Mundial 2026 / Grupo D: EEUU-Paraguay-Australia-Turquía
Pochettino: «Si algún jugador quiere politizar la selección, tiene que irse»El argentino afronta como seleccionador de Estados Unidos su primera experiencia fuera del fútbol de clubes: «Cuando eres seleccionador tienes que saber convivir con la frustración y la impotencia»
Regala esta noticia Añádenos en Google Pochettino, seleccionador de Estados Unidos. (REUTERS)Rubén Cañizares
Enviado especial a Houston
11/06/2026 a las 23:51h.Mauricio Roberto Pochettino (Murphy, Santa Fe, 2 de marzo de 1972) se estrena en un Mundial como seleccionador. Tras década y media como entrenador ... en distintos clubes de España, Francia e Inglaterra, en 2024 giró por completo su carrera al hacerse cargo de Estados Unidos, la principal anfitriona del torneo. El argentino se sienta con ABC para charlar de un reto mayúsculo: «Yo pienso en ganar el Mundial, no en hacer un buen papel».
—Sí, son dos profesiones muy diferentes. En un club, uno es entrenador y en una selección nacional, es más un seleccionador en el sentido literal. Hay que seleccionar, desarrollar las capacidades de los jugadores que eliges y después entrenarlos para hacerlos mejores jugadores. Aquí la clave es que el seleccionador, con todo su cuerpo técnico, tiene que afinar mucho en estar seguro de que los jugadores seleccionados van a rendir. Es proyectar las características para que después rindan como esperamos. Esto es lo más complejo y complicado de ser seleccionador, porque no tienes mucho tiempo para entrenar ni para cambiar hábitos. Debemos buscar jugadores que se adapten a las demandas bajo nuestra filosofía y cultura para que el equipo rinda colectivamente.
—¿Ser seleccionador es lo que se había imaginado?
—Nosotros teníamos la necesidad de probarnos como cuerpo técnico y esta experiencia nos está dando la posibilidad de optimizar nuestro trabajo, de ser más clínicos y de sintetizar lo que esperamos a nivel individual y colectivo. Estábamos abiertos a descubrir cosas nuevas y las hemos descubierto. Es verdad que se pasan momentos de aburrimiento, donde te hace falta la planificación y el hábito diario del campo, y la relación con los jugadores. Es verdad que existe la frustración de no tener influencia directa cuando ves un partido o analizas jugadores, porque están bajo otras ideas y circunstancias diferentes a las de la selección. Todas esas emociones de frustración e impotencia convergen y convivimos con ellas, pero también tenemos la posibilidad de lograr tiempo para descubrir cosas nuevas como cuerpo técnico. Nosotros siempre hemos pensado que después de esta experiencia tenemos que ser mejores. Mejor cuerpo técnico y mejores entrenadores individualmente y como grupo, para darle a los jugadores la mejor plataforma y que rindan a su máximo nivel.
—¿Qué nivel real tiene el futbolista estadounidense?
—Como en todos los países, hay diferentes niveles y orígenes de los jugadores. Hay que tener en cuenta que el nivel mundial se ha emparejado mucho hoy en día, gracias a la tecnología y al acceso al conocimiento para cualquier cuerpo técnico. Esto ha facilitado que los conceptos se trasladen a los jugadores y su crecimiento es bastante parejo globalmente. Sin embargo, la ventaja o desventaja que tiene Estados Unidos, y que se irá igualando, es la relación emocional con el juego en edades tempranas. En España, un niño empieza a golpear un balón al caminar, pero en Estados Unidos esto ocurre más tarde, a los 11 o 12 años, habitualmente. Hay una brecha donde esa relación emocional se desarrolla mucho después. Creo que este gap se reducirá, porque la gente al mando del fútbol aquí tiene como objetivo que los chicos se relacionen con el fútbol desde edades más tempranas.
La cultura futbolística de Estados Unidos
«Estamos logrando inculcar que el soccer sea un deporte competitivo, no de entretenimiento»
—¿Cree entonces que sí hay cultura futbolística en Estados Unidos?
—Sí, sí lo creo. Los deportes americanos son, en su mayoría, entretenimiento. Se juega a ganar, pero sin grandes consecuencias si se pierde. En la NFL, el béisbol, la NBA y el hockey no hay un descenso, una catástrofe económica o gente que pierda su trabajo. En el fútbol del resto del mundo se compite, no es entretenimiento. Compites porque tienes que rendir, porque no es solo un juego. Quiero ganar, pero si no gano, debo seguir compitiendo para evitar descender. Esto hace que, culturalmente, el futbolista crezca diferente en Estados Unidos. Pero, poco a poco, con la influencia de gente de fuera y diferentes culturas, estamos logrando inculcar que el soccer sea un deporte competitivo, no de entretenimiento y sin consecuencias ante la derrota.
—Lo que no tiene debate es la crítica. Usted la ha sufrido en estos dos años de seleccionador.
—Esto pasa porque no se contagia lo bueno y sí se ve lo malo. Pensar que un cuerpo técnico de nuestro nivel, al llegar, con un par de cositas ya debía ganar, o que por el esfuerzo económico de la federación al contratar un cuerpo técnico de primer nivel nos iba a hacer ganar antes de jugar, es un error. Nosotros llegamos a un proyecto en Estados Unidos donde casi nada funcionaba a ningún nivel. Un ciclo normal para un cuerpo técnico en una selección es de cuatro años. Ese es el tiempo mínimo para trabajar y ver a los jugadores competir bajo estrés en partidos oficiales. Nosotros solo llevamos dos y, cuando llegamos, el equipo iba para abajo y nuestros mejores jugadores por nombre no rendían. Así que hubo que hacer una mezcla con jugadores jóvenes de la MLS para darles experiencia internacional. Los resultados no fueron catastróficos, pero sí parte del crecimiento de muchos chicos que debieron incorporarse años antes. Ha sido todo a contrarreloj, tratando de crear una cultura e incrementar nuestros estándares de calidad y compromiso. Nos encontramos con una federación en plena transformación, con una ciudad deportiva terminándose y sin sitio para entrenar. Las condiciones no eran las mejores. Pero, a pesar de todo esto, entiendo la crítica. Hoy quien no gana recibe críticas y nadie te da tiempo. Se exige el resultado ya y parece que si no ganas, todo está mal. Pero cuando ganamos, tampoco nos han dado mucho crédito, como contra Paraguay, Japón, Australia o Uruguay. Es el equilibrio que vivimos en el deporte hoy en día: poca paciencia, resultado inmediato y todo muy mágico. Esto se contagia y Estados Unidos no es la excepción.
Opciones
«Todo lo que no sea ganar el Mundial no será bueno. No me consolará un buen papel»
—Claro, pero resulta que usted cree que pueden ganar el Mundial.
—Está claro que en el fútbol hemos visto demasiadas cosas que indican que, si crees, puedes aprovechar situaciones y tener buenos resultados. Pasa por creer que vamos a competir al mejor nivel. Ganar o no dependerá de muchos factores, pero nuestra mentalidad debe ser ganar cada partido que afrontemos. Para el torneo, tenemos que creer que podemos ganarlo. La gente pensará que un buen papel es pasar la fase de grupos o llegar a octavos. Para nosotros, con total sinceridad, todo lo que no sea ganar la Copa del Mundo no será bueno ni dará alegría. Te consolarás con un buen papel, sí, pero nosotros somos ganadores.
—¿Qué apoyo espera en un país donde el fútbol no es el principal deporte?
—La gente se va a involucrar. Es nuestra responsabilidad dar esa señal de energía y excitación, de poder soñar con el éxito y con triunfar. Estoy convencido de que la gente estará con nosotros durante el torneo. Es verdad que hubo algún momento de bajón en los últimos cuatro años, y a la gente le cuesta ir y apoyar a su selección porque el fútbol no es el principal deporte en Estados Unidos. Ese es nuestro hándicap. Pero creo que el Mundial va a excitar a la gente. Y mi trabajo también tiene como obligación tratar de transmitir que los fans del soccer en Estados Unidos juegan un papel fundamental. Lo vi con Argentina en Catar. El mérito es de jugadores y entrenadores, pero la gente manda una energía que siempre ayuda.
Apoyo de los norteamericanos
«Es verdad que el soccer no es el deporte principal, pero estoy convencido que la gente estará con nosotros durante el torneo»
—En Estados Unidos hay mucha división política con el mandato de Trump y eso no será diferente en su grupo de jugadores. ¿Cómo está gestionado este asunto?
—Tenemos que asumir nuestra responsabilidad y tener clara la idea de lo que representamos: un país como Estados Unidos, con estas situaciones que describes. Pero nosotros nos debemos a la federación, a la Asociación de Fútbol de USA, y debemos alinearnos con lo que sabemos hacer: jugar al fútbol y entrenar. Cada uno puede tener sus ideas políticas, pero cuando eres partícipe de un grupo con la responsabilidad de defender una sociedad como la del fútbol, y estás envuelto en un organigrama como la FIFA, debes seguir ciertas normas de conducta. Esto no significa que no pienses de una forma u otra, pero debemos centrarnos en competir de la mejor manera. Lo hemos hablado en las últimas concentraciones: vamos a respetar la ideología de cada uno, pero cuando somos parte de un grupo con un interés común, si queremos pelear por algo más allá del deporte, tendríamos que salirnos de ahí para representarnos a nosotros mismos. Como entrenador, mi foco es cien por cien el fútbol. Lógicamente, vemos lo que pasa en el mundo y cada uno tendrá su idea, pero debe guardársela, sobre todo para generar un ambiente en el que vamos a competir contra otros países que quieren lo mismo que nosotros, que no es otra cosa que ganar un Mundial.
—Vamos, que respeta las ideas políticas de sus 25 jugadores, pero que deben dejarlas a un lado durante el torneo.
—Exacto. Y tiene que ser así. Es que no estoy diciendo nada malo. Si algún jugador quiere politizar la selección y no lo entiende, tiene que irse, porque generaría un conflicto sin ningún sentido.
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