La actriz presenta 'The Invite' y 'La bola negra' en San Sebastián, donde repasa su carrera y el vértigo de una carrera internacional
Regala esta noticia Añádenos en Google Penélope Cruz, en la alfombra roja antes del pase de la película 'The Invite', de Olivia Wilde. (AFP)Iker Elduayen
21/09/2026 a las 07:29h.La mirada en Penélope Cruz (Alcobendas, 1974) no ha cambiado desde que, siendo una niña observaba el mundo a través de las cintas de VHS ... que veía en la televisión. La disciplina aprendida del ballet clásico y su gran deseo por ser actriz han conquistado, décadas después, los escenarios más importantes del cine mundial. Tras haberse convertido en un icono indiscutible, ganado un Oscar y tres Goyas, entre otros muchos premios y haberse trabajado una de las trayectorias más destacadas del panorama internacional, Cruz, que fue Premio Donostia en 2019, regresa a San Sebastián para presentar dos películas: 'The Invite' de Olivia Wilde y - A San Sebastián he venido muchas veces y tengo muy buenos recuerdos. Es un festival que me encanta. Yo no sé si la primera vez fue con Bigas Luna, fíjate (recuerda). No, creo que vinimos con... 'Todo es mentira'. Y luego vinimos con 'Volavérunt', con Bigas. Si recuerdo bien. Después hemos venido muchas veces más. - Ahora presenta 'La bola negra'. - Sí, y estar aquí con esta película, que ya he visto tres veces, es fantástico. Este pase con público me hace una ilusión muy especial, va a ser muy emocionante. - Ha trabajado a las órdenes de Woody Allen, Pedro Almodóvar, Asghar Farhadi, Rob Marshall y ahora con Los Javis. ¿Qué energía se ha encontrado con su método de trabajo? - Son muy especiales los dos. Tienen un talento impresionante. Y todas las cosas que había visto de ellos me habían encantado. Me quedé fascinada con 'La Mesías'. Me pareció muy complicado lo que hicieron. Todo tiene tanta verdad. Y yo preguntaba a toda la gente que les conocía, gente que había estado en la serie, preguntaba cómo habían conseguido eso. Y me explicaron la manera que tienen de trabajar con todos los actores. Pero da igual que estés ahí para dos horas y una frase. El trabajo que hacen con todos los extras también, que ahora lo he podido vivir de primera mano. - En su escena en la película hay un batallón de extras... - No sé si eran unos 200 hombres y nosotras en el tanque. Yo no había visto nunca a tanta gente, de verdad. Además, ellos los extras- no sabían que estaba. Y tengo que preguntarles: no sé si esa fue la toma que al final está en la película. Había un estrés muy sano y muy necesario porque todo estaba lleno de vida. Todo el mundo tenía una misión y remaba en la misma dirección, y eso no pasa habitualmente. - Arranca ahora el laberinto promocional de los Oscar para la película. Desde su veteranía en ese escaparate, ¿cuál es el consejo real para no desgastarse por el camino? - La promoción allí ya ha empezado hace un tiempo. Igual que aquí. Y Netflix está súper volcada con la película. Están enamorados. De hecho, 47 días en sala de cine lo demuestran. Y es algo que hay que agradecer y valorar. Porque al final arrastra que otros estudios y otras producciones lleguen a lo mismo. Se animan, se pican unos con otros. Y al final arrastra algo bueno. Y además esta película es una película que hay que intentar verla en una sala de cine. Es otro tipo de ritual. Y creo que han hecho algo tan milagroso, tan grande, que se merece bloquear ese tiempo para sentarte en esa sala y disfrutarla de esa manera. ¿Que qué consejo les doy? A mí no me gusta dar consejos. Y es verdad que ya hemos llevado un ritmo de locos en los festivales. Hemos visto también con público de Estados Unidos y es increíble cómo en todas partes la gente reacciona, se enamora de la película. Y no me sorprende, la verdad. - Su personaje, Nene Romero, dialoga con un imaginario de artistas que se convirtieron en auténticos faros para el colectivo LGTBIQ+. ¿Cómo entiende usted esa fascinación y esa complicidad? Porque a usted misma también le pasa... - Y eso me hace muy feliz cuando me lo dicen. Yo creo que es algo que se percibe con un respeto real de corazón. Que realmente tú lo has vivido así toda tu vida. Porque es como te han educado en tu casa. Y con eso no engañas a nadie. Y seguramente viene de ahí... También de mi relación con Pedro. De cómo me ha marcado su cine, cómo me ha marcado su amistad, su lugar en mi vida. Porque él ha sido un maestro en muchos sentidos. Ha sido y es. Y sigo aprendiendo muchísimo de él. También, los Javis y yo también tenemos en común ese amor hacia Pedro. Esa casi adoración. Y nos sentimos muy agradecidos por cuánto nos ha inspirado. Porque para mí fue como la persona que me hizo dar el paso de intentar dedicarme a esto. Porque fue un día concreto. - ¿Lo recuerda? - Perfectamente. Cuando yo vi '¡Átame!', salí en un paseo sola y dije, esto lo tengo que intentar. Porque a lo mejor algún día puedo trabajar con él. Y fue como el motor principal. Y ellos, en ese sentido, son como yo. Nos sabemos frases de tantos personajes. Creo que me sé más frases de otros personajes que las que pueda recordarme de mí (risas). Y la verdad es que para mí es un piropo muy bonito cuando alguien me diga algo así. Porque es como que no percibo otra manera posible de ver el mundo. Y en este caso, fue una de las cosas de Nené Romero que más me atraían de poder ser yo quien le diera vida. Porque ella representa esa ventana hacia otra posibilidad, otro mundo donde uno puede ser tú mismo. Y es lo que ella le cuenta en una sola escena. Le cuenta al personaje de Sebastián que 'hay un lugar donde tú puedes ser tú'. Y él se queda fascinado porque también ha visto, en esos minutos en el escenario, a esa mujer ser ella misma. Y que también lo que tenía muy difícil, imagínate, a lo que se enfrenta en el día a día. Y que ellos conecten de esa manera, de corazón, siendo generaciones diferentes, pero al final soñando con lo mismo. Y ella le da esa confianza: 'Tranquilo, que a lo mejor algún día nos encontramos en un lugar donde seamos nosotros mismos'. Y es muy emocionante esa escena. Y es verdad que ella representa a todas esas mujeres artistas. Todos tenemos referentes en nuestra vida, de quién en un momento en el que has estado mal, en el que no te has sentido libre. - ¿Usted también los tuvo? - Claro y los sigo teniendo. De pequeña recuerdo ese televisor que teníamos en casa, primero con Super 8, Betamax y luego VHS, para mí eso era una puerta a soñar con cosas que podrían ser ciencia ficción. Decía: 'algún día me gustaría intentar dedicarme a eso'. Era igual de arriesgado decir que algún día quiero ir a la Luna. Para mí, porque no conocía a nadie que se dedicara a algo relacionado con el arte. Yo también he tenido muchas figuras así que me han alimentado esa parte que a lo mejor no te lo va a alimentar el colegio.
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