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Petróleo, Caracas y una oportuna baza electoral para el Partido Republicano

Petróleo, Caracas y una oportuna baza electoral para el Partido Republicano
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El acuerdo sobre el crudo de Venezuela suscita luces y sombras, aunque hay coincidencia en que la Casa Blanca ha activado una «táctica muy interesante» contra la inflación antes de las elecciones intermedias
Petróleo, Caracas y una oportuna baza electoral para el Partido Republicano

El acuerdo sobre el crudo de Venezuela suscita luces y sombras, aunque hay coincidencia en que la Casa Blanca ha activado una «táctica muy interesante» contra la inflación antes de las elecciones intermedias

Regala esta noticia Añádenos en Google Donald Trump saluda a los periodistas en la Casa Blanca. (AFP)

M. Pérez

30/08/2026 Actualizado a las 00:28h.

En apenas ocho meses, Donald Trump ha revolucionado los flujos del petróleo mundial con tres intervenciones sobre Venezuela, Irán y Cuba. La operación acordada con ... el Gobierno de Delcy Rodrígue es su última maniobra y el gran capítulo siguiente a la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Proporciona a Washington el control sobre gran parte del crudo del país sudamericano. Un tesoro, puesto que allí se encuentra la mayor reserva del planeta, por delante de las bolsas que se ocultan bajo el suelo de Arabia Saudí.

El compromiso con Venezuela elimina, por otro lado, una piedra en el zapato de EE UU y sus gigantes del petróleo: la tradición del nacionalismo energético impuesto por Hugo Chávez durante su gobierno (1999-2013) y vigente hasta la actualidad. Le viene muy bien al inquilino de la Casa Blanca. Para el presidente de EE UU, una alianza que le suministre millones de barriles de crudo supone muchos ingresos, una garantía de cara a futuras crisis energéticas y un respiro en la actual.

Si todo va como pronostican los gabinetes, el acuerdo con Caracas conducirá inexorablemente a un flujo de crudo hacia las refinerías estadounidenses y al levantamiento de las sanciones aplicadas al régimen venezolano. Por ende, éste abrirá la puerta a las enormes reservas almacenadas en sus depósitos y en el subsuelo con vistas a la exportación. Algunos economistas deslizaban ayer en la prensa estadounidense que el líder republicano contará así con un instrumento idóneo para desatar una 'marea negra' en el mercado (aumento de la oferta), forzar la bajada del coste de la gasolina y mejorar su posición ante las elecciones de medio mandato fijadas en noviembre.

«Es una táctica política muy interesante para Estados Unidos en este momento y sobre todo para el Partido Republicano cuando tienen unas elecciones en los próximos meses», coincide en el venezolano rotativo 'El Nacional' Simón Deffendini, catedrático de Derecho Internacional y experto en economía y empresas. A su juicio, los beneficios resultan «asimétricos», ya que la Casa Blanca verá mejorada su inflación en breve –dice que el mero anuncio de sumar 65.000 millones de barriles como reserva reducirá el precio y el susto en el surtidor rápidamente– mientras Venezuela obtendrá ganacias económicas «a medio o largo plazo».

Eso sí, Deffendini opina que este acuerdo proporcionará a la presidenta Delcy Rodríguez un rédito personal instantáneo materializado en un amplio reconocimiento internacional. Y calma. Mucha calma. De encontrarse en el posible filo de unas elecciones y una transición hacia la democracia, la segunda cabeza del chavismo pasará con toda probabilidad a apuntalar su cargo y además con hilo directo con la Administración más poderosa del planeta.

Un beneficio «muy bajo»

El exministro Rafael Ramírez, que dirigió la cartera de Petróleo durante el mandato de Chávez, es uno de los más feroces opositores al pacto. Lo califica de «ilegítimo» y asegura que se trata de «un saqueo, que en nada es conveniente ni aceptable» para los intereses venezolanos. Otros antiguos miembros de gabinete ven también una objeción en que la presidenta no ha sido elegida por las urnas y carece de «legitimidad» para firmar un tratado que comprometerá a la nación durante un siglo.

En una línea parecida, los detractores subrayan que las intenciones de Donald Trump y Delcy Rodríguez colisionan con la actual Constitución del país sudamericano, que establece las reservas de crudo como un «dominio público» y otorga su control absoluto al Estado. Un grupo de juristas indaga ya en si el compromiso entre los dos presidentes es lo sufiientemente válido para sortear este obstáculo. Mientras tanto, el gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) anunció este sábado su apoyo al acuerdo energético. Según un comunicado difundido por 'El Universal`, servirá para «superar más de una década de sanciones y medidas coercitivas» contra la economía y la población del país. La formación llamó a la «unidad» de todas las fuerzas en torno a este pacto y a ejercer una «vigilancia patriótica» sobre su desarrollo.

El anuncio ha dividido, sin embargo, a los economistas, que en principio lamentan la «opacidad» en los términos del compromiso. Los especialistas más cautos destacan que no han trascendido los 17 campos petrolíferos donde EE UU contempla una inversión de 100.000 millones de dólares, el ritmo diario de extracción de crudo que se hará en cada uno de ellos y las medidas anticorrupción para evitar que los beneficios «no vayan en la dirección correcta». Pesa el pasado corrupto de la Administración dirigida por Nicolás Maduro, de la que Delcy Rodríguez era la vicepresidenta.

Las dudas no se han hecho esperar. Francisco Monaldi, experto del Baker Institute y director del Programa de Energía para América Latina, opina que el monto que Caracas espera recibir de esta transacción histórica es «insólitamente bajo». En la publicación crítica 'Efecto Cocuyo', el economista Francisco Rodríguez se pronuncia en términos similares: evalúa el acuerdo como una «regalía» cuyas ganacias para los venezolanos representarán el 4,7% del precio del petróleo en el mercado mundial. En otras palabras, el gran negocio lo hará Estados Unidos.

Su colega Asdrúbal Oliveros considera, por su parte, que se abre una oportunidad para el país sudamericano, aunque su éxito dependerá de la gestión del Gobierno y de cómo garantice condiciones estables, seguridad jurídica y un régimen fiscal competitivo para las compañías foráneas. «Venezuela necesita muchísimo capital para recuperar su industria petrolera, además de tecnología, empresas con capacidad de ejecución y acceso estable a los mercados. Y en ese proceso, por razones económicas, geográficas e históricas, Estados Unidos está llamado a jugar un papel importante», afirma el experto en la red social X.

Oliveros, sin embargo, alerta de que esta situación obligará al Ejecutivo de Delcy Rodríguez a afinar su estrategia y poner en marcha mecanismos que permanecen oxidados o no han sido aplicados desde 1999, con los sucesivos mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. «Una carga fiscal demasiado elevada puede terminar haciendo inviables proyectos que sobre el papel lucen muy atractivos», advierte el economista en 'El Nacional'. Oliveros llama la atención también sobre el hecho de que los planes previstos en el pacto requerirán muchos años de desarrollo y, por lo tanto, obligan desde este momento a la instauración de reglas y una organización institucional consolidada para que el futuro «no dependa de quién gobierne en Caracas o en Washington».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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