El aparato refrigerador tiene tantos botones y prestaciones que el invierno me pillará aprendiendo sus capacidades
Regala esta noticia Añádenos en GoogleElena Moreno Scheredre
10/07/2026 a las 02:00h.Aquellos que me frecuentan sabrán que el calor está en la cúspide de las cosas que más me alteran; mal humor, estado energético calamitoso, absoluta ... carencia de pudor en mi vestir, ideas peregrinas, guardia bajada, pérdida de la buena educación, incapacidad de respuesta y mirada bovina son algunas de las características que poseo a partir de los 30 grados. Los dioses tuvieron a bien colocarme en la cornisa cantábrica, para no alterar la vida de mis semejantes con sofocos insoportables, pero ha debido de haber elecciones en el orbe celestial y la gestión de la geografía ha pasado a manos de unos desalmados especialistas en deshidratación y muerte.
Metí mi rebequita en la maleta, aun advertida de que la ola de calor que nos freía iba hacia allí. Pero a una le parece que las cosas no son exactamente como nos advierten. Pensé que el puñetero calor se debilitaría en el viaje hacia la poderosa Albión y que ellos llaman calor a una temperatura aceptable. Craso error. En Surrey el personal lucía un rosa chicle desde que se levantaban hasta que se refugiaban entre cretonas y nunca fue tan verdad que los ingleses parecen estar a medio cocer. El hotel carecía de aire acondicionado y yo solo tenía ganas de llorar, a mares, a olas, pero me abstuve por aquello de la deshidratación, lo que hacía era abrir el minibar, darme friegas de cubitos y tumbarme con la cabeza dentro de la neverita. Ya de vuelta, empezó a soplar la brisa y fui volviendo a mí. Me miré al espejo, elegí prendas que me levantaran el ánimo y me lancé a esos lugares desabastecidos durante la ola de calor, para adquirir lo más potente que hubiera en materia de refrigeración para desesperados. Los estantes seguían vacíos y la oferta era más que nada como lo de las lentejas, lo comes o lo dejas.
Ahora he hecho un curso acelerado de un aparato refrigerador que posee tantos botones, mandos y prestaciones que estoy segura de que el invierno me pillará aprendiendo las capacidades de mi digital enfriador de aire. Sin embargo sigo noqueada y aún arrastro sueño de esos días. Leo que el ministro francés viene a España a ver por qué no nos hemos muerto de calor y seguimos trabajando. Espero que lo lleven a Sevilla, a ver qué dice.
comentarios Reportar un error