El esloveno atacó en el durísimo Col du Haag, conquistó en solitario su cuarta etapa y volvió a distanciar a Vingegaard. Del Toro fue segundo, Seixas tercero y Ayuso resistió en una jornada delicada para Evenepoel.
Tadej Pogacar celebra su triunfo en Le MarksteinEFE- NACHO LABARGA Le Markstein
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El esloveno atacó en el durísimo Col du Haag, conquistó en solitario su cuarta etapa y volvió a distanciar a Vingegaard. Del Toro fue segundo, Seixas tercero y Ayuso resistió en una jornada delicada para Evenepoel.
El Tour estrenó una montaña y Tadej Pogacar se encargó de ponerle su nombre. El Col du Haag aparecía por primera vez en el recorrido de la carrera, escondido entre los bosques de los Vosgos, recién asfaltado y con rampas suficientes para provocar un terremoto. El maillot amarillo lo convirtió en el escenario de otra exhibición. Atacó a siete kilómetros de la llegada, coronó solo y se lanzó hacia Le Markstein para firmar su cuarta victoria en esta edición, la número 125 de su trayectoria profesional.
Pogacar celebra en meta.EFEPogacar no necesitó una ofensiva larga ni una sucesión de aceleraciones. Le bastó un cambio de ritmo, seco y definitivo, cuando Jonas Vingegaard ya había seleccionado el grupo con un paso demoledor. El danés intentó convertir el último puerto en una prueba de resistencia, pero acabó comprobando que el líder todavía guardaba una marcha más. Nadie pudo responder al esloveno. Ni siquiera durante unos metros.
La jornada de 155 kilómetros entre Mulhouse y Le Markstein, con más de 3.800 metros de desnivel, comenzó bajo un chaparrón. El agua, las carreteras estrechas y una sucesión constante de puertos endurecieron una etapa que no concedió descanso. El Grand Ballon, el Col du Page y el Balón de Alsacia fueron eliminando fuerzas antes de la aparición del Haag, la nueva pared del Tour.
Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar.EFEDespués del esprint intermedio, la carrera terminó de romperse. Se formó una escapada de 26 corredores con nombres importantes como Richard Carapaz, Ben Healy, Tom Pidcock, Matteo Jorgenson, Egan Bernal, Thymen Arensman, Pablo Castrillo, Einer Rubio, Raúl García Pierna o Sebastian Berwick. Visma introdujo varias piezas por delante y Movistar volvió a mostrarse activo con tres representantes.
La fuga, sin embargo, nunca contó con una ventaja suficiente para creer de verdad. UAE permitió inicialmente que se abriera el hueco, pero mantuvo la situación bajo control. Por delante, los ataques fueron fragmentando el grupo. Healy y Castrillo probaron suerte en el Grand Ballon; después, Carapaz, los hermanos Johannessen, Valentin Paret-Peintre y Einer Rubio tomaron el mando.
Carapaz fue el último en rendirse. El ecuatoriano atacó, soltó a sus compañeros y comenzó el Col du Haag en solitario, con menos de un minuto de ventaja. Su esfuerzo tuvo más épica que futuro. Detrás, UAE ya había encendido la maquinaria. Tim Wellens redujo la diferencia durante kilómetros y Brandon McNulty comenzó a pasar la lija en las primeras rampas del puerto definitivo.
La formación de Pogacar había diseñado una aproximación perfecta. La escapada quedó sentenciada y el grupo de favoritos comenzó a perder unidades. Cayeron primero corredores como Jai Hindley, Yates o Davide Piganzoli. Poco después cedió Pidcock, gran protagonista el día anterior tras ganar más de siete minutos desde la fuga y meterse de lleno en la batalla por el podio. En el Haag, el británico pagó la factura de Belfort.
La fuga del día.EFEJuan Ayuso también atravesó momentos de dificultad. El español circuló durante buena parte de la ascensión en las últimas posiciones del grupo y llegó a necesitar la ayuda de Derek Gee. Sin embargo, encontró su ritmo y consiguió agarrarse a la pelea cuando la selección empezó a ser definitiva.
A diez kilómetros de la meta, Florian Lipowitz realizó un primer cambio de ritmo. No provocó diferencias, pero anunció que Red Bull quería agitar la batalla por el podio. Entonces apareció Vingegaard. El danés pasó al frente y endureció la subida con una cadencia constante que fue arrancando corredores de la rueda.
Sepp Kuss, Mattias Skjelmose y Lenny Martínez cedieron. Isaac del Toro comenzó a retorcerse. Remco Evenepoel hizo la goma y terminó perdiendo contacto. El belga, que había advertido antes de la etapa que en esta fase del Tour ya no existían días de descanso, sufrió precisamente cuando la carrera entró en su tramo más salvaje.
Ayuso, en cambio, resistió. Se pegó a la rueda de Paul Seixas y mantuvo vivo su combate con Evenepoel mientras Vingegaard terminaba de neutralizar a Carapaz y Tobias Johannessen. El danés había realizado todo el trabajo, pero no pudo rematarlo.
A siete kilómetros de la llegada, Pogacar se levantó sobre la bicicleta y atacó. No hubo respuesta. Vingegaard continuó a su ritmo, Seixas trató de mantenerse cerca y Ayuso se aferró durante unos instantes, pero el maillot amarillo ya había abierto la puerta de salida.
En apenas un kilómetro consiguió una decena de segundos. Coronó el Col du Haag con 18 sobre Vingegaard y comenzó el descenso y el tramo posterior hacia Le Markstein con la seguridad de quien sabe que la victoria está en sus manos. La diferencia siguió aumentando hasta superar el medio minuto.
Por detrás, Seixas volvió a ofrecer una demostración de madurez. El joven francés alcanzó a Vingegaard y terminó batiéndole en la lucha por el podio de la etapa. Del Toro, recuperado de su crisis en las rampas más duras, regresó desde atrás y conquistó la segunda posición, completando otro día imponente para UAE.
Ayuso perdió contacto con ese grupo en el tramo final, pero limitó los daños y terminó junto a Evenepoel. El español salvó una jornada en la que pasó de estar al límite a mantenerse dentro de la pelea con los mejores. No fue una actuación brillante, pero sí una muestra de resistencia en uno de esos días capaces de expulsar a cualquiera de la general.
Delante no hubo incertidumbre. Pogacar levantó los brazos en Le Markstein y cerró su póker particular. Cuatro victorias de etapa y otro puñado de segundos sobre Vingegaard, su único adversario real por el amarillo. El danés lo intentó, endureció la carrera y asumió la responsabilidad, pero terminó nuevamente derrotado.
El Tour llegó a los Vosgos buscando una sacudida y encontró otra confirmación. Pogacar no sólo gobierna la carrera: también decide dónde, cuándo y cómo se rompe. El Col du Haag ya tiene su primer vencedor. Y, probablemente, también a su dueño.
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