El esloveno suma su tercera victoria, amplía su ventaja sobre Vingegaard y afronta la montaña con 3'36'' de margen
Pogacar celebra tras cruzar la meta.EFE- NACHO LABARGA
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"Nada detiene a Tadej Pogacar. El esloveno, lanzado hacia su quinto Tour de Francia, solo mira hacia la victoria, hacia un palmarés cada vez más grande y hacia una leyenda que crece a golpe de pedal. Su dominio también despierta rechazo. Antes de conquistar en Le Lioran su tercera etapa de esta edición, la número 24 de su carrera en la ronda francesa, escuchó los abucheos de una parte del público en la salida de la décima jornada.
Pogacar respondió a esos silbidos con otro ataque. Arrancó a 15 kilómetros de la meta, abrochó la victoria y amplió a 3'36'' su ventaja sobre Jonas Vingegaard, segundo en la general. Después explicó que esas voces no le apartan de su objetivo. Al contrario, busca inspiración en Novak Djokovic. "Está claro que hay gente que me detesta, eso pasa siempre con los campeones. En el tenis y en el fútbol pasa más. La gente está más dividida. Pienso en Djokovic, que ha tenido una carrera dura en este sentido y que tiene una mentalidad increíble", aseguró.
El líder del Tour recordó que en el ciclismo resulta complicado saber a quién van dirigidos los abucheos. El pelotón pasa agrupado y a toda velocidad, de modo que los silbidos terminan alcanzando a todos. Pogacar prefiere quedarse con la otra imagen, la de las cunetas llenas y las familias que reparten sus preferencias entre varios equipos. "Creo que el 99 % nos apoyan, cuando veo a niños de la misma familia que van con maillots de equipos diferentes me digo que es un deporte muy sano", comentó.
También dejó un recado a sus detractores, a quienes consideran que su superioridad reduce la incertidumbre de la carrera y puede perjudicar al ciclismo. "Esos abucheos animan más a mis compañeros de equipo, les dan más ganas de trabajar. Quiero decirles que echan más leña al fuego", señaló. A sus 27 años, vestirá este miércoles el maillot amarillo por 60ª vez. Iguala así a Miguel Indurain, el último ciclista que logró cinco victorias en el Tour.
Pogacar encara la segunda mitad de la carrera con la mayor renta que ha tenido nunca tras diez etapas. En UAE reina el optimismo. Nadie consigue acercarse a su rueda cuando acelera y el esloveno tampoco parece dispuesto a esconder una personalidad arrolladora. Le Lioran guardaba además una cuenta pendiente. Allí hincó la rodilla frente a Vingegaard en 2024 y esta vez quería sacarse la espina, pese a haber negado durante los días anteriores cualquier espíritu de revancha. "Era algo que rondaba mi cabeza", reconoció.
Del Toro pierde terreno
La mala noticia para UAE llegó con el desfallecimiento de Isaac del Toro. El mexicano no pudo seguir a los mejores en la subida al Pertus, penúltimo puerto de la jornada, y cruzó la meta a 1'31'' de su jefe de filas. El golpe le hizo caer desde la tercera plaza de la general hasta la séptima, ahora a 1'02'' del podio. "Es una pena que no haya podido aguantar. Nuestro equipo pasa muchos kilómetros delante y tiene que trabajar y atender a los medios. Es joven y ha tenido un mal momento, pero va a demostrar en los próximos días que está fuerte", dijo Pogacar.
Josean Fernández Matxin comparte ese diagnóstico. El director del equipo considera que todavía queda mucho terreno por delante para recuperar el tiempo perdido y confía en la respuesta del mexicano durante las próximas jornadas. "Isaac ha sufrido y ha tenido que luchar para perder el menor tiempo posible. Ha tenido un mal momento, pero estoy convencido de que completará un gran Tour", aseguró.