El esloveno busca desde el sábado su quinto Tour de Francia y defiende que llega preparado pese a competir solo 16 días
Vingegaard, con Pogacar.ASO- NACHO LABARGA Barcelona
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Tadej Pogacar no compra el mano a mano como único relato del Tour. El esloveno, que a partir del sábado buscará su quinto triunfo en la ronda francesa, situó a Jonas Vingegaard en el centro de la escena, sí, porque el danés fue segundo en sus tres últimas victorias, pero dejó claro que la carretera ofrece más amenazas que una sola rueda. "Hay bastantes corredores que pueden aspirar a la victoria. Es verdad que la competencia entre Jonas y yo ha sido espectacular y espero que dure muchos años porque creo que nos enriquece a ambos. Nos impulsamos mutuamente. Veremos dónde nos lleva este año", dijo en Barcelona.
El corredor del UAE también quiso quitarle peso a una cifra que acompaña su salida: llega al Tour con tan solo 16 días de competición en las piernas.
Pogacar no lo presentó como un problema ni como una rareza. Lo llevó al terreno de la preparación diaria, lejos del dorsal y de la televisión. "Los kilómetros de entrenamiento también cuentan y creo que llego preparado para ganar", afirmó el esloveno, que negó que esa falta de carreras responda al aburrimiento o al cansancio mental de competir.
El calendario, para Pogacar, no ha cambiado su relación con la bicicleta ni con el grupo. "Al contrario, estoy muy feliz de compartir tiempo con este equipo, de volver al hotel y encontrarme tras cada carrera con los compañeros. La competición me gusta desde niño", señaló. Su mensaje fue el de un corredor que no necesita explicar demasiado lo que le mueve: correr, volver al hotel, convivir con los suyos y repetir una rutina que conoce desde hace años.
Barcelona le trae buenos recuerdos
Pogacar se mostró encantado con Barcelona, una ciudad que ya conoce por haber participado en la Volta. El punto de partida le resulta familiar también por el alojamiento y por unas carreteras que no le son ajenas, algo que el esloveno valoró antes de arrancar otro Tour con el foco encima y con Vingegaard de nuevo en el horizonte."Estamos en el mismo hotel y son carreteras que me resultan familiares. Es algo bueno para mi, aunque preferiría estar aquí de vacaciones", comentó el corredor, que cambia por unos días la postal de descanso por el ruido del Tour y una nueva pelea por el amarillo.