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Por qué el filósofo Epicuro se adelantó 2.000 años cuando dijo: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco"

Por qué el filósofo Epicuro se adelantó 2.000 años cuando dijo: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco"
Artículo Completo 1,309 palabras
Cuando hace más de 2.000 Epicuro se paseaba filosofando por las calles de Samos o Atenas el mundo no tenía ni pajolera idea de qué era el black friday, la ansiedad consumista o la oniomanía, el trastorno que lleva a algunas personas a sentir un deseo irrefrenable por comprar más y más. Lo que sí intuía Epicuro (al igual que otros pensadores clásicos) es que, si se deja llevar, el hombre puede acabar convertido en un pozo sin fondo de insatisfacción y frustraciones.  De ahí que nos dejase una advertencia que hoy suena casi casi premonitoria: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco". Quizás parezca uno de esos silogismos (uno de tantísimos) que acaban colando en sus charlas los coach del siglo XXI, pero la frase de Epicuro tiene mucha más miga de lo que parece. Escuchando a Epicuro. Con Epicuro (341-271 a.C.) ocurre algo curioso. Aunque se han perdido la mayoría de sus obras, de las que apenas conservamos fragmentos, un puñado de epístolas y colecciones de citas, ha logrado ejercer una influencia que llega hasta nuestros días. Lógico si se tiene en cuenta que, además de preocuparse por la naturaleza del universo (fue un atomista destacado), usó la filosofía para perseguir el mayor anhelo de la humanidad: la felicidad. Para alcanzar esa dicha, Epicuro estaba convencido de que necesitamos esquivar el dolor, tanto a nivel emocional como físico. En eso es fácil estar de acuerdo con él. Lo interesante es cómo creía que podemos alcanzar la felicidad. En su opinión la clave está en el 'hedonismo racional' y reflexivo: si queremos alcanzar una vida placenteras a veces tendremos que renunciar a cosas que parecen placenteras. Maestro de haikus. En el legado de Epicuro hay dos obras especialmente citadas hoy en día: las Maximas capitales y Sentencias vaticanas, recopilaciones de aforismos en los que el filósofo de Samos habla de temas tan variados como la física o la ética. En esa última obra hay una frase en concreto (la número 68) que suele citarse con frecuencia por su agudeza y forma, casi de juego de palabras:  "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco".  Más adelante (nº 77) Epicuro vuelve con otro máxima que completa esa idea:  "El mayor fruto de la autosuficiencia es la libertad". Por si quedasen dudas, en su Carta a Meneceo (o Carta sobre la Felicidad) el pensador de Samos incide en lo mismo, aunque desarrollando el concepto: "Consideramos que la autosuficiencia es un gran bien. No para conformarnos con poco en cualquier caso, sino para que, en caso de no tener mucho, nos conformemos con poco. Estamos convencidos de que los que menos necesitan la abundancia son los que más disfrutan de ella".  Todo lo que es natural es fácil de procurar, todo lo que es superfluo es difícil de conseguir. Los gustos sencillos proporcionan el mismo placer que una dieta suculenta cuando se ha eliminado el dolor debido a la privación. El pan y agua aportan el mayor placer cuando los toma quien tiene necesidad". ¿Qué quería decir Epicuro? Si leemos toda la Carta a Meneceo vemos que Epicuro nos invita a vivir sin miedo a la muerte e insiste: "El placer es el principio y fin de una vida feliz". Si eso es así, ¿por qué diablos nos anima entonces a rehuir el placer gratuito e insiste en la importancia de contentarse con poco? Sencillo. Porque Epicuro no nos recomienda un hedonismo ciego, sino reflexivo. Lo primero lleva a la insatisfacción. Lo segundo es la llave de la felicidad. "Así pues, cuando decimos que el placer es el fin no nos referimos a los placeres de los disolutos y a los que consisten en goces, sino a no sufrir en el cuerpo ni estar perturbados en el alma. No son las borracheras ni juergas ininterrumpidas y tampoco los goces que se encuentran con muchachos y mujeres, ni los que proporcionan el pescado y demás cosas que ofrece una mesa ricamente servida lo que proporciona una vida de placer, sino el razonamiento sobrio que examina las causas de cada elección". "No elegimos todos los placeres, sino que en ocasiones pasamos por alto muchos cuando van seguidos de algo más desagradable. Muchos dolores los consideramos preferibles a los placeres cuando nos sigue un mayor placer después de haber soportado los dolores durante mucho tiempo [...] Por lo tanto, todo placer es bueno, pero no todo placer debe elegirse". En Xataka Qué quería decir el filósofo Demócrito al afirmar: "El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto" Algo más que palabras. Quizás suenen lejanas o muy abstractas, pero las palabras de Epicuro son eminentemente prácticas y siguen vigentes en 2026. Su planteamiento es muy sencillo. Para empezar el filósofo reconoce que todos los deseos son iguales (los hay "necesarios" y los hay directamente "vanos"). Luego explica que (por anti intuitivo que parezca de entrada) no tiene por qué ser más feliz aquel que se dedica a cumplir sus deseos siempre y a toda costa. Al contrario. La austeridad bien entendida puede ser un camino mucho más directo, racional y efectivo. Quien se ciega satisfaciendo sus deseos se arriesga a perder la moderación e, irónicamente, la capacidad para contentarse.  En otras palabras, cada vez se depende más de la fuente de placer, cuesta más sentirse satisfecho y, en definitiva, se pierde esa "autosuficiencia" personal de la que hablaba Epicuro. Las cosas son más sencillas cuando aprendemos a moderar nuestros deseos. Recuerda: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco". De la antigüedad a 2026. Epicuro habla de "deseos" y "placer", pero sus palabras resultan sorprendentemente actuales en una sociedad de consumo en la que a menudo vivimos con la ansiedad de cubrir necesidades que en realidad nunca llegan a colmarse y cuya satisfacción solo produce un sosiego temporal. "Vivimos en un mundo donde el consumismo es un fenómeno del que es casi imposible aislarse. Y el consumo casi siempre constituye una falsa promesa de felicidad, y eso puede sesgar nuestra brújula biológica interna, que es la que nos puede decir con más precisión lo que necesitamos para ser felices", reflexiona el doctor Gonzalo Hervás, profesor de la Facultad de Psicología de la Complutense y expresidente de la Sociedad Española de Psicología Positiva (SEPP). 2.000 años no son nada. Frente a la ansiedad del consumo, la insatisfacción crónica y las necesidades autoimpuestas, Epicuro nos lanza un mensaje sugerente desde hace la Grecia de hace 2.300 años: ¿Quieres ser feliz? Fantástico. ¿Quieres sentirte satisfecho? Genial también. De hecho es lo más normal del mundo. Pero ojo: lo inteligente no es seguir a los "crápulas" que actúan de forma irreflexiva y buscan la satisfacción inmediata, sino "el razonamiento sobrio". No te compliques tu capacidad de ser feliz. No te conviertas en alguien para "quien nada es suficiente" porque ya no te sirve lo que objetivamente sí es suficiente. Imágenes | Wikipedia 1 y 2 y Jon Tyson (Unsplash) En Xataka | Qué quería decir el filósofo Montaigne cuando dijo: "Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis" - La noticia Por qué el filósofo Epicuro se adelantó 2.000 años cuando dijo: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
Por qué el filósofo Epicuro se adelantó 2.000 años cuando dijo: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco"

Hace más de 20 siglos el filósofo de Samos ya advertía sobre la importancia de no errar en la búsqueda del placer

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Carlos Prego

Editor - Magnet

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Cuando hace más de 2.000 Epicuro se paseaba filosofando por las calles de Samos o Atenas el mundo no tenía ni pajolera idea de qué era el black friday, la ansiedad consumista o la oniomanía, el trastorno que lleva a algunas personas a sentir un deseo irrefrenable por comprar más y más. Lo que sí intuía Epicuro (al igual que otros pensadores clásicos) es que, si se deja llevar, el hombre puede acabar convertido en un pozo sin fondo de insatisfacción y frustraciones. 

De ahí que nos dejase una advertencia que hoy suena casi casi premonitoria: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco". Quizás parezca uno de esos silogismos (uno de tantísimos) que acaban colando en sus charlas los coach del siglo XXI, pero la frase de Epicuro tiene mucha más miga de lo que parece.

Escuchando a Epicuro. Con Epicuro (341-271 a.C.) ocurre algo curioso. Aunque se han perdido la mayoría de sus obras, de las que apenas conservamos fragmentos, un puñado de epístolas y colecciones de citas, ha logrado ejercer una influencia que llega hasta nuestros días. Lógico si se tiene en cuenta que, además de preocuparse por la naturaleza del universo (fue un atomista destacado), usó la filosofía para perseguir el mayor anhelo de la humanidad: la felicidad.

Para alcanzar esa dicha, Epicuro estaba convencido de que necesitamos esquivar el dolor, tanto a nivel emocional como físico. En eso es fácil estar de acuerdo con él. Lo interesante es cómo creía que podemos alcanzar la felicidad. En su opinión la clave está en el 'hedonismo racional' y reflexivo: si queremos alcanzar una vida placenteras a veces tendremos que renunciar a cosas que parecen placenteras.

Maestro de haikus. En el legado de Epicuro hay dos obras especialmente citadas hoy en día: las Maximas capitales y Sentencias vaticanas, recopilaciones de aforismos en los que el filósofo de Samos habla de temas tan variados como la física o la ética. En esa última obra hay una frase en concreto (la número 68) que suele citarse con frecuencia por su agudeza y forma, casi de juego de palabras: 

"Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco". 

Más adelante (nº 77) Epicuro vuelve con otro máxima que completa esa idea: 

"El mayor fruto de la autosuficiencia es la libertad".

Por si quedasen dudas, en su Carta a Meneceo (o Carta sobre la Felicidad) el pensador de Samos incide en lo mismo, aunque desarrollando el concepto:

"Consideramos que la autosuficiencia es un gran bien. No para conformarnos con poco en cualquier caso, sino para que, en caso de no tener mucho, nos conformemos con poco. Estamos convencidos de que los que menos necesitan la abundancia son los que más disfrutan de ella". 
Todo lo que es natural es fácil de procurar, todo lo que es superfluo es difícil de conseguir. Los gustos sencillos proporcionan el mismo placer que una dieta suculenta cuando se ha eliminado el dolor debido a la privación. El pan y agua aportan el mayor placer cuando los toma quien tiene necesidad".

¿Qué quería decir Epicuro? Si leemos toda la Carta a Meneceo vemos que Epicuro nos invita a vivir sin miedo a la muerte e insiste: "El placer es el principio y fin de una vida feliz". Si eso es así, ¿por qué diablos nos anima entonces a rehuir el placer gratuito e insiste en la importancia de contentarse con poco? Sencillo. Porque Epicuro no nos recomienda un hedonismo ciego, sino reflexivo. Lo primero lleva a la insatisfacción. Lo segundo es la llave de la felicidad.

"Así pues, cuando decimos que el placer es el fin no nos referimos a los placeres de los disolutos y a los que consisten en goces, sino a no sufrir en el cuerpo ni estar perturbados en el alma. No son las borracheras ni juergas ininterrumpidas y tampoco los goces que se encuentran con muchachos y mujeres, ni los que proporcionan el pescado y demás cosas que ofrece una mesa ricamente servida lo que proporciona una vida de placer, sino el razonamiento sobrio que examina las causas de cada elección".
"No elegimos todos los placeres, sino que en ocasiones pasamos por alto muchos cuando van seguidos de algo más desagradable. Muchos dolores los consideramos preferibles a los placeres cuando nos sigue un mayor placer después de haber soportado los dolores durante mucho tiempo [...] Por lo tanto, todo placer es bueno, pero no todo placer debe elegirse".
En XatakaQué quería decir el filósofo Demócrito al afirmar: "El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto"

Algo más que palabras. Quizás suenen lejanas o muy abstractas, pero las palabras de Epicuro son eminentemente prácticas y siguen vigentes en 2026. Su planteamiento es muy sencillo. Para empezar el filósofo reconoce que todos los deseos son iguales (los hay "necesarios" y los hay directamente "vanos"). Luego explica que (por anti intuitivo que parezca de entrada) no tiene por qué ser más feliz aquel que se dedica a cumplir sus deseos siempre y a toda costa.

Al contrario. La austeridad bien entendida puede ser un camino mucho más directo, racional y efectivo. Quien se ciega satisfaciendo sus deseos se arriesga a perder la moderación e, irónicamente, la capacidad para contentarse. 

En otras palabras, cada vez se depende más de la fuente de placer, cuesta más sentirse satisfecho y, en definitiva, se pierde esa "autosuficiencia" personal de la que hablaba Epicuro. Las cosas son más sencillas cuando aprendemos a moderar nuestros deseos. Recuerda: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco".

De la antigüedad a 2026. Epicuro habla de "deseos" y "placer", pero sus palabras resultan sorprendentemente actuales en una sociedad de consumo en la que a menudo vivimos con la ansiedad de cubrir necesidades que en realidad nunca llegan a colmarse y cuya satisfacción solo produce un sosiego temporal.

"Vivimos en un mundo donde el consumismo es un fenómeno del que es casi imposible aislarse. Y el consumo casi siempre constituye una falsa promesa de felicidad, y eso puede sesgar nuestra brújula biológica interna, que es la que nos puede decir con más precisión lo que necesitamos para ser felices", reflexiona el doctor Gonzalo Hervás, profesor de la Facultad de Psicología de la Complutense y expresidente de la Sociedad Española de Psicología Positiva (SEPP).

2.000 años no son nada. Frente a la ansiedad del consumo, la insatisfacción crónica y las necesidades autoimpuestas, Epicuro nos lanza un mensaje sugerente desde hace la Grecia de hace 2.300 años: ¿Quieres ser feliz? Fantástico. ¿Quieres sentirte satisfecho? Genial también. De hecho es lo más normal del mundo.

Pero ojo: lo inteligente no es seguir a los "crápulas" que actúan de forma irreflexiva y buscan la satisfacción inmediata, sino "el razonamiento sobrio". No te compliques tu capacidad de ser feliz. No te conviertas en alguien para "quien nada es suficiente" porque ya no te sirve lo que objetivamente sí es suficiente.

Imágenes | Wikipedia 1 y 2 y Jon Tyson (Unsplash)

En Xataka | Qué quería decir el filósofo Montaigne cuando dijo: "Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis"

Fuente original: Leer en Xataka
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