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Paula Echevarría: "Necesito comerme una bolsa de patatas fritas casi todos los días. No me siento culpable, es placer puro y duro"

Paula Echevarría: "Necesito comerme una bolsa de patatas fritas casi todos los días. No me siento culpable, es placer puro y duro"
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"Todas hemos sido Bridget Jones y nos hemos comido 5 litros de helado con un jersey de bolas y música triste para que nos ayude a llorar" "Soy de la generación Kate Moss: extrema delgadez como símbolo de belleza. Hoy Shakira y Lola Índigo son cañones del colorado y no se meten en una 34 ni por asomo". "Trabajé con un productor que en el momento de rodar tuvo la brillante idea de que mejor me quitara el sujetador".

"Todas hemos sido Bridget Jones" | Paula Echevarría en 'Una hora con Lorena'

Opinión Una hora con Lorena Paula Echevarría: "Necesito comerme una bolsa de patatas fritas casi todos los días. No me siento culpable, es placer puro y duro"

"Todas hemos sido Bridget Jones y nos hemos comido 5 litros de helado con un jersey de bolas y música triste para que nos ayude a llorar"

"Soy de la generación Kate Moss: extrema delgadez como símbolo de belleza. Hoy Shakira y Lola Índigo son cañones del colorado y no se meten en una 34 ni por asomo".

"Trabajé con un productor que en el momento de rodar tuvo la brillante idea de que mejor me quitara el sujetador".

Publicada 17 septiembre 2026 13:59h Síguenos

24/06/2026

Cuaderno de bitácora (una conversación también es un viaje)

No conocía a Paula Echevarría y vino al set con su vestido de lunares y su belleza espléndida. Esto es destacable: no hay nada de soberbia en su hermosura, sólo hay generosidad ahí, sólo hay encanto.

Y una ternura gigantesca de fondo, escondida a la distancia adecuada, sin excesos.

Y un humor tintineante y natural que se va revelando conforme avanza la hora: una soltura insólita, divertidísima.

Y una voluntad férrea de hacer las cosas bien, de respetar profundamente cada uno de sus oficios, de dejarse hasta las pestañas en la guerra que se reinaugura cada día: es una soldado terca y brava de sí misma y, sobre todo, de los suyos.

Paula Echevarría nos visita. Cristina Villarino.

Cuando hicimos esta entrevista, en junio, su padre aún no había fallecido. Aquí me cuenta que él siempre ha sido su amor, su gran amor, su primer amor, su último amor... Y ella la niña de sus ojos, la niña de su vida. Vi un vídeo donde bailaban como bailan los enamorados, y lloraban de felicidad, y se abrazaban.

Paula me cuenta que de él heredó el gusto por las cartas, por la escritura a mano, por la papelería. Recuerda que de cría le dejaba notas en el bocata del trabajo, religiosamente, todos los días, porque esto del amor es una cosa que no descansa nunca. Es una cosa invencible.

Escuchando a Paula. Cristina Villarino.

Entusiasmadas, la verdad. Cristina Villarino.

Hablamos también de otros amores, de la boda que no desea, de su hija, de las redes sociales, de la intimidad, del mar. Hablamos largo rato del mar porque estrena A la deriva, una serie de Atresmedia que se estrena este domingo, 20 de septiembre. Es un melodrama ambientado en los 70 que funciona como un tiro. Yo vi tres capítulos y me lo pasé pipa.

Pensé que me recordaba a las series de antes, a esas series familiares con un punto teatral que tocan todos los palos de la sentimentalidad, una de esas series corales que te acompañaban en la vida y que esperabas toda la semana. Pensé en volver a verla con mi madre. Pensé que es una serie que ver con las madres, como un bolero o una copla transgeneracional.

A la deriva está ambientada en un pueblecillo pesquero que hace un par de años sufrió una tragedia: muchos de sus hombres más queridos (sus padres, sus maridos, sus hermanos) desaparecieron en un naufragio. Les dieron por muertos, claro. Pero ahora han regresado inesperadamente, guardando un extraño secreto, y revolviendo las vidas de las mujeres que se quedaron y aprendieron a vivir con esas ausencias, fundando un mundo desde cero, echándose el trabajo de sus varones a las espaldas.

Paula Echevarría. Cristina Villarino.

O sea: que la serie tiene un punto radical de matriarcado. Paula Echevarría interpreta a Lucía, una líder de la empresa marítima que ordena a hombres, una chica molesta para el machismo de su suegra (aquí la fantástica Adelfa Calvo), una madre de familia y una insólita amante del que fue el mejor amigo de su fallecido marido (aquí Daniel Grao)... que regresa en el peor momento. Ya me cuentan ustedes qué les ha parecido.

Hablo con Paula de qué tipo de amiga es, del repugnante productor aquel que, al momento de rodar, “tuvo la brillante idea de que me quitara el sujetador”, de su relación con dios, de ser Bridget Jones, del colágeno, de los suplementos, del milagro de las patatas fritas, de Ozempic, de la generación Kate Moss y la generación Karol G., de lo guapo que es Maluma, de Instagram, de la mejor edad para hacer el amor, del mejor tipo de jubilada.

Con ustedes, Paula Echevarría.

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    Fuente original: Leer en El Español
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