La excesiva intervención de los padres en la vida laboral de la 'Generación Z' ya está lastrando su imagen profesional al proyectar una falta crítica de autonomía y madurez necesaria para acceder a un empleo.
Los primeros 'jóvenes' de la Generación Z cumplen 30 años en 2026. Este colectivo camina con paso firme en un mercado laboral que recibe con los brazos abiertos a los primeros nativos digitales. ¿Sabía que uno de cada cinco dice que su padre o su madre ha asistido a su entrevista trabajo? El 15% en persona y el 5% en línea, según una encuesta de Zety. Parece que su pericia tecnológica no está alineada con su independencia para desenvolverse solos en un paso que marcará su vida.
Esa dependencia de los progenitores, con o sin su consentimiento, les perjudica. "La Generación Z corre el riesgo de tardar un poco más en pensar por ellos mismos y tomar crédito individual por sus carreras", asegura Karen Huang , directora sénior de evaluación de búsqueda en Korn Ferry. Los padres helicóptero, llamados así por que sobrevuelan de forma obsesiva la vida de sus hijos controlando y resolviendo cada detalle para evitarles frustraciones, pueden hacer un flaco favor a la carrera profesional de sus 'niños'... salvo que éstos gestionen con soltura y determinación ese apoyo familiar.
La evidencia
Maribel Rodríguez, socia fundadora de Direactivas, recuerda que hace años coordinó un proceso de reclutamiento masivo. El padre de un joven que quedó fuera quiso regalarle un jamón "y ponía a mi disposición cualquier prevenda que pudiera decantar mi decisión en positivo". Explica que tras revisar si hubo algún error en el proceso, reafirmó el rechazo de la candidatura animando al aspirante a participar en otra convocatoria. "Lo deseable hubiera sido que el propio candidato hubiera querido revisar su situación en el proceso, pero su imagen quedó erosionada (más allá de la falta de ética) por la gestión paterna que le restó un protagonismo que tenía que haber asumido él".
Pero este apoyo no siempre puede ser negativo. Rodríguez cuenta otro caso reciente de una joven que rechazó una oferta por las condiciones y, tras consultarlo con sus padres, decidió resarcirse: "Haber reconocido su error en el análisis y aportar el criterio constructivo de sus progenitores ha reforzado su imagen profesional y sus opciones como futura candidata para Direactivas".
No sin mis padres
¿Quién no ha pedido consejo a sus padres para preparar su primera entrevista de trabajo? Hacerlo entra dentro de lo razonable, pero que los progenitores se personen en la entrevista o intervengan en la negociación salarial invalida bastante la percepción de madurez y autonomía del candidato. "La entrevista es precisamente uno de los primeros momentos en los que se observa esa capacidad. Si ese espacio lo ocupa otra persona, aunque sea con buena intención, se debilita la señal de autonomía profesional", asegura Raquel Roca, conferenciante y experta en futuro del trabajo.
Maite Aranzabal, consejera independiente y presidenta de la Fundación Novia Salcedo -organización privada sin ánimo de lucro que acompaña a los jóvenes en la mejora de su empleabilidad- está en contra de la actitud de los padres helicóptero: "No creo que sea bueno sobreproteger a nuestros hijos, porque cuando llegan momentos en los que verdaderamente se tienen que defender y sacar las castañas del fuego, si se les ha sobreprotegido tanto se genera mucha frustración en ellos".
Madurez
Roca advierte de que uno de los perfiles más buscados por las empresas es el knowmad: "Profesionales capaces de autogestionarse, tomar decisiones, adaptarse a entornos cambiantes y responsabilizarse de su propio desarrollo profesional. ¡Justo lo contrario!". Y Arancha Ruiz, experta en carrera, empleo y marca personal, subraya que si aparece un padre o una madre en ese proceso, "el mensaje implícito es que el candidato todavía no puede gestionar por sí mismo una situación profesional básica".
Parece que estas situaciones son bastante habituales. Sergi Macip, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, señala que el intento de los padres de la Generación Z de intervenir en el proceso selectivo, u otros aspectos del ámbito laboral de sus hijos, no es una cuestión exclusiva o diferencial española, "en países como Estados Unidos o Reino Unido también se han referido al parental interference in hiring". Explica que esta singularidad no es una novedad ni una sorpresa entre expertos en selección: "A menudo hemos recibido intentos de familiares para intervenir en los procesos de selección en casos de parejas muy dominantes, algunos inmigrantes con dinámicas de control sobre la mujer, candidatos con discapacidad, o incluso en el caso de candidatos que por alguna problemática de adiciones u otros trastornos resulta que el interés para que consiga el trabajo es mayor de los familiares que del propio aspirante". Macip señala que si alguna persona próxima al aspirante realiza algún intento de intervención saltarán las alarmas, "pero corresponde a los profesionales de la selección determinar la relevancia de esto, y a la vez visualizar la potencialidad de crecimiento profesional del aspirante para así tener una visión general de la situación".
Autonomía
Bárbara Sánchez, general manager de AdQualis Talent, insiste en que más allá del expediente académico o del potencial técnico, lo que valoran en un candidato es la autonomía, la capacidad de comunicación, la seguridad y la manera en la que el candidato gestiona una conversación profesional: "No se trata de cuestionar el talento del candidato, sino de cómo proyecta su capacidad para desenvolverse de manera independiente en un entorno laboral. Y la entrevista, en ese sentido, es una prueba muy directa".
El afán de los padres helicóptero por inmiscuirse en la vida de sus hijos llega aún más lejos. El mencionado estudio de Zety recoge que el 18% de los Z afirma que sus padres les ayudan a negociar el salario, y uno de cada diez llega incluso a hablar con el reclutador. Si éste aprecia que los progenitores lideran la negociación salarial, Roca cree que el candidato envía un mensaje equivocado. "Negociar no es sólo hablar de dinero. Es una de las habilidades más básicas del mundo profesional: negociar prioridades, tiempos, recursos, expectativas o desacuerdos con clientes y equipos. Si un candidato no puede sostener una conversación sobre su propio valor profesional, la empresa inevitablemente se pregunta si podrá hacerlo después en contextos más complejos".
Macip recuerda que las competencias personales y sociales influyen en cómo una persona trabaja, se relaciona con otros y gestiona situaciones en el trabajo. Advierte que la irrupción de la IA implicará el rediseño de muchos puestos de trabajo, pero que se seguirán requiriendo soft skills: "Delegar la negociación salarial a los padres se aleja de este tipo de capacidades. Sin duda sería un predictor de que muchos otros ámbitos profesionales e incluso personales de este trabajador son incompletos".
La lacra de la precariedad
Hay quien justifica la proliferación de los padres helicóptero respuesta a la precariedad laboral que amenaza a sus hijos. Aranzabal reconoce que ahora mismo entre el salario mínimo y el salario medio apenas hay diferencia: "Conozco casos de jóvenes que prefieren no quedarse en España porque los salarios iniciales son muy bajos. En ese sentido, entiendo que muchas familias actúen desde una lógica protectora". Sin embargo, cree que "la forma de aprender a defenderse es haciéndolo uno mismo. A veces se aprende más así".
A la vista de los datos, Rodríguez reconoce que la sobreprotección se ha normalizado, y apunta un problema de fondo: "Ese exceso de acompañamiento puede retrasar la madurez profesional y la capacidad de enfrentarse a situaciones de incertidumbre, o a aquellas en las que requieren perseverancia, paciencia y tolerancia a la frustración".
La cuestión es si esta sobreprotección refleja una falta de habilidades de los jóvenes o es una reacción protectora de las familias ante un mercado que perciben como hostil. Ruiz lo interpreta más como una reacción protectora de las familias, aunque no necesariamente por la precariedad del mercado laboral: "Tiene más que ver con una hiperinterpretación de lo que significa ser un buen padre o madre hoy".
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