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Ópera: así se concibe la obra de arte total

Ópera: así se concibe la obra de arte total
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Este tipo de espectáculo se puede reconocer como arte de verdad, combina dramaturgia con puesta en escena y ofrece una mirada a las complejidades de la experiencia humana. Leer
DIRECTIVOSÓpera: así se concibe la obra de arte totalActualizado 5 JUN. 2026 - 15:38Teatro Real

Este tipo de espectáculo se puede reconocer como arte de verdad, combina dramaturgia con puesta en escena y ofrece una mirada a las complejidades de la experiencia humana.

El concepto de gesamtkunstwerk -obra de arte total- fue acuñado por Richard Wagner para definir la ópera, un género que integra todas las artes: música, danza, poesía, pintura, escultura y arquitectura. Pero, ¿cómo se concibe? ¿Cómo se gestionan las emociones que provoca? ¿Cómo se ponen en escena? A estas y otras preguntas responderá La ópera por dentro: anatomía de un arte total, un curso que organizan el Teatro Real y la Uned, que se celebrará a mediados de julio. En un total de veinte horas, se analizarán los orígenes y la evolución del género, el papel de algunos de sus elementos clave y los procesos de producción artística y técnica que intervienen en su realización.

Antes de que los alumnos se suban al escenario... ¿es un arte en peligro de extinción? "Hay una percepción un poco distorsionada de la ópera como un arte sin público, elitista o reservado a espectadores de edad avanzada, pero no se corresponde con la realidad", responde Cristina Roldán, profesora de la Uned, que cada vez que acude a un teatro disfruta al verlo lleno.

Está de acuerdo con ella Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, que remarca los porqués de este éxito. "La ópera es una extraordinaria vía de acceso a un mejor conocimiento de nosotros mismos porque desarrolla valores humanistas que pueden ser relevantes para fortalecer el estado anímico y la autoestima. Es el único lenguaje capaz de transmitir la complejidad de nuestras experiencias personales, algunas traumáticas y otras enriquecedoras, no como algo cerrado al reducto de nuestra subjetividad sino como una realidad creada para ser compartida por otros".

Y es precisamente el factor humano lo que lo convierte en un arte total. "La ópera se ha debatido siempre entre ser una forma de diversión o convertirse en algo más cercano a lo que era la catarsis de la antigua tragedia griega. El arte permite que contemplemos fuera de nosotros mismos nuestra experiencia común, nuestros sentimientos. Sentir a través de la ópera la libertad, la sumisión, el ridículo, la vergüenza, la tristeza, la frustración o el triunfo. El arte de verdad nos abre las puertas a sentir", explica Matabosch.

Roldán añadiría que "en una ópera un personaje no solo dice que ama, que sufre, que desea, que teme o que muere, lo canta. Y al cantarlo expone algo que parece venir de un lugar anterior a la palabra. Habla de sentimientos más profundos sin reducirse al sentimentalismo y en ella están representadas todas las pasiones humanas, desde el amor y el sacrificio hasta el crimen, el remordimiento o la redención".

Es aquí donde la dramaturgia o la puesta en escena cumplen un papel destacado. "A veces el libreto dice una cosa y la partitura revela otra distinta. La dramaturgia debe poner a ambos en relación y responder a diferentes preguntas. Cómo se organiza el conflicto, cómo se construyen los personajes y qué relación se establece entre palabra, música y acción. Por su parte, la puesta en escena convierte esa lectura en experiencia visible. Puede situar una ópera en su contexto original o desplazarla a otro tiempo; puede ser sobria, espectacular, tradicional o radical. Pero lo decisivo es si entiende la dramaturgia musical de la obra. Una puesta en escena puede tomarse muchas libertades, incluso incomodar al público, pero no debería perder de vista la lógica musical y dramática de la ópera", aconseja Roldán.

Para Matabosch, la ópera tiene algunos desafíos a los que deberá hacer frente en los próximos años. "La ópera tiene un gigantesco reto de gestión", que en el Teatro Real han resuelto con "la fórmula de compensar la limitada aportación de las subvenciones con un importante incremento del patrocinio privado, una gran implicación de la sociedad civil y un extraordinario apoyo del público", destaca el director artístico del recinto madrileño en el que se puede ver hasta el 13 de junioRomeo y Julieta, de Charles François Gounod, en una espectacular coproducción con la Ópera Nacional de París.

Por su parte, Roldán destaca otro reto al que deberá hacer frente el género. "Las redes sociales, las plataformas digitales o el streaming pueden ser herramientas magníficas para llegar a más gente, despertar curiosidad y mostrar lo que normalmente queda detrás del telón. Pero ninguna tecnología sustituye del todo la experiencia en directo que caracteriza a la ópera", reconoce la experta, que destaca el esfuerzo de algunos templos de la lírica, entre ellos, el Teatro Real por incorporar a un público cada vez más joven.

Para finalizar, Matabosch destaca otro título que responde al concepto de obra de arte total. "La traviata me parece especialmente ilustrativo para explicar la estructura de sentido de la ópera. Se basa en La dama de las camelias, de Alexandre Dumas, que se transformó en primero en texto teatral, después en libreto y finalmente en ópera. En ese proceso hubo una pérdida progresiva de recursos textuales que fueron rebajando la pasión. En el momento en el que Giuseppe Verdi añadió la música, la cosa cambió radicalmente. Gracias a ellas, se produce una reacción química que crea algo mucho más intenso. Eso es la ópera".

Reflexión y técnica en producciones espectaculares

Teatro Real

Hasta el 13 de junio, el Teatro Real ofrece 'Romeo y Julieta', de Charles François Gounod, en una coproducción con la Ópera Nacional de París estrenada en 2023 en la Ópera de la Bastilla. La puesta en escena de Thomas Jolly, creador de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París del año 2024, transcurre durante el período de la peste que asoló Verona, reforzando el carácter trágico, intenso, fatalista y urgente del amor de los personajes. Nadine Sierra y Javier Camarena encabezan un reparto espectacular que dirige Carlo Rizzi. "La ópera no es un producto natural; es un arte construido con reflexión y técnica, que responde a unas intenciones", explica Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, espacio que organiza un curso este verano con la Uned sobre el género lírico.

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Fuente original: Leer en Expansión
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