones es que haya tantos problemas internos que la gente se centre en los temas domésticos más que en combatir amenazas externas", concluye Abu Eid.
De hecho, las grietas de esta sociedad tan plural ya han empezado a aflorar. Muchos locales que ofertaban habitaciones en sus casas en Airbnb han dejado de hacerlo, por miedo a quien pueda llegar a entrar en sus casas. Lo que temen es que sus hogares se conviertan en objetivos militares.
Una mujer observa los edificios bombardeados en Beirut. Marwan Naamani / dpa
Los desplazados que corren el riesgo de ser más repudiados son los chiíes, rama del islam que profesa la milicia paramilitar Hezbolá e Irán. Los beirutíes, que tienen miedo de que sus hogares se conviertan en objetivo, han cerrado las puertas de sus hogares.
Entre quienes duermen a la intemperie también hay riesgo de división. De nuevo, los principales parias serían los chiíes.
Reportes de periodistas afincados en Beirut afirman que zonas de la capital alejadas del Dahiyeh -los suburbios humildes de la capital que son bastión de Hezbolá- que eran consideradas hasta ahora "seguras", como el centro, están siendo objetivo de ataques.
El miércoles 18 de marzo, misiles israelíes derribaron un edificio residencial entero en el centro de Beirut, previa orden de evacuación. Al menos murieron seis personas en ese ataque.
Días antes, el 12 de marzo, un ataque con drones mató a por lo menos 8 personas en el paseo marítimo de la Corniche capitalina, convertido en un campamento de refugiados improvisado al aire libre.
Las ONG y órdenes, volcadas con los desplazados
La crisis económica y consecuente pérdida de una de las principales fuentes de ingresos, el turismo, está afectando gravemente a la frágil economía de los países vecinos a los que están en conflicto.
Si una gran masa de refugiados llegase a Jordania, donde los jesuitas también tienen centros, su situación sería muy difícil. Para empezar, los refugiados no tendrían derecho a trabajar en el reino.
"¿Si los refugiados empiezan a trabajar legalmente, qué quedará para los jordanos en un país tan pobre?" explica el padre Bilal. Sin derecho a empleo, se crearían personas totalmente dependientes de las ONG y de la caridad de las órdenes religiosas como la de los jesuitas.
Para agravar aún más las cosas, "desde que Donald Trump fue investido presidente, todo el sistema de financiación y donaciones bajó de forma considerable. El flujo de dinero que llegaba a través de países como Alemania con origen en EEUU quedó muy limitado".
A causa de esto, "muchas ONGs tuvieron que parar su actividad. En Jordania, por ejemplo, hace dos años y medio los miembros de nuestro equipo eran 54. Ahora en el Centro de Refugiados Jesuita quedan solo 8 empleados, para gestionar todo", afirma el párroco.
El ataúd blanco del padre Pierre El Rahi. Stringer / dpa
Aun así, y a pesar del ajustado presupuesto con el que cuentan, los jesuitas tienen un centro permanente en Líbano. Tristemente, el país lleva siendo territorio en guerra mucho tiempo, y atienden a los refugiados sirios que acogió el país cuando este estaba en paz. También mantienen un centro abierto en Jordania.
"Todas las ONG e iglesias están tratando de ayudar al Líbano en lo más posible. Así, la mayoría de las iglesias están tratando de dar sus escuelas, sus pasillos, cualquier lugar posible para ayudar a los desplazados", explica.
Hasta en la iglesia y la casa que poseen los jesuitas en Beirut, en el barrio de Ashrafieh, continúa, "hemos abierto nuestras puertas para los desplazados. Les damos un lugar para que puedan asearse, descansar. Especialmente para las mujeres, que ellas puedan tener un poco de privacidad".
Se da una situación en la que los gobiernos están tratando de hacerlo lo mejor posible, las iglesias y las ONGs también, pero la demanda es muy alta, a veces demasiado. "Así que dada la situación, es muy difícil para los libaneses salir del país y venir aquí, a Jordania", continúa.
"Incluso el papa León XIV desde el Vaticano está en contacto con nosotros, los jesuitas, para ayudar a través de la embajada del Vaticano en Líbano. Pero no sólo las iglesias están arrimando el hombro, las mezquitas también", precisa.
Leila, la joven española que trabajó con menores en Líbano : “El país se encuentra en colapso”Así, y a pesar de los desencuentros y rencillas entre las distintas comunidades que forman parte de Líbano, "los suníes, los chiíes, los alauítas y otros grupos sectarios se han unido para ayudar", finaliza.
Para más inri, el Santo Sepulcro, ubicado dentro de la ciudad vieja de Jerusalén y lugar sagrado para los cristianos de todo el mundo, se encuentra cerrado en Semana Santa por primera vez desde hacesiglos.
La última vez que estuvo cerrado a los fieles fue en 1187. Ahora le toca ahora el turno a los cristianos, después de que los musulmanes no hayan podido acceder a la mezquita de Al Aqsa durante el mes sagrado de Ramadán, que finaliza hoy en la fiesta del Eid fitr.