Philip Baldwin, subdirector de Comunicaciones Espaciales de la NASA, alaba el trabajo de la base que tienen en Madrid, estratégica para los planes del futuro del gigante de la exploración espacial
Regala esta noticia El alto directivo de la NASA posa frente a una de las antenas de la Red del Espacio Profundo de Robledo de Chavela. (Óscar Chamorro)Madrid
02/05/2026 a las 00:05h.La NASA tiene puesto en España uno de sus sentidos clave para el éxito de cualquier misión: el oído. En la localidad de Robledo de ... Chavela, en el interior de la Comunidad de Madrid, gestiona el Complejo de Comunicaciones con el Espacio Profundo, junto con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).
El subdirector de Comunicaciones Espaciales de la NASA, Philip Baldwin, de visita en España para seguir de cerca la misión Artemis II, abre a este periódico las puertas del complejo antes de regresar a Washington con el deber cumplido, dentro de un par de meses, para explicar cómo vivieron este hito y cuáles son los pasos a dar de ahora en adelante para que Estados Unidos plante una base en la Luna.
–¿Cómo se ha vivido la misión Artemis II desde la base de Robledo?
–Prepararnos para Artemis II ha llevado años de trabajo. En 2019 se intensificaron los preparativos para el regreso a la Luna y eso planteó preguntas fundamentales: ¿Qué haremos con las comunicaciones? ¿Cómo ayudaremos? Tomó años definir qué tipo de sistema de comunicaciones tendríamos. Incluso evaluamos la Red del Espacio Profundo para ver qué ajustes debíamos realizar para estar listos. Hemos dedicado años a este regreso a la Luna, pero fue en 2019 cuando realmente se dio la señal de salida. También nos preparamos como un equipo global; con las estaciones en Australia y California. Trabajamos de forma coordinada para dar este servicio vital. Cuando vimos el lanzamiento, estábamos ansiosos por ayudar con nuestras comunicaciones. Son cruciales. Hoy casi nadie sale de casa sin su 'smartphone'; para los astronautas, las comunicaciones son su teléfono móvil, su única conexión. Sin ella, cualquier cosa podría pasar. Es vital mantener un vínculo constante, no solo de vez en cuando, para que tengan la confianza de que siempre podrán hablar con la Tierra.
–¿Qué papel jugó específicamente el complejo español?
–Robledo desempeñó una función clave para el éxito de la misión porque ayudó con los ajustes de navegación. La cápsula Orion –la nave espacial– navega hacia la Luna casi de forma autónoma, por lo que no requiere demasiadas correcciones. En inglés lo llamamos Outbound Transfer Correction (Corrección de Transferencia de Salida). Teníamos planeados varios ajustes, pero solo necesitamos usar uno y cancelamos dos porque la trayectoria era muy precisa. Robledo fue la estación principal durante la fase de ida a la Luna, pero también después para el regreso de los cuatro tripulantes a la Tierra. Nosotros enviamos los mensajes desde aquí hacia la nave para corregir la trayectoria mediante los 'thrusters' (propulsores), que son pequeños cohetes que aseguran que va exactamente hacia el punto de destino del amerizaje.
«Desde robledo enviamos la corrección de trayectoria para que los cuatro astronautas amerizaran en el punto exacto»
–En una misión de esta envergadura hay cientos de distintos especialistas implicados. ¿Qué peso diría que tienen las comunicaciones?–Yo siempre llevo conmigo un papelito con el diagrama con todas las etapas de la misión. También con Artemis II, desde su lanzamiento hasta que cayó en el océano. Se podría pensar que una nave que está flotando en el espacio sola y no necesita nada más, pero en realidad hay un 'cordón' que la mantiene 'atada', conectada todo el tiempo con nosotros y ahí entramos nosotros. Así que no voy a decir que las comunicaciones son lo más importante, porque la exploración con seres humanos y la ciencia que vamos a recibir de esta experiencia es lo más importante. Pero sí puedo decir que es algo crítico. No podemos alcanzar nuestros objetivos sin estas comunicaciones. Ni hablar con los astronautas ni recibir las imágenes, la información. Por eso es crítico y es lo que experimentamos con todas las naves que tenemos allá afuera, desde la Estación Espacial Internacional hasta el telescopio James Webb.
–Dijo recientemente que una base en la Luna, como planea EE UU, no sería posible sin este complejo español de Robledo, que nos comunica con el espacio lejano, como indica su nombre. ¿Por qué si nuestro satélite es cercano?
–Artemis III se mantendrá más cerca de la Tierra, por lo que usaremos más la Near Space Network (Red del Espacio Cercano). Existe una distinción entre la red de espacio profundo y la cercana. Para la Estación Espacial usamos la cercana, y para la Luna –que aunque no es espacio profundo, está lejos– usamos principalmente la de espacio profundo, pero planificamos usar ambas de forma conjunta. En Artemis IV, cuando aterricemos en la Luna, la Red del Espacio Profundo será totalmente relevante. Ya estábamos trabajando en ello, incluso antes de que despegase la Orion. Los planes han cambiado recientemente; antes el alunizaje estaba previsto para Artemis III, pero se pasó a Artemis IV para tener más tiempo de práctica con las naves.
–Ahora que lo cita, los cohetes provocaron los retrasos de Artemis II. ¿Temen que vuelvan a producirse? La próxima misión tiene como objetivo acabar con éxito antes de que acabe 2027.
–Viví los aplazamientos en agosto, pero el equipo se mantuvo enfocado e, inicialmente, el día que se fijó para el lanzamiento se logró sin demoras. Actualmente, en Florida, ya se está avanzando para la siguiente fase. El cohete está allí y el ensamblaje está en marcha. No quiero decir que estemos adelantados, pero sí muy enfocados. Es más, en algunos sistemas de lanzamiento, de hecho, vamos varias semanas por delante de lo previsto.
Aprendizaje científico de Artemis II
«Pronto tendremos descubrimientos importantes; se han visto cosas que no esperábamos»
–¿Cuáles son los aprendizajes científicos más relevantes que aportará esta última misión a la Luna?
–Esta vez se ha dado un cambio de paradigma. A veces se piensa que la exploración espacial y la ciencia van por caminos separados, pero en esta misión se unieron. Por primera vez en el Control de Misión en Houston hubo un puesto específico para un funcionario de ciencia, trabajando codo con codo con los controladores de vuelo y astronautas. Pronto tendremos descubrimientos importantes; se han visto cosas que no esperábamos.
–¿Qué nos puede adelantar?
–Los datos se están analizando ahora mismo.
–¿Y para su área, el de la comunicación, les ha traído algo nuevo? ¿En qué fase de desarrollo están?
–En los últimos 60 años, aquí en Robledo el deseo de información no ha dejado de crecer. Los seres humanos siempre queremos más. Tenemos que avanzar para que la comunicación sea más rápida y con mayor resolución. Hasta ahora lo hacíamos por radiofrecuencia, pero en esta última misión hemos probado un experimento de óptica con láseres. Funcionó muy bien. De hecho, muchas de las fotos que han visto de la cara oculta de la Luna se transmitieron por vía óptica mientras la misión estaba en curso. Enviamos casi 500 gigabytes. La tecnología óptica ya está lista para usarse; hemos logrado conexiones de hasta un terabyte en satélites pequeños alrededor de la Tierra. Eso es como ver YouTube en 8K (ultra alta definición) desde el espacio. El único escollo es meteorológico: las nubes dificultan la transmisión óptica, por lo que necesitamos más sitios de recepción en la Tierra para asegurar la conexión. En la nave, el reto es el espacio, el peso y la energía que consume el equipo. Estamos pensando cómo expandir este sistema ahora mismo.
–Esta ultra alta definición. ¿Es necesaria para hacer ciencia o es solo comunicación para la NASA?
–Bueno, las dos van juntas. Las imágenes, las voces, los datos nos aportan información valiosa del estado de salud de los astronautas o de la propia nave. Todo es importante.
–Artemis II ha sido un hito, el más mediático de los últimos tiempos. Acabada, ¿qué misión tienen estas antenas que 'escuchan' el universo?
–Para la red total de comunicación con el espacio profundo, existen actualmente unas 50 misiones en marcha. Realmente hay mucho trabajo y la existencia de nuestras antenas es muy necesaria. Siempre estamos en comunicación con los rover de Marte, hay otras misiones con sondas en Júpiter, con la Parker Solar Probe, que es, literalmente, la nave que ha viajado más cerca del Sol en toda la historia de la humanidad. Las imágenes del James Webb también... De todas ellas reciben la información científica las seis antenas, más que en los otros dos lugares. Es una gran ventaja para la NASA contar con Robledo.
El futuro de las comunicación
«Hemos probado ahora la comunicación por láser, tan rápida que sería como poder ver YouTube desde el espacio»
–Aunque suene a argumento de película de ciencia ficción. ¿Reciben señales del espacio profundo que no pueden explicar?
–A veces usamos las antenas para trabajo científico puro, como radiotelescopios, para escuchar púlsares o estrellas lejanas. En ocasiones recibimos señales que nos toma su tiempo analizar y no sabemos inmediatamente qué son. A veces descubrimos que son interferencias de otros satélites o incluso de sistemas de telefonía móvil locales si hay algún fallo técnico. Pero en el espacio siempre hay cosas que no conocemos; eso es un hecho en la ciencia y la Ingeniería. No todo tiene una explicación inmediata. Nuestra labor es descubrirla.
–Las relaciones entre Estados Unidos y España no pasan por su mejor momento. ¿Podrían llegar a afectar a este «trocito de la NASA en España», como le gusta llamarlo, o está asentado el centro?
–Lo bueno es que tenemos un equipo aquí que, junto con Australia y California, trabaja muy unido. Somos como una gran familia, y eso es lo que más me alegra. Trabajan con objetivos que benefician a todo el planeta. Estados Unidos celebrará un importante aniversario nacional -250 años- y, como parte de ello, reconocemos la historia de la NASA -67 años de exploración espacial- junto con los muchos años en que Robledo ha apoyado estas misiones. El éxito de Artemis II representa todo esto. Nuestra exploración no es solo para nosotros, es para toda la humanidad. Creo que los ingenieros y el equipo de trabajo están, en gran medida, aislados de los problemas políticos o de cambios que puedan frenar el avance de la exploración. Nuestro enfoque es la ciencia.
Un ingeniero en la buena dirección
Philip Baldwin es ingeniero, especializado en Electrónica, subdirector de Comunicaciones Espaciales de la NASA y el máximo representante de la agencia espacial estadounidense en nuestro país. Como tal, también es el responsable máximo de la base que el gigante de la exploración espacial estadounidense tiene en España, concretamente en el interior de la Comunidad de Madrid, donde cuenta con un equipo de unos 90 ingenieros, la mayoría españoles, capitaneados por el director del complejo, Moisés Fernández. Destinado en España para asegurar la continuidad de la presencia de la NASA en Robledo, su misión es asegurar que el complejo funcione correctamente. «Mi labor -añade- se centra en mantener una plantilla estable y en impulsar la incorporación y formación de la próxima generación de profesionales españoles que apoyarán este importante centro y su papel clave en misiones como Artemis y las que vendrán en el futuro».
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