El 'Puma de Baracoa' tuvo una carrera de éxito y se convirtió en un personaje muy popular en España
Franco recibe una medalla de manos de Pepe Legrá. En la imagen, Legrá con uno de sus vehículos.Archivo MARCA- ENRIQUE MELLADO
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¿Que quién fue Pepe Legrá? Quizá a las nuevas generaciones no estén familiarizadas con la historia de quien llegó a ser uno de los deportistas más afamados de España en los sesenta y principios de los 70. Aunque nacido en Cuba, Legrá (Baracoa, 19-04-1943) se convirtió en un héroe para nuestro país. A Pepe no se le recordará sólo por haber sido campeón del mundo, sino porque formó parte de la cultura popular española, un tipo con carisma que incluso se llegó a ganar un trato de favor por parte de Franco y contó con el afecto de Fidel Castro. Ganó millones -en aquella época- y era despedido y recibido por cientos de aficionados en el aeropuerto cuando se marchaba a pelear fuera. A sus combates acudían celebridades de la época como Tony Leblanc o El Cordobés. Legrá era lo más parecido a una estrella del rock que había en España.
Fue campeón del mundo en dos ocasiones (1968 y 1972) representando a España, el país que eligió cuando el régimen castrista prohibió el boxeo profesional en la isla, aunque Angelo Dundee, el entrenador de Muhammad Ali, le pidió que se quedara en Miami, donde pasó un mes entrenando junto a Clay y su equipo. Durante el tramo final de su vida subsistió en gran medida gracias a la ayuda económica del periodista José María García y la beca del Fondo José Sulaimán que le otorgó hace unos años el Consejo Mundial de Boxeo (WBC) como leyenda de este deporte y excampeón de este organismo.
Infancia en Cuba
Al conocido como el 'Puma de Baracoa' nunca le faltó una sonrisa en su rostro, y eso que la vida no se lo puso fácil en un principio. "Limpié zapatos, fregué platos, vendí periódicos y cacahuetes y lavé coches", relató en numerosas ocasiones el legendario púgil, sobre su infancia durante la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba. A boxear aprendió en la calle y solía acudir a unas peleas en la playa en las que el premio para el ganador era un bocadillo. Fue reclutado de la calle y debutó como amateur en 1958, con 15 años. Era tan bueno que se lo llevaron a La Habana. Eso sí, hasta allí llegó haciendo autostop, como relataba Julio González en Espabox.com.
Se trasladó a México en 1962 tras las restricciones de Castro al deporte profesional, y Ernesto Corral lo convenció para que se viniera a España. Una vez aquí, Vicente Gil, presidente de la Federación Española de Boxeo y médico de confianza de Francisco Franco, se ocupó de los gastos del boxeador. Venció a a todos lo púgiles nacionales e internacionales que se le pusieron en frente. Se le resistió el galés Howard Winstone, con quien peleó en Blackpool, aunque hasta la prensa británica señaló que Pepe había sido superior.
Campeón del mundo
Se proclamó campeón de Europa en 1967 derrotando al francés Yves Desmarets. Antes del combate, Vicente Gil apremió al boxeador: "Por España, su Excelencia está pendiente". Para entonces Pepe ya se olía que se estaba convirtiendo en un símbolo del régimen y del país. El Consejo Mundial lo nombró poco después aspirante al título mundial del peso pluma, en poder de... Howard Winstone.
El combate, disputado el 24 de julio de 1968, fue todo un acontecimiento en nuestro país, y es que TVE lo retransmitió en directo desde Porthcawl. Legrá ganó por KO técnico en el quinto asalto. "Prometí dar a España el título: ahí está", dijo el púgil a MARCA en una entrevista el día después del combate. Desde 1935 nuestro país no registraba un campeón mundial (Baltasar Berenguer Sangchilli) y el hispano cubano rompía años de sequía.
"Los cochazos" de Franco
El "Puma de Baracoa" posando junto a su flamante coche.Archivo MARCA"Resultó una cita épica, un recuerdo imborrable. Fue entonces cuando Franco comenzó a hablar más conmigo. Él siempre me trató bien y me regalaba palabras de cariño. Después de los triunfos me mandaba cochazos y me invitaba a El Pardo. No podría decir nada en su contra, porque siempre me trató correctamente, al igual que Juan Carlos", recordaba el Puma en MARCA, que se atrevió a confesar: "Lo mejor que me ha dado el boxeo fueron grandes satisfacciones sexuales".
Lo mejor que me ha dado el boxeo fueron grandes satisfacciones sexuales
Pepe Legrá
A Legrá no le duró mucho el título, ya que en enero de 1969 cayó derrotado ante el australiano Johnny Famechon en el Royal Albert Hall de Londres, con una decisión controvertida. En cualquier caso, Pepe era ya un ídolo. A nivel deportivo el hispano cubano no perdió su prestigio, salvo cuando cayó derrotado con Ben Hassen en 1971. En el 72 de nuevo el WBC lo colocó como aspirante, y el de Baracoa derrotó a Clemente Sánchez en México para alzarse de nuevo con el título mundial, que perdería en su siguiente duelo, contra otro histórico como Eder Jofre, en Brasil. En 1973 Legrá dejó el boxeo con sólo 30 años tras una dolorosa derrota por KO contra otro mito como el nicargüense Alexis Arguello.
Fracaso empresarial
Montó un pub en Canarias con un socio, que según el expúgil "no pagó ni una cafetera" y el negocio acabó embargado. Legrá invirtió en todo lo que le propusieron, desde una fontanería hasta una peluquería, un taller mecánico, o la construcción. Lo cierto es que no le fue bien en el mundo de los negocios. Al final, y gracias a la ayuda de unos pocos amigos, Pepe pudo estar tranquilo. "Vivo gracias a Dios y a la voluntad de buenas personas; el boxeo ya no me importa", contaba a este periódico. Eso sí, también reseñaba que "en España el boxeo era el deporte número uno, ahora tan sólo es uno más. Faltan estrellas como Carrasco, Urtain o Evangelista". Se ha ido uno de los grandes de la historia deportiva de España.
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