El riesgo de que los tribunales frenen la regularización de inmigrantes añade inseguridad a un proceso de integración que exige mejorar los servicios públicos
Regala esta noticia Añádenos en Google 01/07/2026 a las 02:00h.La extraordinaria respuesta obtenida por la regularización de inmigrantes en España merecería por sí sola una reflexión, si no fuera porque el proceso finalizó ayer ... envuelto en otros factores que pueden condicionar su lectura e, incluso, truncar su aplicación a corto plazo. El plazo se ha cerrado con el hito de haber cosechado al menos un millón de solicitudes, lo que desborda todas las previsiones. Sin embargo, las dudas del Supremo sobre una iniciativa que evitó suspender en mayo por razones humanitarias añaden incertidumbre jurídica en un momento clave. Miles de extranjeros afrontan la legalización de papeles con la legítima aspiración de salir de las zonas de sombra para consolidar su arraigo y convivir en igualdad de condiciones. La decisión del Alto Tribunal de abrir la puerta a la Justicia Europea por una posible colisión con el derecho comunitario -la gestión de los flujos irregulares ya no depende de cada Estado- eleva la inestabilidad. El riesgo de que el decreto sea enmendado desde Luxemburgo amenaza con dejar en el limbo a un millón de personas, en pleno endurecimiento de la gestión migratoria en la UE.
Que la extrema derecha hable de «pucherazo» es una insidia en su carrusel de hipérboles. Pero que Núñez Feijóo se sume con una denuncia de «ingeniería electoral», cuando él mismo buscó el voto de la diáspora gallega en Sudamérica siendo presidente de la Xunta, solo puede ser interpretado como un acto de seguidismo. Lo cierto es que la regularización de inmigrantes se cierra bajo sospecha y la tensa espera de un veredicto entre Madrid y Bruselas.
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