Lunes, 31 de agosto de 2026 Lun 31/08/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Pascal Quignard, tesoros y sombras errantes

Pascal Quignard, tesoros y sombras errantes
Artículo Completo 879 palabras
«Toda tristeza, incluso el miedo -leemos en la novela 'Tesoro oculto' , de Pascal Quignard - es como un lamento que se remonta al comienzo de la vida. Derrota, angustia, amenaza confusión, aparecen en los primeros instantes del día». ¿Hay una línea permanente y encadenada, que no da tregua a ninguna edad, de dolor y deslumbramientos en el ciclo vital de cada cual? Esto es lo que, entre otras muchas cuestiones que rodean la melancolía de la pérdida, la muerte, las constantes despedidas, o «las desapariciones súbitas y las partidas incomprensibles», viene a plantear la lectura de esta, de nuevo, bellísima obra de Quignard. Unos pasados que jamás se cierran, y que emiten sin cesar inesperados mensajes que crecen en el tiempo y en un dolor que les da forma, pespuntean la trama llena de fascinación de 'Tesoro oculto'. Una obra que, como siempre en el caso de este autor, combina de forma tan intensa, pasional y penetrante como delicadamente poética acción y reflexión a lo largo de una serie de escenas, no necesariamente lineales, pero sí encadenadas a la manera de un encantamiento «como las góndolas de una noria».Narrativa 'Tesoro oculto' Autor Pascal Quignard Traducción Silvio Mattoni Editorial Galaxia Gutenberg Páginas 242 Precio 21 euros Valoración ****Pascal Quignard encarna hoy la figura de uno de los intelectuales europeos -no solo franceses- más completos y brillantemente prolíficos, con sus múltiples versiones como escritor, musicólogo -fundador del Festival de Música Barroca de Versalles-, filósofo y erudito de cultura monumental, con especial predilección por los mundos grecolatinos y los siglos XVII y XVIII, acompañados siempre de esa pasión musical que recorre sus obras. Aunque nunca ha abandonado la ficción, histórica o de referencias contemporáneas como sucede con la actual (con títulos tan conocidos como 'Todas las mañanas del mundo', 'El salón de Wurtemberg', 'Las escaleras de Chambord' o 'Villa Amalia'), su ciclo 'Dernier Royaume' , que reúne todos los géneros y formas literarias, así como sus ocho tomos de exquisitos 'Petits traités', ocupan una parte importante de su producción. Muchos temas de anteriores obras suyas se dan cita en este de nuevo magnífico y cautivador viaje, tanto físico como existencial, que emprende un personaje, una mujer, en la mitad de su vida. Desde el comienzo de la narración, como sucedía en su obra 'El amor, el mar' , está presente el agua o «flujo ininterrumpido del tiempo», que arrastra consigo, de manera devoradora e imparable, «recuerdos que se perdían en el fondo de la memoria», o bien esas presencias un día idas, esas sombras errantes, como las del título de su premio Goncourt en 2002 , de desaparecidos que jamás se han acabado de ir, de »muertos que siguen ahí, inmóviles», con un alma que simplemente «cambia de rumbo».Su nueva novela oscila entre el cuento de hadas tradicional y el relato reflexivo y filosófico sobre el dolor de la pérdida Entre el cuento de hadas tradicional, que arranca con el descubrimiento de un tesoro que implica muy pronto la posibilidad física y mental de un viaje, de un cambio necesario y existencial convertido en cierta forma de «renacimiento», y el relato reflexivo y filosófico sobre el dolor de la pérdida y la muerte de seres queridos -sean de la especie que sean- que nos han acompañado, la historia de 'Tesoro oculto' está protagonizada por Louise, una mujer de cincuenta años divorciada y con una hija en Barcelona, que acaba de enterrar en tierras fluviales de Normandía a su fiel compañero, el gato Peer, llamado como el héroe de Ibsen .Gracias a ese legado silencioso, escondido en su jardín, que los que se van dejan a los vivos más queridos, Louise, desde sus tierras atlánticas, emprende un viaje a los lugares fundacionales del mito y de escritores de la antigüedad como Virgilio y Horacio. Desde Nápoles se dirige a Capri, y luego a las islas de Ischia y Procida (la de la bella obra de Elsa Morante, 'La isla de Arturo') donde conocerá al que será su gran e inesperado amor, el melancólico Luigi. Uno de los hombres que más influirán en su vida, tras su padre, con el que convivía en tierras originarias del propio Quignard, entre L' Aigle y Verneuil-sur-Havre, al ser abandonada de niña por su madre. Quién sabe, quizá estos dos crepusculares amantes , en el poco o mucho tiempo del que dispongan, habrán evitado las «pobres guerras» que sacudieron sin piedad a muchas viejas parejas «llorosas y obstinadas».

«Toda tristeza, incluso el miedo -leemos en la novela 'Tesoro oculto', de Pascal Quignard- es como un lamento que se remonta al comienzo de la vida. Derrota, angustia, amenaza confusión, aparecen en los primeros instantes del día».

¿Hay una línea ... permanente y encadenada, que no da tregua a ninguna edad, de dolor y deslumbramientos en el ciclo vital de cada cual? Esto es lo que, entre otras muchas cuestiones que rodean la melancolía de la pérdida, la muerte, las constantes despedidas, o «las desapariciones súbitas y las partidas incomprensibles», viene a plantear la lectura de esta, de nuevo, bellísima obra de Quignard.

Unos pasados que jamás se cierran, y que emiten sin cesar inesperados mensajes que crecen en el tiempo y en un dolor que les da forma, pespuntean la trama llena de fascinación de 'Tesoro oculto'. Una obra que, como siempre en el caso de este autor, combina de forma tan intensa, pasional y penetrante como delicadamente poética acción y reflexión a lo largo de una serie de escenas, no necesariamente lineales, pero sí encadenadas a la manera de un encantamiento «como las góndolas de una noria».

Pascal Quignard encarna hoy la figura de uno de los intelectuales europeos -no solo franceses- más completos y brillantemente prolíficos, con sus múltiples versiones como escritor, musicólogo -fundador del Festival de Música Barroca de Versalles-, filósofo y erudito de cultura monumental, con especial predilección por los mundos grecolatinos y los siglos XVII y XVIII, acompañados siempre de esa pasión musical que recorre sus obras.

Benjamín Labatut: «Tenemos que empezar a soñar nuevos apocalipsis»

Aunque nunca ha abandonado la ficción, histórica o de referencias contemporáneas como sucede con la actual (con títulos tan conocidos como 'Todas las mañanas del mundo', 'El salón de Wurtemberg', 'Las escaleras de Chambord' o 'Villa Amalia'), su ciclo 'Dernier Royaume', que reúne todos los géneros y formas literarias, así como sus ocho tomos de exquisitos 'Petits traités', ocupan una parte importante de su producción.

Muchos temas de anteriores obras suyas se dan cita en este de nuevo magnífico y cautivador viaje, tanto físico como existencial, que emprende un personaje, una mujer, en la mitad de su vida. Desde el comienzo de la narración, como sucedía en su obra 'El amor, el mar', está presente el agua o «flujo ininterrumpido del tiempo», que arrastra consigo, de manera devoradora e imparable, «recuerdos que se perdían en el fondo de la memoria», o bien esas presencias un día idas, esas sombras errantes, como las del título de su premio Goncourt en 2002, de desaparecidos que jamás se han acabado de ir, de »muertos que siguen ahí, inmóviles», con un alma que simplemente «cambia de rumbo».

Su nueva novela oscila entre el cuento de hadas tradicional y el relato reflexivo y filosófico sobre el dolor de la pérdida

Entre el cuento de hadas tradicional, que arranca con el descubrimiento de un tesoro que implica muy pronto la posibilidad física y mental de un viaje, de un cambio necesario y existencial convertido en cierta forma de «renacimiento», y el relato reflexivo y filosófico sobre el dolor de la pérdida y la muerte de seres queridos -sean de la especie que sean- que nos han acompañado, la historia de 'Tesoro oculto' está protagonizada por Louise, una mujer de cincuenta años divorciada y con una hija en Barcelona, que acaba de enterrar en tierras fluviales de Normandía a su fiel compañero, el gato Peer, llamado como el héroe de Ibsen.

Gracias a ese legado silencioso, escondido en su jardín, que los que se van dejan a los vivos más queridos, Louise, desde sus tierras atlánticas, emprende un viaje a los lugares fundacionales del mito y de escritores de la antigüedad como Virgilio y Horacio.

Desde Nápoles se dirige a Capri, y luego a las islas de Ischia y Procida (la de la bella obra de Elsa Morante, 'La isla de Arturo') donde conocerá al que será su gran e inesperado amor, el melancólico Luigi. Uno de los hombres que más influirán en su vida, tras su padre, con el que convivía en tierras originarias del propio Quignard, entre L' Aigle y Verneuil-sur-Havre, al ser abandonada de niña por su madre. Quién sabe, quizá estos dos crepusculares amantes, en el poco o mucho tiempo del que dispongan, habrán evitado las «pobres guerras» que sacudieron sin piedad a muchas viejas parejas «llorosas y obstinadas».

Fernando Trías de Bes, economista, sobre Ceuta: «En las estadísticas no aparece que la incertidumbre está generando esto»

Entradas El Brujo. La segunda venida de Cristo

Las zapatillas que recomiendan para pies que se hinchan al final del día y puedes lavar a máquina

Jesús Calleja, sobre sus estudios: «Mi universidad ha sido la vida»

Mercadona implanta una nueva hora de cierre en sus supermercados a partir de septiembre

Esta funcionalidad es exclusiva para usuarios registrados.

Pascal Quignard, tesoros y sombras errantes

Pascal Quignard, tesoros y sombras errantes

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir