No es fácil llegar a Machu Picchu. Y tiene sentido. Los incas querían que la antigua ciudadela fuese un lugar seguro, resguardado, un bastión al amparo de la cordillera Oriental del sur de Perú. El problema es que hoy en día Machu Picchu ya no es un remoto poblado si no uno de los reclamos turísticos más poderosos del planeta. Desde 2007 se considera una de las 'Siete Maravillas del Mundo' y cada año recibe cientos de miles de visitantes, muchos llegados de otros países tras encadenar vuelos y viajar durante horas por carretera o caminos.
Para que eso cambie en Perú están construyendo un aeropuerto que podría disparar un 200% el flujo de visitantes en la región. Hay quien cree sin embargo que no le saldrá gratis. Y no solo por su coste en dinero contante y sonante. Sus detractores advierten del impacto que la infraestructura tendrá en el entorno.
¿Qué ha pasado? Que Perú está construyendo un nuevo y ambicioso aeropuerto en el departamento del Cuzco, más concretamente a las afueras de Chinchero. El proyecto no es del todo nuevo. Sus obras arrancaron hacia 2018 y, si se cumplen las últimas previsiones del Gobierno, la terminal empezará a operar entre finales de 2027 y 2028. La clave está en su emplazamiento. El Aeropuerto Internacional de Chinchero-Cusco (AICC) estará en el entorno del Valle Sagrado de los Incas, a unas decenas de kilómetros en línea recta de Machu Picchu.
¿Y eso por qué? La ubicación del AICC no es casual. No muy lejos de allí, en Cusco, ya opera el aeródromo Velasco Astete, que en 2025 movilizó algo más de cinco millones de pasajeros. Con la nueva infraestructura de Chinchero las autoridades peruanas quieren sin embargo ir un paso (o varios) más allá.
El objetivo es atender a entre 8 y 12 millones usuarios anuales y consolidarse como referente regional. "Es un hub que tiene que desarrollarse en el sur, de tal manera que, tras el Jorge Chávez [el aeropuerto de Lima], sea Cusco el centro de conexiones de Sudamérica", reivindica Paola Marím, responsable de la Dirección General de Aeronáutica Civil del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
¿Cómo afectará al turismo? Hace unos días la BBC dedicó un artículo al futuro aeropuerto en el que precisa que su objetivo es atraer un 200% más de visitantes a la zona, lo que ayudaría a impulsar el sector turístico, pero también agravaría la presión que ya sufre el Valle Sagrado. Ese porcentaje (200%) es llamativo, pero resulta aún más potente cuando se recuerdan dos datos.
Primero, que en los últimos años el aeródromo Alejandro Velasco Astete ya ha visto cómo su demanda aumentaba de forma exponencial. El pasado octubre la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (Corpac) calculaba de hecho que la terminal cerraría 2025 con un "récord histórico" de pasajeros: más de cinco millones de usuarios, un 28,4% más que antes de la pandemia.
En Xataka
Machu Picchu se ha convertido en un destino turístico mundial. Ahora afronta la consecuencia indeseada: morir de éxito
¿Hay más? Sí. El segundo dato que ayuda a entender la importancia del aeropuerto de Chinchero lo encontramos a unas decenas de kilómetros , en Machu Picchu, un polo turístico que ya sufre los efectos de la turistificación.
A pesar de los intentos de los incas de convertirla en una ciudadela remota, hoy en día es un icono turístico por el que pasan cada año cientos y cientos de miles de turistas de todo el mundo. Según la Agencia Andina, solo en octubre rozó los 150.000 visitantes, lo que acercaba todavía más la previsión de cerrar 2025 con más de 1,5 millones de turistas, superando así los niveles precovid.
Eso es bueno, ¿no? Depende de a quién se pregunte. En los últimos meses Machu Picchu ha sido noticia precisamente por su saturación, un problema que recuerda al que padecen el monte Fuji (Japón), Guiza (Egipto) o polos turísticos europeos como Florencia o Ámsterdam. Hace años la ciudadela inca ya estuvo a punto de colarse en la lista de patrimonio en peligro de la UNESCO. Y ese no ha sido el único toque de atención por los riesgos que afronta el yacimiento.
En 2025 la Controlaría General alertó de la "sobrecarga turística" que padece Machu Picchu y hace solo unos meses New7Wornders advirtió a Perú que, si no corrige la situación, el antiguo poblado inca podría perder su etiqueta de "Nueva Maravilla del Mundo". Lo cierto es el que el Gobierno ha hecho un esfuerzo para proteger la ciudadela, reforzando su seguridad y el control y venta de entradas.
¿Es el único problema? No. Ahora mismo llegar a Machu Picchu no resulta precisamente fácil. La reportera de la cadena BBC Alexandra Marvar recuerda que cuando visitó la ciudadela tuvo que subirse a un taxi, un tren y finalmente un bus. Y eso fue solo el tramo final. Antes los extranjeros toman habitualmente dos vuelos: uno internacional, hasta Lima, y otro nacional que los lleva a Cusco. Con el AICC eso cambiará de forma radical, pero el proyecto ha generado polémica. Y no solo por su impacto turístico o los retrasos que ha ido acumulando.
Como recuerda Marvar hay operadores, guías y comunidades indígenas que consideran que el nuevo aeropuerto no es buena idea. El motivo: su probable impacto cultural y medioambiental. De hecho el proyecto ya está alterando zonas como Urquillos, donde hay maizales que se están vendiendo y urbanizando.
Más allá de la pérdida de identidad, preocupa cómo afectará ese aumento de presión en las infraestructuras o incluso al suministro de agua. Son inquietudes que vienen ya de tiempo atrás (antes de la pandemia se recogieron firmas para frenar el proyecto), pero que ganan fuerza a medida que avanzan las obras.
Imágenes | Google Earth, Cynthia Winward (Unsplash) y Jackie Hope (Unsplash)
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La noticia
Perú tiene un plan sin fisuras para convertir a Machu Picchu en un parque temático: un nuevo aeropuerto para millones de turistas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Perú tiene un plan sin fisuras para convertir a Machu Picchu en un parque temático: un nuevo aeropuerto para millones de turistas
Perú está impulsando un nuevo aeropuerto capaz de disparar un 200% el flujo de turistas en la región
No es fácil llegar a Machu Picchu. Y tiene sentido. Los incas querían que la antigua ciudadela fuese un lugar seguro, resguardado, un bastión al amparo de la cordillera Oriental del sur de Perú. El problema es que hoy en día Machu Picchu ya no es un remoto poblado si no uno de los reclamos turísticos más poderosos del planeta. Desde 2007 se considera una de las 'Siete Maravillas del Mundo' y cada año recibe cientos de miles de visitantes, muchos llegados de otros países tras encadenar vuelos y viajar durante horas por carretera o caminos.
Para que eso cambie en Perú están construyendo un aeropuerto que podría disparar un 200% el flujo de visitantes en la región. Hay quien cree sin embargo que no le saldrá gratis. Y no solo por su coste en dinero contante y sonante. Sus detractores advierten del impacto que la infraestructura tendrá en el entorno.
¿Qué ha pasado? Que Perú está construyendo un nuevo y ambicioso aeropuerto en el departamento del Cuzco, más concretamente a las afueras de Chinchero. El proyecto no es del todo nuevo. Sus obras arrancaron hacia 2018 y, si se cumplen las últimas previsiones del Gobierno, la terminal empezará a operar entre finales de 2027 y 2028. La clave está en su emplazamiento. El Aeropuerto Internacional de Chinchero-Cusco (AICC) estará en el entorno del Valle Sagrado de los Incas, a unas decenas de kilómetros en línea recta de Machu Picchu.
¿Y eso por qué? La ubicación del AICC no es casual. No muy lejos de allí, en Cusco, ya opera el aeródromo Velasco Astete, que en 2025 movilizó algo más de cinco millones de pasajeros. Con la nueva infraestructura de Chinchero las autoridades peruanas quieren sin embargo ir un paso (o varios) más allá.
El objetivo es atender a entre 8 y 12 millones usuarios anuales y consolidarse como referente regional. "Es un hub que tiene que desarrollarse en el sur, de tal manera que, tras el Jorge Chávez [el aeropuerto de Lima], sea Cusco el centro de conexiones de Sudamérica", reivindica Paola Marím, responsable de la Dirección General de Aeronáutica Civil del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
¿Cómo afectará al turismo? Hace unos días la BBC dedicó un artículo al futuro aeropuerto en el que precisa que su objetivo es atraer un 200% más de visitantes a la zona, lo que ayudaría a impulsar el sector turístico, pero también agravaría la presión que ya sufre el Valle Sagrado. Ese porcentaje (200%) es llamativo, pero resulta aún más potente cuando se recuerdan dos datos.
Primero, que en los últimos años el aeródromo Alejandro Velasco Astete ya ha visto cómo su demanda aumentaba de forma exponencial. El pasado octubre la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (Corpac) calculaba de hecho que la terminal cerraría 2025 con un "récord histórico" de pasajeros: más de cinco millones de usuarios, un 28,4% más que antes de la pandemia.
¿Hay más? Sí. El segundo dato que ayuda a entender la importancia del aeropuerto de Chinchero lo encontramos a unas decenas de kilómetros , en Machu Picchu, un polo turístico que ya sufre los efectos de la turistificación.
A pesar de los intentos de los incas de convertirla en una ciudadela remota, hoy en día es un icono turístico por el que pasan cada año cientos y cientos de miles de turistas de todo el mundo. Según la Agencia Andina, solo en octubre rozó los 150.000 visitantes, lo que acercaba todavía más la previsión de cerrar 2025 con más de 1,5 millones de turistas, superando así los niveles precovid.
Eso es bueno, ¿no? Depende de a quién se pregunte. En los últimos meses Machu Picchu ha sido noticia precisamente por su saturación, un problema que recuerda al que padecen el monte Fuji (Japón), Guiza (Egipto) o polos turísticos europeos como Florencia o Ámsterdam. Hace años la ciudadela inca ya estuvo a punto de colarse en la lista de patrimonio en peligro de la UNESCO. Y ese no ha sido el único toque de atención por los riesgos que afronta el yacimiento.
En 2025 la Controlaría General alertó de la "sobrecarga turística" que padece Machu Picchu y hace solo unos meses New7Wornders advirtió a Perú que, si no corrige la situación, el antiguo poblado inca podría perder su etiqueta de "Nueva Maravilla del Mundo". Lo cierto es el que el Gobierno ha hecho un esfuerzo para proteger la ciudadela, reforzando su seguridad y el control y venta de entradas.
¿Es el único problema? No. Ahora mismo llegar a Machu Picchu no resulta precisamente fácil. La reportera de la cadena BBC Alexandra Marvar recuerda que cuando visitó la ciudadela tuvo que subirse a un taxi, un tren y finalmente un bus. Y eso fue solo el tramo final. Antes los extranjeros toman habitualmente dos vuelos: uno internacional, hasta Lima, y otro nacional que los lleva a Cusco. Con el AICC eso cambiará de forma radical, pero el proyecto ha generado polémica. Y no solo por su impacto turístico o los retrasos que ha ido acumulando.
Como recuerda Marvar hay operadores, guías y comunidades indígenas que consideran que el nuevo aeropuerto no es buena idea. El motivo: su probable impacto cultural y medioambiental. De hecho el proyecto ya está alterando zonas como Urquillos, donde hay maizales que se están vendiendo y urbanizando.
Más allá de la pérdida de identidad, preocupa cómo afectará ese aumento de presión en las infraestructuras o incluso al suministro de agua. Son inquietudes que vienen ya de tiempo atrás (antes de la pandemia se recogieron firmas para frenar el proyecto), pero que ganan fuerza a medida que avanzan las obras.