- ANDREW ENGLAND
Mientras Trump endurece su postura sobre las negociaciones, Teherán sigue decidido a mantener cerrado el estrecho de Ormuz.
Al amparo de la oscuridad, miembros de la Guardia Revolucionaria iraní preparaban dos lanzacohetes para disparar minas marinas desde la pequeña isla de Larak hacia el estrecho de Ormuz.
Antes de que pudieran completar su misión, fueron avistados por fuerzas estadounidenses, que destruyeron los lanzadores.Los ataques rompieron un mes de tregua en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, desencadenando una nueva ronda de ataques de represalia esta semana y poniendo de manifiesto los peligros de la situación de punto muerto, mientras ambas partes luchan por hacerse con el control del estrecho.
Durante semanas, los mediadores habían confiado en crear una vía para que las partes en conflicto volvieran al breve memorando de entendimiento de junio que debía abrir el estrecho y reanudar las conversaciones para poner una solución definitiva a la guerra.
Pero después de que este esfuerzo diplomático se prolongase, la Administración Trump les comunicó que no volvería al memorando de entendimiento, según fuentes cercanas a las conversaciones. En su lugar, ahora busca un acuerdo más integral que abarque no sólo el estrecho, sino también el programa nuclear de Teherán, según explica un diplomático al tanto de la situación.
"Estados Unidos quiere un acuerdo si Irán está dispuesto a aceptarlo, pero no tiene prisa. Tendría que ser un acuerdo nuevo; quieren algo sobre el tema nuclear", explica el diplomático. "Su postura es: 'Vamos a llegar a un acuerdo final sobre el programa nuclear y el estrecho'".
El presidente Donald Trump parece apostar a que Estados Unidos puede garantizar un flujo constante de petróleo a través del estrecho protegiendo el transporte marítimo, mientras utiliza un bloqueo naval y sanciones para asfixiar la maltrecha economía iraní. Pero los líderes de la república islámica han amenazado con tomar represalias militares por el bloqueo y han advertido que ningún otro productor del Golfo podrá exportar petróleo si Irán no puede hacerlo.
Diplomáticos y analistas afirman que este estancamiento es insostenible y conlleva el riesgo de nuevas escaladas.
"Cada señal que le envían a Trump indica que... cuanto más éxito tenga Estados Unidos a la hora de estrangular su economía, más recurrirán los iraníes a la fuerza", señala Ali Vaez, experto en Irán de Crisis Group. "Así que, si Trump cree que puede salirse con la suya sólo con la guerra económica, se equivoca. Los iraníes lo arrastrarán de nuevo a una guerra abierta".
La Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre sus condiciones para un acuerdo con Irán. Esta semana, Trump desestimó las informaciones de que estaba "intentando forzar a Irán a sentarse en la mesa de negociación", afirmando que "no podía importarle menos que firmasen un acuerdo que, para ellos, no tenía valor".
El endurecimiento de la postura del presidente se remonta al 22 de agosto, cuando el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que la media de siete días del petróleo que salía del estrecho superaba los 8 millones de barriles diarios.
Si bien antes de la guerra salían del estrecho unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, esta cifra indicaba que Estados Unidos estaba debilitando el control iraní sobre la vía marítima.
El almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, declaró el viernes que Estados Unidos había retirado todas las minas marinas iraníes de las rutas marítimas internacionales del estrecho.
Dos días después, Estados Unidos atacó a las fuerzas iraníes en Larak, acusándolas de intentar volver a minar el estrecho, por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas del mundo antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra en febrero.
El recrudecimiento de la tensión esta semana desencadenó dos días de ataques recíprocos en los que Irán respondió disparando contra bases que albergaban fuerzas estadounidenses en la región. Al menos dos petroleros también fueron atacados.
Funcionarios iraníes afirmaron que un ataque estadounidense alcanzó una celebración nupcial cerca de la ciudad de Sirik, en el sur de Irán, causando la muerte de cuatro personas y dejando decenas de heridos en lo que calificaron de crimen de guerra.
Los líderes iraníes declararon esta semana que Teherán desea retomar el memorando de entendimiento de junio, al tiempo que amenazaron con "golpes demoledores" contra las fuerzas estadounidenses si continúan las hostilidades. Estados Unidos "pronto verá que la nueva estrategia de Irán en el campo de batalla, en la diplomacia y en la respuesta al bloqueo económico destruirá sus cimientos", afirmó Mohsen Rezaei, máximo responsable de seguridad de Irán.
Sin embargo, los iraníes sufren cada vez más las consecuencias económicas del bloqueo. La semana pasada, se formaron largas colas frente a las gasolineras de Teherán debido a la escasez de petróleo que sufre la república. La inflación galopante, en particular el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, se ha convertido en el tema principal de conversación en la capital. Los estantes de los supermercados están bien surtidos, pero el precio de los productos sube casi a diario.
No obstante, los analistas no esperan que el régimen, que durante décadas ha trabajado para sortear y resistir las sanciones occidentales, capitule. Por el contrario, afirman que Teherán luchará por mantener su influencia sobre el estrecho, que se ha convertido en su principal baza frente a Estados Unidos en lo que considera una batalla existencial.
A pesar de las afirmaciones de Estados Unidos sobre el aumento del flujo de petróleo a través del estrecho, Trump ha tenido hasta ahora poco éxito a la hora de conseguir rebajar los precios del combustible antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. El crudo Brent ronda los 97 dólares el barril, mientras que el precio promedio del diésel en las gasolineras estadounidenses alcanzó los 5,78 dólares el galón el miércoles, superando el máximo de la guerra registrado en abril, según la Asociación Estadounidense del Automóvil.
Ya no hay conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, los mediadores han mantenido abiertos canales de comunicación informales entre las partes en conflicto y están intentando crear un marco para negociar un posible nuevo acuerdo, según fuentes diplomáticas.
Irán y Omán declararon la semana pasada estar cerca de acordar una solución temporal para gestionar el transporte marítimo a través del estrecho, algo que los diplomáticos confiaban en que abriese la puerta a retomar el memorando de entendimiento de junio.
Si bien Estados Unidos inicialmente respaldó esas conversaciones, funcionarios de la Administración han comunicado a los mediadores que desean que el estrecho permanezca abierto en su totalidad, independientemente de lo que acuerde Teherán y Mascate, según fuentes consultadas. "Tras haber sido informados de que Irán y Omán estaban haciendo progresos, [Estados Unidos] ha cambiado las reglas del juego", afirma una de las fuentes.
Irán también modificó su postura durante las conversaciones con Omán, buscando reafirmar su control sobre el estrecho. Teherán insiste en que sólo reabrirá el estrecho una vez que Estados Unidos levante el bloqueo, restablezca una exención petrolera con la que pueda vender petróleo y le permita acceder a algunos de sus activos congelados en el extranjero, según explican personas familiarizadas con las conversaciones.
Estos temas se abordaron en el memorando de entendimiento, que debía extender durante 60 días un alto el fuego acordado abril y reabrir gradualmente el estrecho mientras se desarrollaban las negociaciones para un acuerdo final, que incluyese el programa nuclear iraní.
Pero ese acuerdo se desmoronó rápidamente. Los analistas afirman que las posibilidades de alcanzar un acuerdo nuclear —que siempre se espera que sea el elemento más prolongado y complejo de cualquier negociación— son escasas, ya que la profunda desconfianza entre las partes no ha hecho más que agravarse durante la guerra.
"Nos encontramos en un prolongado punto muerto", explica Sanam Vakil, de Chatham House, añadiendo que ninguna de las partes está dispuesta a ceder su influencia a menos que puedan reclamar una victoria sobre la otra.
"El equipo de Trump cree ahora que puede usar la presión económica para estrangular lentamente a Irán y que haga concesiones", afirma Vakil. "Pero no entienden que existe un margen de tiempo muy estrecho para que ambas partes lleguen a un acuerdo. De lo contrario, volveremos a una mayor escalada".
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
Trump dice que el Gobierno iraní está sumido en un "caos total"¿Puede el acuerdo de 65.000 millones de barriles de Trump reactivar la industria petrolera de Venezuela?Alejandro Betancourt, el hombre que podría ser el virrey de Trump en Venezuela Comentar ÚLTIMA HORA-
16:36
El fondo soberano de Noruega propone reducir sus tenencias de bonos del Tesoro de EEUU
-
16:34
Por qué Estados Unidos e Irán siguen escalando el conflicto
-
16:19
Trump amenaza con cortar lazos comerciales con decenas de países si la Fed no rebaja tipos
-
15:54
Cómo podrá su aumento de sueldo batir a la inflación en 2027
-
15:45
Cuando la empresa tiene que fichar también a la familia