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«Pararse cada pocos metros porque fallan las piernas es un síntoma de patología de espalda»

«Pararse cada pocos metros porque fallan las piernas es un síntoma de patología de espalda»
Artículo Completo 1,160 palabras
«Lo principal para que una columna esté bien es ganar músculo, sobre todo cuando se cumplen años»

José Moriel, jefe de la unidad de cirugía de columna del Hospital Universitario HLA El Ángel

«Pararse cada pocos metros porque fallan las piernas es un síntoma de patología de espalda»

«Lo principal para que una columna esté bien es ganar músculo, sobre todo cuando se cumplen años»

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José Moriel, en un momento de la entrevista. (Pedro J. Quero)

Ana Barreales

05/05/2026 a las 23:33h.

La salud de nuestra columna vertebral determina de manera directa nuestra capacidad para mantener una vida autónoma. «Pararse cada pocos metros porque fallan las piernas» ... no es una consecuencia inevitable de la edad, sino un «síntoma claro de una patología de espalda» que requiere atención especializada, explica José Moriel, jefe de la unidad de cirugía de columna del Hospital Universitario HLA El Ángel. «Lo principal para que una columna esté bien es ganar músculo, sobre todo cuando se cumplen años», subraya.

- Más que por los años que vivimos, por el sedentarismo. Aunque la longevidad influye, el estilo de vida actual es el factor que está acelerando estos procesos de desgaste.

- ¿A partir de qué edad suelen empezar los problemas de espalda?

- La degeneración puede iniciarse a partir de los 30 años, aunque los síntomas clínicos suelen manifestarse más tarde, generalmente entre los 55 y los 60 años.

- ¿Qué podemos hacer para evitar estos problemas?

- Hay patologías que dependen de la herencia genética y contra las que poco podemos hacer. Sin embargo, hay otros factores que sí dependen de nosotros y que podemos modificar: es fundamental hacer deporte, evitar el sedentarismo y combatir la obesidad.

- A veces es difícil saber si un dolor de espalda es algo muscular o degenerativo, ¿hay alguna clave para distinguirlos?

- Los dolores musculares se suelen producir de forma puntual con algún movimiento específico. Por norma general, una patología de columna que dura menos de dos o tres semanas suele ser leve y casi siempre de origen muscular, provocada por alguna mala postura. Aquí influye mucho la higiene postural y, sobre todo, la forma en la que manejamos las cargas en nuestro día a día.

«Para evitar los problemas de columna hay que hacer deporte y evitar el sedentarismo y la obesidad, que es la plaga de nuestro siglo»

- ¿Cuáles son las patologías más habituales?

- Las más frecuentes son las discopatías degenerativas, ya que los discos intervertebrales se van desgastando y deteriorando progresivamente. Para entenderlo, debemos saber que en la columna hay tres partes: la anterior, que es el disco; la media, formada por pequeñas articulaciones, y la posterior, que contiene los ligamentos.

Cuando el disco empieza a degenerarse, el resto de las estructuras —que están diseñadas para soportar mucha menos presión— intentan estabilizar la zona. Esto provoca primero la discopatía y, después, una alteración de las articulaciones y ligamentos. El resultado puede ser una estenosis de canal (estrechamiento) o que la discopatía sea tan importante que provoque una hernia o una protrusión que comprima las raíces nerviosas. En casos mucho más avanzados, los discos se estropean tanto que la columna se desvía, dando lugar a una escoliosis degenerativa del adulto.

- ¿Qué tratamientos existen?

- En más del 90% de los casos, el tratamiento consiste en medicación y, sobre todo, ejercicio físico. Lo principal para que una columna esté sana es mantener una buena musculación. Ganar músculo es vital, especialmente a medida que cumplimos años. La diferencia entre caminar erguido o «hundirse» físicamente depende de eso; los huesos y los discos pueden ser los mismos, pero es el músculo el que nos sujeta.

Dependiendo de la patología, también empleamos analgésicos, relajantes o antiinflamatorios en casos específicos. Cuando estos fallan, recurrimos a la cirugía. Disponemos de técnicas que van desde cirugías mínimamente invasivas para descompresiones aisladas (cuando un nervio está comprimido por un ligamento o disco) hasta descompresiones con fijación. Estas últimas se usan cuando hay inestabilidad y los discos se mueven, lo que requiere fijarlos para evitar que el dolor y la estenosis reaparezcan. En los casos más graves, como la escoliosis, realizamos fijaciones largas para reequilibrar la postura.

- ¿Cuándo se toma la decisión de operar?

- Primero siempre intentamos estabilizar la situación con tratamiento médico. Si el paciente mejora puede tratarse de una crisis pasajera. También recurrimos a infiltraciones epidurales para ganar tiempo sin pasar por el quirófano.

Sin embargo, en personas mayores ocurre algo curioso: a veces la patología no causa un dolor agudo, pero provoca la llamada claudicación a la marcha. El paciente camina 100 metros y tiene que pararse 30 segundos porque se queda sin fuerzas y le fallan las piernas. En mayores de 65 años, este es uno de los síntomas principales, que puede pasar desapercibido al principio, pero que acaba limitando drásticamente el rango de movimiento.

- ¿Cómo ha cambiado la cirugía de columna en la última década?

- El cambio ha sido radical gracias a la cirugía robótica, la cirugía navegada y las técnicas mínimamente invasivas o endoscópicas. Por ejemplo, para tratar el disco realizamos nucleoplastias: introducimos una aguja en el centro del disco y, mediante láser o plasma, lo «secamos» un poco para liberar la presión sobre el nervio. Es muy eficaz para protrusiones, aunque no para hernias grandes. También contamos con la microcirugía mediante microscopios o gafas lupa, que permite trabajar a través de incisiones mínimas.

«La pérdida de fuerza es uno de los signos de alarma en enfermedades degenerativas de columna»

- Más allá del dolor, ¿cuándo debemos preocuparnos realmente?

- El hormigueo (parestesias) suele ser el primer síntoma, pero no siempre es alarmante. Lo que realmente debe preocuparnos es la pérdida de fuerza o de movilidad. Por ejemplo, si debido a una afección en los discos L4-L5-S1 el paciente no puede ponerse de puntillas o de talones, estamos ante una señal de daño nervioso. Si esta pérdida de fuerza se mantiene más de un mes, es imperativo realizar pruebas para liberar ese nervio y evitar daños permanentes.

- ¿Qué es peor para la espalda: el sobrepeso o la vida sedentaria?

- Van de la mano, pero la vida sedentaria es peor. Lo fundamental es combinar ejercicio de fuerza para ganar músculo con ejercicio de resistencia. Esa combinación es la verdadera medicina para nuestra columna.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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