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¿Por qué casi uno de cada cuatro votantes europeos elige a la ultraderecha?

¿Por qué casi uno de cada cuatro votantes europeos elige a la ultraderecha?
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Los partidos extremistas se han adaptado mejor a las nuevas condiciones políticas y sociales que las formaciones tradicionales

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Ciudadanos suizos protestan contra un acto del partido ultra alemán AfD. Reuters ¿Por qué casi uno de cada cuatro votantes europeos elige a la ultraderecha?

Los partidos extremistas se han adaptado mejor a las nuevas condiciones políticas y sociales que las formaciones tradicionales

Rosalía Sánchez

Berlín

Viernes, 6 de febrero 2026, 18:27 | Actualizado 18:38h.

... y Estados Unidos en un esfuerzo por comprender mejor su movimiento», acredita Mark Leonard, que dirige el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, el primer think-tank paneuropeo. «Estos políticos y los pensadores que los rodean son ambiciosos. Hablan en términos de rehacer el consenso global a una escala comparable a las transformaciones lideradas por John Maynard Keynes y Franklin D. Roosevelt en los años 30 y 40, o a las lideradas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los 80», explica en referencia al estudio titulado 'La Nueva Derecha: Anatomía de una Revolución Política Global'. Según Leonard, la nueva derecha es una fuerza política transversal e «hipermoderna» que se ha adaptado a las nuevas condiciones sociales y políticas de los años 2020 mucho mejor que los partidos establecidos y que identifica como enemigo «a la vieja tropa de la derecha liberal».

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Un estudio publicado por The Economist calcula que los partidos de extrema derecha captan ya aproximadamente el 24% de los votos europeos. «Son un hecho: lideran la República Checa, Hungría, Italia y Eslovaquia, forman parte de coaliciones en Suecia o Finlandia y encabezan las encuestas en Francia, Alemania y Reino Unido», insiste Leonard, lo que la convierte en una fuerza sistémica. «Y están haciendo sentir su poder, bloqueando la acción europea común e influyendo en la debilitada derecha convencional», añade.

Señala además los cuatro pilares sobre los que asientan su ya imparable ascenso: un análisis convincente del momento, un camino para crear una base electoral sostenible, una agenda política asertiva y métodos de organización y comunicación que les permiten prosperar en la era digital.

«Están haciendo sentir su poder influyendo en la debilitada derecha convencional», apunta el analista Mark Leonard

¿Son un bloque homogéneo? El Reagrupamiento Nacional (RN) de Francia ha roto lazos con la AfD alemana debido a actitudes revisionistas del nazismo, y los agresivos planes de Trump sobre Groenlandia han creado una brecha entre Washington y la nueva derecha europea, con líderes como Weidel (AfD), Nigel Farage (Reform UK) y Jordan Bardella (RN), expresando su desacuerdo. «Pero todos se miran mutuamente en busca de inspiración y todos se ajustan en general a la fórmula: su fuente de poder es la tensión contra el liberalismo, entendido este como la convicción de que todos los humanos nacen libres e iguales, que la obligación política solo puede venir del consentimiento y que el objetivo principal de las instituciones políticas debe ser preservar la libertad individual», apunta.

Aunque reconoce su fortaleza, Leonard considera que es posible evitar su hegemonía. «A menudo, los partidos tradicionales atraviesan un ciclo de primero negar que la nueva derecha es una amenaza, luego copiarla con la esperanza de derrotarla, y después volver a la negación. La historia muestra que un cambio profundo en el clima político requiere adaptación, y que esta adaptación solo es posible una vez que uno entiende fundamentalmente ese cambio», aconseja, advirtiendo que «el mayor peligro, en esta era de desorden, es que los centristas parezcan representantes del statu quo». Desaconseja «presentarse como adultos que entienden mejor la mecánica de cuestiones e instituciones complejas, y a los populistas como inmaduros que solo quieren hacer explotar cosas» y recomienda tres recetas. La primera es «marcar un terreno político en el que tengan una posición real y puedan comunicarse con franqueza, y atacar a la nueva derecha desde ahí; en lugar de fingir que el desorden se puede resolver fácilmente, deberían abordar los miedos de las personas y darles las herramientas para sobrevivir y prosperar dentro de ellos», y aquí pone como ejemplo la política migratoria de la socialdemócrata danesa Mette Fredriksen.

«Tejer juntos una nueva identidad colectiva»

En segundo lugar, «los políticos convencionales deben encontrar una forma de gobernar que no deje atrás a los votantes de clase trabajadora». La tercera de sus recetas es la más sutil: «tejer juntos una nueva identidad colectiva». «Si el principio organizativo de la nueva derecha es la cultura nacional tradicional y el énfasis relacionado en la civilización, la tribu y la familia, el centro necesita algo al menos igual de atractivo y motivador; su propia historia de pertenencia y la justificación subyacente de sus políticas», explica, e insiste en que esa nueva identidad colectiva tendrá que arraigar necesariamente en los espacios digitales.

Por último, se refiere a la necesidad de «autenticidad» en el discurso político, en el sentido de identificar aquellos temas en los que tengan suficiente legitimidad para comunicar nuevas estrategias y llegar a la gente. Y asegura que acercarse a estas formaciones de la nueva derecha «con curiosidad por sus ideas y respeto por sus votantes, en lugar de con desprecio y desconcierto, es el primer paso para contenerlos y, en última instancia, derrotarlos».

La clave es la clase trabajadora

Desde la crisis financiera global de 2008, crisis de todo tipo han sido surgiendo una tras otra, de efecto acumulativo y que han socavado la legitimidad del orden establecido. La clase trabajadora percibe que las crisis se han gestionado contra sus intereses y preocupaciones, que han perdido presencia en la agenda política. En su libro «Convergencia de las crisis», el ideólogo de AfD Benedikt Kaiser sostiene que estas crisis abren la puerta a nuevas fuerzas políticas, capaces de capturar la nueva agenda. Kaiser, que trabaja en el Bundestag para el diputado Robert Teske, colecciona nada menos de 42 volúmenes de escritos de Lenin, lo que enlaza con la idea MAGA de «republicanismo de los trabajadores», a los que la Nueva Derecha apela desde cuatro elementos: inmigración, comercio, política exterior y reinvención del Estado.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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