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«Pagábamos 750 euros, la casera me dijo que nos lo subía a 1.250 euros y me eché a llorar»

«Pagábamos 750 euros, la casera me dijo que nos lo subía a 1.250 euros y me eché a llorar»
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Que un contrato de alquiler llegue a su vencimiento marca la diferencia entre que la actualización de la renta sea de acuerdo con el IPC o que el incremento no se atenga a regla alguna
«Pagábamos 750 euros, la casera me dijo que nos lo subía a 1.250 euros y me eché a llorar»

Que un contrato de alquiler llegue a su vencimiento marca la diferencia entre que la actualización de la renta sea de acuerdo con el IPC o que el incremento no se atenga a regla alguna

Regala esta noticia Añádenos en Google María Jesús Mateos y sus dos hijos, que ya tenían una vida hecha en su barrio de Málaga, pero se tuvieron que mudar a Torremolinos. (SUR)

Cristina Vallejo

30/05/2026 a las 00:18h.

Contar con un contrato de alquiler en vigor o que éste llegue a su fecha de vencimiento y haya que firmar uno nuevo es lo ... que marca la diferencia entre ver la renta actualizada con el IPC (o el índice creado al efecto para contratos firmados a partir de 2023) o tener que enfrentarse a una subida que no entiende de porcentajes reglados. Lo dicen los datos oficiales del INE: si las rentas de los contratos en vigor suben una media del 3,7% en Málaga, las de los nuevos se disparan un 11%, como promedio. Y testimonios de malagueños así lo atestiguan.

«Nos llamó en enero o en febrero, cuando el contrato vencía en septiembre, así que ahí sí mostró decencia. Pero yo le dije que no podíamos pagar ese precio, que era mi sueldo. Y me eché a llorar», recuerda María Jesús Mateos. No había lugar a la negociación: los 1.250 euros ya se planteaban como la mejor oferta. En la conversación telefónica la dueña admitió que estaba abordando las renovaciones de los diez pisos que tenía alquilados y necesitaba una respuesta pronto para planificarse. «Los 1.250 euros, los 1.500 euros, no son alquileres pagables. La propietaria se justificó diciendo que el piso está al lado de la playa. Pero se conoce que en esta ciudad con una economía normal no tienes derecho a vivir cerca del mar», se queja la mujer, para pasar a describir el inmueble: «Está cerca de La Misericordia, pero es de los edificios más viejos de la zona. Y el nuestro era un piso interior de la entreplanta».

«Me he tenido que ir de Málaga. Me han echado. Y no porque quisiera vivir en un ático, sino en un piso mediocre tirando a malo»

Al colgar el teléfono, María Jesús y su familia ya sabían que tendrían que irse de la casa, aunque eso no les ahorró recibir el burofax con la fecha en la que debían abandonar el piso. Inmediatamente, empezaron a buscar alquiler. «De los 1.500 o 1.300 euros no bajaban», recuerda. Así que terminaron optando por la compra. Y adquirieron un inmueble en Torremolinos. «Me he tenido que ir de Málaga. Me han echado. Y no porque quisiera vivir en un ático, sino en un piso mediocre tirando a malo», lamenta.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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