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Piden prisión permanente para un hombre por asesinar y maltratar a su madre en Baracaldo

Piden prisión permanente para un hombre por asesinar y maltratar a su madre en Baracaldo
Artículo Completo 1,085 palabras
La fiscal y la acción popular creen que la mató a golpes y que la insultaba y vejaba desde que volvió a convivir con ella tras separarse
Piden prisión permanente para un hombre por asesinar y maltratar a su madre en Baracaldo

La fiscal y la acción popular creen que la mató a golpes y que la insultaba y vejaba desde que volvió a convivir con ella tras separarse

Regala esta noticia Añádenos en Google Ertzainas conducen al detenido a comisaría desde la calle Arrandi de Baracaldo, donde se produjeron los hechos. (Luis Calabor)

Ainhoa de las Heras

07/06/2026 a las 10:34h.

La Fiscalía y la acción popular, ejercida por la asociación feminista Clara Campoamor, piden la pena máxima que prevé el Código Penal, la prisión permanente ... revisable, para Enrique R.P., de 64 años, por el asesinato y maltrato de su madre, de 84, llamada Alicia, en Baracaldo. El crimen se cometió en plena Navidad, el 3 de enero de 2025. Según el relato de las dos acusaciones, la mujer, con incontinencia y deterioro cognitivo, manchó la cocina con heces y al llegar su hijo a casa comenzó a insultarla y golpearla con las manos y los pies y con varios objetos contundentes.

Según el relato incluido en las calificaciones provisionales de la Fiscalía, Enrique había vuelto a convivir con su madre medio año antes, aproximadamente en junio del año pasado, en el domicilio familiar de la calle Arrandi de Baracaldo, tras separarse. La mujer tenía otros dos hijos, que vivían lejos, por lo que él «la atendía», según la defensa. Según la fiscal, sin embargo, impuso un «clima de dominación e imposición sobre ella, con intención de menospreciarla y atemorizarla». Entre otras vejaciones, enumera «insultos, ausencia de cuidados básicos, frecuentes agresiones y ataques tanto físicos como psíquicos, o no proporcionarle alimentos». El individuo era «consciente de la situación de vulnerabilidad extrema por razones de enfermedad y edad avanzada que padecía».

Aquel día, sobre las 16.00 horas, cuando Enrique había salido de trabajar en una empresa de limpieza y regresó al domicilio tras pasar por un bar, encontró la cocina sucia. Presa de la ira, comenzó a proferir expresiones como «te voy a matar, te doy una hostia y te mato, hija de puta. Te voy a dar una paliza y te voy a matar, cerda, guarra», que escucharon desde sus casas varios vecinos. A continuación, según el relato del Ministerio público, la agarró de las muñecas y le asestó un puñetazo en la cara. La mujer sufrió fractura nasal y pérdida de tres dientes. Pese a verla sangrar, siguió dándole patadas, golpes con las manos y con un bastón que la mujer utilizaba como apoyo para caminar. La acción popular añade que, «posiblemente», también utilizó un tenedor que le clavó en la cadera «agravando innecesariamente el sufrimiento» de la víctima.

«Dependiente y vulnerable»

Esta parte detalla que la anciana presentaba «multitud de lesiones recientes, en concreto 12 fracturas (entre ellas en la nariz y en una pierna), 66 equimosis, 26 escoriaciones y dos abrasiones, repartidas por todo el cuerpo». Murió «por un shock hipovolémico (hemorragia), asociado a un shock traumático (mala distribución de la sangre que no irriga órganos vitales como pulmones y encéfalo), con fallo multiorgánico a causa de las lesiones contusas sufridas», señala el informe definitivo de autopsia.

Alicia era «dependiente y vulnerable», no sólo por su avanzada edad, sino también por las patologías que arrastraba: hipertensión, diabetes y deterioro cognitivo. Tenía la movilidad limitada, necesitaba un bastón para caminar y había perdido mucho peso. Necesitaba ayuda para su cuidado e higiene personal y para tomarse las pastillas que tenía prescritas. Según la asociación Clara Campoamor, era «imposible que hubiera podido defenderse del furibundo ataque» de su propio hijo.

Las acusaciones piden para el acusado prisión permanente revisable por un delito de asesinato con alevosía y agravante de parentesco, además de otro de maltrato habitual, por el que reclaman tres años más de prisión y la prohibición de portar armas durante cuatro años.

Por su parte, la defensa, considera que se ha producido una «evidente indefensión», ya que «se decidió desde el principio una culpabilidad esgrimida por la Policía, el juzgado de instrucción y el Ministerio fiscal». Mantiene esta parte que su cliente había acercado a la anciana a centros hospitalarios, entre ellos San Eloy, en varias ocasiones «por lesiones que se auto infligía». Había contratado el sistema Betion de avisos de emergencia y tenía pendiente una cita para reclamar la dependencia. Aporta los whatsapp que el acusado envió a su hermana, que vive en Galicia, diciendo que ya no aguantaba más y que se iba a buscar «otro sitio» para vivir.

Vecinos escuchaban «insultos a gritos varias veces por semana»

En el juicio por asesinato y maltrato habitual de Alicia testificarán vecinos del bloque de la calle Arrandi de Baracaldo. Según han declarado ante la Ertzaintza, «desde que el encausado retomó la convivencia con su madre y al menos durante los seis meses anteriores al crimen, era habitual que varias veces a la semana, con expresiones como que era una guarra o una asquerosa», señala el escrito de calificaciones provisionales de la asociación feminista Clara Campoamor. El día anterior al asesinato, uno de los residentes oyó cómo Enrique recriminaba a su madre, sobre las cinco de la tarde, por la ropa que llevaba puesta. La discusión entre madre e hijo se prolongó durante una hora.

Fueron los propios vecinos quienes, preocupados por el escándalo que escuchaban en la casa de Alicia, decidieron llamar a la Policía para pedir su ayuda. Las primeras patrullas llegaron al edificio sobre las 16.36 horas. Una vez en el domicilio, comprobaron que la mujer presentaba «signos incompatibles con la vida e importantes lesiones». El hijo, que se encontraba también en la vivienda, les ofreció diversas versiones de lo ocurrido, lo que despertó sus sospechas desde el principio. El hombre enseñó a los agentes una fotografía de su madre viva y un vídeo de ella ya fallecida.

El procesado por forenses especializados en psiquiatría del Instituto vasco de Medicina Legal (IVML), que han descartado en un informe que tuvieran sus capacidades cognitivo-volitivas alteradas.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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