El campeón del mundo sumó en Suiza otra exhibición a una temporada descomunal y llega a Barcelona respaldado por un UAE que transmite plena confianza
- NACHO LABARGA/DANIEL GARCÍA V.
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Hay corredores que ganan carreras. Y luego está Tadej Pogacar, que sigue llenando un palmarés que empieza a rozar lo inabarcable. Le faltaba la Vuelta a Suiza y ya no le falta. La ganó, encima, sin dejar resquicio para la duda: cinco días de carrera, tres victorias de etapa, una contrarreloj de por medio y más de seis minutos de renta sobre Richard Carapaz al llegar a Berna. Otro golpe de autoridad antes de la cita que de verdad le importa, el Tour de Francia.
Lo que deja en las carreteras suizas es la estampa de un corredor que rueda a una velocidad que no es la de los demás. En la etapa reina, la que terminaba en Villars-sur-Ollon, volvió a sacar su versión más temida. Atacó a ocho kilómetros de meta, fue tragándose uno a uno a los supervivientes de la fuga y cazó a Lenny Martínez justo cuando el francés ya acariciaba la victoria con la mirada. El final fue el de siempre: los brazos en alto de Pogacar y el resto del pelotón mirando una exhibición que ya casi nadie discute.
Y es que lo de Suiza encaja en una temporada que empieza a colarse entre las mejores de su carrera. Antes se había llevado el Tour de Romandía, otra cita marcada en rojo, además de la Strade Bianche y la Lieja-Bastoña-Lieja, repartiendo protagonismo por toda la primavera de clásicas. Su único tropiezo serio en una gran cita llegó en la París-Roubaix, donde Wout van Aert le birló el triunfo. Ahí están los números para quien necesite ponerle cifra al momento: 13 victorias en apenas 16 días de competición y 121 triunfos profesionales desde que debutó como profesional.
En el UAE Team Emirates-XRG, sin embargo, prefieren mirar más allá de las estadísticas. Joxean Fernández Matxín, responsable deportivo del proyecto, señala algo que considera diferencial cuando habla de su líder. "Lo que más me impresiona de Tadej es que no es sólo un campeón; es un líder", explica en una entrevista concedida a MARCA. Para el técnico vasco, la diferencia se nota en lo pequeño, en el día a día. "Es el primero en preocuparse por sus compañeros, por el staff y por el bienestar del grupo. Eso no se entrena ni se compra. O lo tienes o no lo tienes".
La hoja de ruta, además, se ha cumplido al milímetro. Tras Romandía, Pogacar reconoció etapas del Tour, volvió unos días a casa y se metió tres semanas de concentración en Sierra Nevada antes de aterrizar en Suiza. Matxín asegura que el plan no se ha desviado un milímetro. "Hemos hecho básicamente lo que teníamos planificado", resume sin darle más vueltas.
El peso, bajo control
En las últimas semanas circularon comentarios sobre unos supuestos kilos de más del esloveno. El propio Pogacar lo mencionó tras Romandía, aunque dentro del equipo nunca lo vivieron como un problema. "No hay que obsesionarse con uno o dos kilos en un corredor de sus características", explica Matxín. "Puede ser masa muscular o diferentes factores. Lo importante es que llegue al Tour en su peso óptimo y eso está perfectamente controlado".
Ahora todas las miradas apuntan al 4 de julio. Pogacar irá a por su quinta victoria en el Tour, un paso más hacia los nombres que marcaron época en la ronda francesa. Enfrente tendrá a Jonas Vingegaard, recién coronado en el Giro, y a un Visma con ganas de pelea desde la primera jornada. En el UAE no disimulan la confianza. Matxín lo resume sin matices: "Tadej es el mejor ciclista del mundo. La preparación ha sido correcta, la condición es buena y el equipo es excelente".
Suiza ha sido el último aviso antes de la gran cita. El campeón del mundo llega a Barcelona con el depósito lleno y las piernas afiladas, tras otra exhibición que confirma lo que ya se respira en el pelotón. El maillot arcoíris vuelve a salir como la rueda que todos quieren seguir y que casi nadie consigue alcanzar.
Está más fuerte que el año pasado
“Durante la reciente concentración en Sierra Nevada, hay una subida en la que me probé el año pasado. Entonces ya marqué un muy buen tiempo”, explicó Pogacar en declaraciones a L'Équipe, antes de recordar la sensación que tuvo entonces: “Vaya, no creo que vuelva a poder ir más rápido”. Sin embargo, el esloveno quiso repetir el test esta temporada: “Este año, al final del campamento, por diversión, decidí intentarlo de nuevo”. Y el resultado no pudo ser más revelador: “Al final fui claramente más rápido que el año pasado. Así que sí, diría que estoy más fuerte que en 2025. Al menos desde la perspectiva del entrenamiento”.
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