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El presidente de Estados Unidos, Donal Trump, durante la presentación de la Junta de Paz EfeLogroño
Viernes, 23 de enero 2026, 00:25
... días antes. El niño Donald, que ve el mundo como una gigantesca piscina de bolas, abrió de pronto el libro y descubrió Groenlandia. A mí me pasó lo mismo cuando tenía cinco años. Yo también me quedé prendado de esa isla gigantesca, pintada de blanco, que flotaba impasible sobre el círculo polar. Me imaginaba recorriéndola, vestido de esquimal y pelado de frío, haciendo agujeritos en el hielo para pescar. Como soy un tipo apocado, jamás se me ocurrió invadirla. En realidad, puestos a invadir cosas, hubiera preferido mil veces conquistar Sicilia o Malta, lugares soleados, con piscinas, ruinas y chiringuitos.Límite de sesiones alcanzadas
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