Es una consulta frecuente en verano. Observar si la hinchazón es en una o en las dos piernas, si aparece de forma brusca o progresiva... orienta el diagnóstico
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 17/08/2026 Actualizado a las 18:52h.La hinchazón de las piernas es una consulta muy frecuente, especialmente durante los meses de verano. Sin embargo, antes de iniciar cualquier tratamiento, lo primero ... es averiguar cuál es la causa, advierte Maday Cabrero, médica especialista en cirugía vascular y miembro de la Sociedad Española de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular (SEACVE). «El edema es una acumulación de líquido en los tejidos. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo que puede tener distintos orígenes».
Para orientar el diagnóstico, hay dos preguntas fundamentales: ¿la hinchazón ha aparecido de forma brusca o progresiva?, ¿afecta a una sola pierna o a las dos? «La enfermedad venosa crónica es una de las causas más frecuentes de edema en las piernas. En estos casos, las válvulas de las venas no funcionan correctamente, se dificulta el retorno de la sangre hacia el corazón, aumenta la presión venosa y parte del líquido pasa a los tejidos». Detalla la doctora Cabrero que «suele ser una hinchazón de aparición progresiva, que empeora al final del día y después de pasar muchas horas de pie o sentado. Habitualmente mejora al caminar, al elevar las piernas o después del descanso nocturno». Además del edema, pueden aparecer pesadez, cansancio, sensación de tensión, picor, calambres, arañas vasculares, varices o cambios en la piel de la zona de los tobillos. Síntomas que suelen empeorar en verano. «El calor produce una dilatación de las venas que puede dificultar todavía más el retorno venoso y aumentar la pesadez y la hinchazón».
Sin embargo, existe otra situación muy distinta que requiere una valoración rápida: la trombosis venosa profunda. «Cuando una pierna se hincha de forma brusca, en pocas horas o días y afecta principalmente a una sola extremidad, debemos descartar una trombosis venosa profunda». Esta dolencia puede acompañarse de dolor, sensación de tensión, aumento de temperatura o enrojecimiento, aunque no siempre están presentes todos estos signos.
«Una hinchazón unilateral de aparición reciente, especialmente si se asocia a dolor, calor o enrojecimiento, debe ser valorada con rapidez». Si, además, aparecen falta de aire repentina, dolor en el pecho, sensación de desvanecimiento o tos con sangre, se debe acudir a Urgencias. «En algunos casos, el coágulo puede desplazarse hasta las arterias pulmonares y producir una embolia pulmonar, una complicación potencialmente grave».
Dificultad para respirar
Pero no todas las piernas hinchadas tienen un origen venoso. «Cuando el edema afecta a ambas piernas y se acompaña de otros síntomas, puede ser necesario investigar enfermedades cardiacas, renales o hepáticas», orienta la experta. «En la insuficiencia cardiaca puede aparecer falta de aire, cansancio o dificultad para respirar al estar tumbado. En determinadas enfermedades renales, el edema puede ser más generalizado y asociarse a alteraciones en la cantidad o en las características de la orina. En las enfermedades hepáticas avanzadas puede acompañarse de un aumento del perímetro abdominal por acumulación de líquido». Finalmente, algunos medicamentos también pueden favorecer la aparición de edema, entre ellos determinados tratamientos para la hipertensión, algunos antiinflamatorios, corticoides y tratamientos hormonales.
Una vez confirmado el origen venoso crónico, el tratamiento conservador se apoya en tres pilares fundamentales. «El primero son las medidas generales, como caminar, evitar periodos prolongados de inmovilidad, elevar las piernas y controlar el peso. El segundo es la terapia compresiva, mediante medias o vendajes correctamente indicados y adaptados a cada paciente. El tercero son los fármacos flebotónicos, que pueden ayudar a mejorar el edema y otros síntomas venosos en pacientes seleccionados». En algunos pacientes, además, puede ser necesario tratar las venas enfermas mediante procedimientos como la escleroterapia, la microespuma, el láser, la radiofrecuencia u otras técnicas mínimamente invasivas.
Respecto a los diuréticos, la doctora Cabrero insiste en que no deben tomarse por iniciativa propia. «En la enfermedad venosa crónica, los diuréticos no corrigen el mal funcionamiento de las venas ni tratan la causa de la hinchazón. Además, no son medicamentos inocuos: si se utilizan sin una indicación adecuada pueden provocar deshidratación, bajadas de tensión, alteraciones de sodio o potasio y deterioro de la función renal». Los diuréticos sí pueden estar indicados en determinadas enfermedades cardiacas, renales o hepáticas, pero siempre deben administrarse bajo prescripción y control médico. «Ante unas piernas hinchadas, el objetivo no es eliminar líquido sin más. Lo importante es identificar por qué se está acumulando y tratar correctamente la causa».
Qué ayuda a aliviar los síntomas
Cuando existe un componente venoso, hay algunas medidas sencillas que alivian la sensación de pesadez y la hinchazón. «Las venas de las piernas necesitan la ayuda de los músculos para impulsar la sangre hacia el corazón. Por eso, caminar y evitar permanecer muchas horas seguidas sentado o de pie resulta beneficioso», explica la doctora Maday Cabrero. También recomienda «mover los tobillos periódicamente, elevar las piernas durante algunos momentos del día y mantener un peso saludable». La natación y los ejercicios en el agua «pueden ser especialmente útiles porque activan la musculatura de las piernas y el agua ejerce un efecto compresivo natural». Y las medias,«pero no todas sirven para todo el mundo ni tienen la misma compresión».
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