Visitantes del memorial dedicado a las víctimas del festival de música Nova, cerca de la frontera con Gaza. Abir Sultan EFE
Oriente Próximo Pesimismo en Israel en el tercer aniversario del 7-O: entre las críticas a Netanyahu y la falta de avances en desarmar a HamásEl primer ministro prometió una "victoria total" en Gaza, pero el grupo islamista palestino sigue activo.
Más información:La hazaña de Flydubai se vuelve contra Netanyahu: la oposición le acusa de cometer los mismos errores que causaron el 7-O
Álvaro Escalonilla Publicada 7 octubre 2026 05:00h LO ESENCIAL Exclusivo suscriptores Síguenos LO ESENCIAL Generado con IA Las claves"La sangre de mi hijo y la de otras 1.200 personas asesinadas en un solo día está en sus manos y en su cabeza". Las palabras de Yaakov Godo, padre de Tom Godo, una de las víctimas del 7 de octubre, resonaron este lunes en el Monte Herzl de Jerusalén, el lugar donde descansan los caídos en las guerras del Estado de Israel, y enmudecieron a Benjamin Netanyahu.
La voz quebrada de Godo interrumpió el discurso del primer ministro israelí durante la conmemoración oficial del tercer aniversario del salvaje atentado de Hamás, que derivó en la brutal ofensiva en Gaza, una operación militar que se cobró la vida de 75.000 personas y que los tribunales internacionales investigan como un posible genocidio.
Netanyahu permaneció en silencio porque, aunque han transcurrido tres años desde que Hamás ejecutó el ataque terrorista más mortal en la historia del Estado hebreo y uno desde la firma del acuerdo de alto el fuego en Gaza patrocinado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre ambos acontecimientos se ciernen más preguntas que respuestas.
אב שכול התפרץ והכי בצדק לדבריו של @netanyahu שנואם נאום בחירות בטקס האזכרה הממלכתי ומטיח לעברו: ״אתה לא הגנת על הבן שלי בשבעה באוקטובר, אתה לא הגנת על 1200 נרצחים ביום אחד בשבעה באוקטובר. בושה! בזיון!״ https://t.co/QZQbASKYDZ
— 🇮🇱חגית קלימן - Hagit Klaiman🇮🇱 (@klaiman14) October 5, 2026
El primer ministro bloqueó las comisiones de investigación independientes sobre el 7 de octubre, ocultó hasta hace apenas unas semanas las advertencias del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, y del director del servicio de inteligencia egipcio, Abbas Kamel, sobre la inminencia del atentado y prometió una "victoria total" sobre Hamás.
Esa "victoria total" sigue sin materializarse sobre el terreno, y eso que, a pesar de la tregua acordada, Israel controla cerca del 60 % de Gaza y efectúa ataques aéreos a discreción contra objetivos de Hamás. Al menos 1.400 palestinos han muerto desde octubre del año pasado en estas operaciones, según las autoridades sanitarias locales. La mayoría son civiles.
Según el diario Yedioth Ahronoth, en la Franja operan seis brigadas militares israelíes, unidades que suelen contar con entre 2.000 y 5.000 soldados cada una. Este contingente excepcional se suma a las decenas de miles de reservistas movilizados desde hace varios meses para defender las posiciones en Cisjordania o los frentes de Líbano o Siria.
Con todo, Hamás sigue más que activo en Gaza. Según las estimaciones de los servicios de inteligencia israelíes, la organización islamista palestina cuenta entre sus filas con 30.000 combatientes armados. Es el mismo volumen de fuerzas que acumulaba antes del 7 de octubre, sólo que ahora están peor entrenados y menos equipados que entonces.
Una columna de humo se eleva sobre Jan Yunis tras un ataque israelí. Ramadan Abed Reuters
Hasta el teniente coronel Avichai Adraee, quien fue durante dos décadas el portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), reconoció hace apenas unas semanas en el Canal 12 que "no hay sensación de derrota en Gaza". Desde la óptica de Hamás, argumentó, "no han sido derrotados".
La percepción de la sociedad israelí no es muy diferente, en realidad. Según una encuesta reciente del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS, por sus siglas en inglés), una amplia mayoría considera que la guerra no arrojó ningún bando ganador. Así opinan el 55 % de los israelíes.
El caso es que Hamás aceptó en público entregar las armas, siempre y cuando Israel cumpliera su parte del trato y retirara a sus tropas de Gaza. Netanyahu no está por la labor de ceder territorio, una maniobra que no comparte y que, además, considera suicida en plena campaña electoral.
Por el contrario, el primer ministro elevó este martes el nivel de alerta y aseguró que Hamás intentará llevar a cabo un ataque antes de las elecciones del 27 de octubre. "Dado que Hamás está tan débil, intentará desafiarnos con los restos de sus fuerzas antes de las elecciones en un intento de influir en ellas", declaró durante la reunión semanal del Gabinete.
La hazaña de Flydubai se vuelve contra Netanyahu: la oposición le acusa de cometer los mismos errores que causaron el 7-OEl Consejo de Seguridad Nacional de Israel, que amplificó la alerta, señaló que el ataque podría llevarse a cabo tan pronto como este miércoles y explicó a través de un comunicado que "las organizaciones terroristas, encabezadas por Irán y sus aliados, Hamás y elementos de la yihad global, consideran esta fecha como un hito significativo".
Mientras, los socios supremacistas de Netanyahu aprietan. "Necesitamos conquistar toda Gaza, fomentar la inmigración y establecer asentamientos", declaró la pasada semana el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, que forma tándem electoral con el exdiputado ultranacionalista Moshe Feiglin, quien llegó a decir en televisión que "cada bebé en Gaza es un enemigo".
Las advertencias de Bibi no son nuevas. La semana pasada, el primer ministro citó en su despacho al líder de la oposición, Yair Lapid, para hacerle saber que existía la posibilidad de sufrir un ataque en la antesala de las elecciones a la Knéset, sin identificar a los posibles responsables ni aportar detalles sobre la amenaza.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visita la base aérea de Tel Nof. Europa Press
El encuentro estuvo a punto de solaparse con el intento de atentado del vuelo de Flydubai. Sólo la heroicidad del capitán, el ciudadano indio Smit Machchhar, y de otros cuatro pasajeros evitó que el copiloto omaní estrellara contra el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv el avión en el que viajaban 180 personas, casi todas israelíes.
Un plan a medias
Trump logró imponer la primera fase del plan de 20 puntos, que incluía la suspensión de todas las operaciones militares, la liberación de rehenes y prisioneros y un aumento de la llegada de ayuda humanitaria. Ayuda que, sin embargo, llega por debajo de las cifras reflejadas en el acuerdo, según el informe sobre seguridad alimentaria (IPC) de la ONU.
La Casa Blanca no consiguió, sin embargo, impulsar la segunda fase del acuerdo. Ni el desarme de Hamás, ni la retirada de Israel, ni la entrega del gobierno de la Franja al comité tecnocrático palestino ni el despliegue de la llamada Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), llamada a mantener de forma temporal la seguridad del enclave. Nada.
Abás pide ante la ONU acelerar el plan para Gaza tras cifrar la Junta de Paz en 71.400M la reconstrucción de la FranjaEs cierto que la Junta de Paz eligió como comandante de la ISF al mayor general estadounidense Jasper Jeffers, que quiere contar con 20.000 soldados y formar a otros 12.000 policías palestinos, y que países como Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Albania, Kosovo y Uganda se comprometieron a enviar tropas.
También es cierto que el Comité Nacional para la Administración de Gaza, el órgano de gobierno palestino de corte técnico articulado para gestionar el día a día en Gaza, nombró director al dirigente palestino Ali Shaath, un antiguo viceministro de la Autoridad Palestina de Mahmud Abás. Pero los miembros del organismo ni siquiera han conseguido entrar en la Franja.
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