Podemos se entrega a la brigada paracaidista para recuperar el espacio perdido en Madrid. El lugar donde se fundó y donde ahora carece de representación en las principales instituciones. La navarra Ione Belarra será la candidata electoral a la Comunidad y el leonés Pablo Fernández será el cabeza de lista al Ayuntamiento de la capital. Estos dos movimientos sincronizados y estratégicos explican que los morados ven que las elecciones madrileñas puede ser una tabla de salvación, tanto para el partido, que se juega su supervivencia en las urnas de 2027, como de sus dirigentes, que se enfrentan al riesgo de quedarse sin un puesto en las instituciones, y sin sueldo.
Este aterrizaje de líderes de Podemos sin un vínculo con Madrid -en el argot, paracaidistas-, más allá de que hacen su vida ahí por ser escenario de la política nacional, tiene como detonante la delicada situación que atraviesa el partido de cara a las elecciones generales. Aunque la vía para un acuerdo con Sumar aún no está oficialmente muerta para formar una candidatura de unidad, porque todavía hay tiempo, lo cierto es que todos los pasos que se van dando apuntan a un mismo desenlance: que el espacio político se presentará fracturado y que habrá un duelo en las urnas por captar a los votantes a la izquierda del PSOE.
Las encuestas son sombrías para el conjunto del espacio, pero en el caso particular de Podemos asustan al miedo, porque se estima que Irene Montero podría alcanzar uno o dos escaños en el mejor de los casos. O quedarse en ninguno. Son sondeos, claro, pero se viene de precedentes catastróficos en las elecciones Aragón y Castilla y León, además de Andalucía. Los morados han desaparecido de esas tres asambleas.
Esta circunstancia ha obligado al partido a plantear una estrategia y un plan de contingencia. Este último es Madrid. El sitio donde tienen las perspectivas menos malas para cavar una trinchera política para subsistir y no quedar a la intemperie. Por este motivo, las elecciones madrileñas se han llenado de dirigentes nacionales en busca de un escaño que difícilmente podrían conseguir si acompañaran a Irene Montero en la candidatura de las generales o presentándose por otro lugar.
Así, la líder de Podemos, Ione Belarra, deja por primera vez la circunscripción de Navarra para el Congreso para presentarse a la Asamblea de Madrid. No ha intentado saltar a la política autonómica en la comunidad foral, pese a que ahí han tenido que tirar de otra candidata nueva.
Pablo Fernández, secretario de Organización y portavoz nacional, pasa de ser procurador en las Cortes de Castilla y León -desde 2015 hasta 2026- a la política municipal de la capital. El número tres de los morados anunció ayer su candidatura. Con este paso, Podemos reparte a sus tres primeros espadas en tres elecciones distintas, buscando optimizar las posibilidades de colocar a los tres y de garantizarles un sueldo público.
Esta diversificación de líderes desinfla el peso político de la candidatura de Montero y viene a asumir también que Podemos tiene serias dificultades de asegurarles un puesto de salida en las generales. Y con ello, el consiguiente sueldo público.
De igual modo, Podemos no arriesga y no tira de banquillo sacando alguna apuesta nueva, como en su día lo fue Alejandra Jacinto, ni ascendiendo a sus dirigentes locales.
Asimismo, aunque pase más inadvertido por el radar, Podemos ha colocado también en las listas madrileñas a otros dirigentes nacionales que saltan por primera vez a las listas electorales, igual que recupera a otros perfiles clásicos, como Julio Rodríguez -el ex Jemad- o Dina Bousselham. Ambos se incorporan a la candidatura de Belarra, confiando en la premisa de que en la Asamblea de Madrid se entra prácticamente con grupo parlamentario -cinco escaños- si se alcanza el 5% del voto. Con ellos se estrena el secretario de Comunicación y Discurso de Podemos, Ibon Uria, una pieza fundamental ahora mismo en los morados.
En la lista municipal de Fernández se sitúan dos dirigentes nacionales más. Serigne Mbayé, que es secretario de Antirracismo, y Marilyn dos Santos, secretaria de Feminismos.
Pablo Fernández se enfrenta a una durísima competencia y al reto de rascar votos a su ex compañera y gran rival Rita Maestre (Más Madrid) y que no le afecte demasiado la candidatura de Anticapitalistas, que va a percutir en su mismo votante.
El aumento de población en la capital cambia oficialmente el baremo de la mayoría absoluta (subiría a 30 concejales). Entonces se verá si el aleteo de la mariposa que pudo cambiarlo todo tres años atrás y que dejó a los morados fuera del Ayuntamiento por un puñado de votos, cambia en 2027.
Es un relato con muchas similitudes al de la Comunidad de Madrid, sólo que la protagonista de 2023 fue la abogada Alejandra Jacinto y ahora es Belarra. Para los morados, el 4,8% obtenido en las urnas autonómicas en 2023 es el emblema de aquella sonora derrota que le dejaba por primera vez en la historia sin asiento en la Asamblea, donde antes que Jacinto lideró Pablo Iglesias.
En mayo los sondeos daban un ligero retroceso a Podemos en sus aspiraciones de alcanzar la Asamblea. Eso sí, Belarra por aquel momento todavía no había anunciado su intención de liderar la papeleta.