La Federación rompe con el técnico por su vínculo con la casa de apuestas rusa Fonbet, deja tocado a Maldini y reactiva las candidaturas de Mancini y Conte
Regala esta noticia Añádenos en Google Andrea Pirlo, en su etapa como entrenador de la Juventus. (Reuters) 27/07/2026 Actualizado a las 15:23h.Si el fútbol italiano no pasa por su mejor momento en el césped, las cosas no van mucho mejor en los despachos. Tras el no ... de Pep Guardiola, por motivos personales y por la alta ficha que pedía, parecía que Andrea Pirlo iba a ser el hombre elegido para reconstruir a la Azzurra. Sin embargo, todo saltó por los aires en cuestión de horas por un asunto que dejó de ser exclusivamente deportivo: los vínculos comerciales del excentrocampista con Fonbet, una casa de apuestas rusa. La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) decidió frenar su nombramiento y obligarse a empezar de nuevo una búsqueda. Los días pasan e Italia sigue sin seleccionador y con su imagen cada vez más tocada.
Tras los fracasos con Guardiola y Pirlo, los días pasan e Italia sigue sin seleccionador y con su imagen cada vez más tocada.
El técnico mantiene un contrato con la compañía rusa en el marco de su relación con el United FC de Dubái, club propiedad del empresario ruso Sergey Lomakin. En mayo, además, participó en Moscú en el Football Day organizado por la firma, un acto promocional en el que coincidió con antiguas estrellas internacionales. El problema para la Federación no era únicamente la naturaleza del patrocinio, sino la utilización de grandes nombres del fútbol internacional en Rusia como una forma de recuperar una normalidad que la invasión de Ucrania ha contribuido a romper.
Pirlo intentó separar ambas cosas. En su comunicado aseguró que su relación con Fonbet tenía un carácter «exclusivamente comercial y deportivo» y rechazó que pudiera atribuírsele una lectura política. «Atribuirle un significado político supone atribuirme unas convicciones que nunca he expresado y que no me pertenecen», sostuvo.
Pero esa explicación no resolvió el problema que se había instalado en la Federación, donde esperaban que el técnico cortara de inmediato su relación con la compañía rusa y despejara así cualquier conflicto de imagen antes de asumir el cargo. Pirlo no anunció esa ruptura. Defendió la legitimidad profesional de su contrato y dejó claro que no estaba dispuesto a aceptar que aquel acuerdo fuese interpretado como una declaración política. Y ahí terminó la negociación. Además, dejó claro su amor por su país y su selección con una rotunda frase: «El amor por Italia no depende de un trabajo. Es parte de mi historia, de mi identidad, y siempre estará conmigo».
Paolo Maldini queda expuesto
El nuevo director técnico de la Federación había sido uno de los principales impulsores de la candidatura de Pirlo. Después de los intentos fallidos con Guardiola y Ancelotti, Maldini había apostado por una figura que representaba como pocas el fútbol italiano reciente: campeón del mundo, símbolo de una generación y uno de los centrocampistas más reconocibles de la historia de la selección. Pero la operación ha terminado antes incluso de empezar y ahora la continuidad del propio Maldini aparece bajo discusión, cuando apenas lleva en el cargo desde el 11 de julio.