El debate sobre el frenazo de la IA está en todas partes. La reciente reflexión de Dario Amodei ha provocado declaraciones y opiniones por todas partes, y el CEO de Anthropic ha dado ya varias entrevistas en las que amplía esa visión. En una de esas entrevistas con CBS Amodei plantea una idea singular al decir que le parece "muy extraño" que los modelos de IA avanzados estén siendo desarrollados por empresas privadas.
Amodei no solo habla de regulación. En su participación Amodei explicó que el Gobierno y los propios ciudadanos deberían tener una participación en esta industria. En CBS le preguntaron si estaría dispuesto a entregar su tecnología al Gobierno, o incluso la propia compañía. Ahí Amodei explicó que no aceptaría esa propuesta, pero tampoco descartó el fondo de la cuestión: la IA no la debe controlar ni una sola empresa ni un solo gobierno, y lo que cree es que debería haber una "gobernanza conjunta" entre gobiernos.
Todos quieren frenar la carrera de la IA. Hay un problema: nadie se fía lo suficiente del otro como para ser el primero
No está pidiendo un "rescate". Hace menos de un año OpenAI y Nvidia dejaron caer la necesidad de una implicación por parte del Gobierno de EEUU en el desarrollo de modelos de IA. Altman no quería un rescate, pero sí hablaba de acuerdos con Washington, y ahora Amodei tiene un discurso similar: cuanto más poderosa, cara y estratégica se vuelve la IA, más difícil resulta imaginarla como una industria privada. El propio Amodei quiere que el Gobierno participe en hacer esta industria más segura y que colabore en establecer reglas para incluso establecer ritmos de lanzamiento de nuevos productos.
¿Quién carga con el riesgo? Las empresas de IA están invirtiendo cantidades descomunales de dinero en centros de datos, chips o energía, y en EEUU ya se considera que esta infraestructura es crítica en su guerra comercial y tecnológica con China. Si aceptamos la tesis de Amodei de que los modelos pueden acabar convirtiéndose en una amenaza de seguridad nacional o escapar parcialmente al control de quienes la desarrollan, EEUU tiene cada vez más razones para intervenir. La pregunta incómoda es qué recibe a cambio.
Anthropic no quiere dejar de ser Anthropic. En CBS le preguntaron a Amodei por una clara contradicción: venden modelos que la propia empresa considera peligrosos, lo que plantea una paradoja. La respuesta del CEO de Anthropic fue contundente: seguirán lanzando modelos avanzados. Así, aunque quiera que el Gobierno de EEUU tenga un papel mucho más claro en esta industria, también deja claro que en Anthropic quieren seguir siendo parte fundamental de su desarrollo.
Esto nos recuerda a algo. Tras la crisis inmobiliaria y financiera de 2008 los bancos fueron rescatados porque dejarlos caer era una amenaza seria para el propio sistema financiero. Ahora los grandes laboratorios de IA están planteando algo que va incluso antes: qué pasa cuando una industria privada se vuelve demasiado estratégica para que el Gobierno pueda permitirse mantenerse al margen. De hecho, EEUU ya protege el acceso a sus chips y tecnología a países como China, así que lo que propone Amodei es que EEUU dé otro paso más hacia esa gobernanza conjunta.
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Una pregunta interesante. Si OpenAI y Anthropic (y otras) crean una tecnología extraordinariamente rentable, que es lo que prometen, la mayor parte del beneficio se lo quedarán ellas. Pero necesitarán fábricas, energía o financiación, y ahí el Estado tiene incentivos para ayudarlas. No solo eso: si la tecnología acaba siendo tan peligrosa como advierten los CEO de estas empresas, será también el Estado el que tenga que supervisarla y limitarla. Lo que plantea Amodei es llamativo: qué parte de la industria de la IA debe dejar de ser privada.
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La noticia
“¿Por qué esto no lo está construyendo el Gobierno?”: Dario Amodei cree que la IA es demasiado importante para dejarla en manos privadas
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Javier Pastor
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“¿Por qué esto no lo está construyendo el Gobierno?”: Dario Amodei cree que la IA es demasiado importante para dejarla en manos privadas
El CEO de Anthropic afirma sentirse incómodo con que un puñado de empresas privadas controlen una tecnología potencialmente tan peligrosa
Su solución pasa por dar más poder a los gobiernos, lo que plantea otro debate incómodo: quién pagará la carrera de la IA
El debate sobre el frenazo de la IA está en todas partes. La reciente reflexión de Dario Amodei ha provocado declaraciones y opiniones por todas partes, y el CEO de Anthropic ha dado ya varias entrevistas en las que amplía esa visión. En una de esas entrevistas con CBS Amodei plantea una idea singular al decir que le parece "muy extraño" que los modelos de IA avanzados estén siendo desarrollados por empresas privadas.
Amodei no solo habla de regulación. En su participación Amodei explicó que el Gobierno y los propios ciudadanos deberían tener una participación en esta industria. En CBS le preguntaron si estaría dispuesto a entregar su tecnología al Gobierno, o incluso la propia compañía. Ahí Amodei explicó que no aceptaría esa propuesta, pero tampoco descartó el fondo de la cuestión: la IA no la debe controlar ni una sola empresa ni un solo gobierno, y lo que cree es que debería haber una "gobernanza conjunta" entre gobiernos.
No está pidiendo un "rescate". Hace menos de un año OpenAI y Nvidia dejaron caer la necesidad de una implicación por parte del Gobierno de EEUU en el desarrollo de modelos de IA. Altman no quería un rescate, pero sí hablaba de acuerdos con Washington, y ahora Amodei tiene un discurso similar: cuanto más poderosa, cara y estratégica se vuelve la IA, más difícil resulta imaginarla como una industria privada. El propio Amodei quiere que el Gobierno participe en hacer esta industria más segura y que colabore en establecer reglas para incluso establecer ritmos de lanzamiento de nuevos productos.
¿Quién carga con el riesgo? Las empresas de IA están invirtiendo cantidades descomunales de dinero en centros de datos, chips o energía, y en EEUU ya se considera que esta infraestructura es crítica en su guerra comercial y tecnológica con China. Si aceptamos la tesis de Amodei de que los modelos pueden acabar convirtiéndose en una amenaza de seguridad nacional o escapar parcialmente al control de quienes la desarrollan, EEUU tiene cada vez más razones para intervenir. La pregunta incómoda es qué recibe a cambio.
Anthropic no quiere dejar de ser Anthropic. En CBS le preguntaron a Amodei por una clara contradicción: venden modelos que la propia empresa considera peligrosos, lo que plantea una paradoja. La respuesta del CEO de Anthropic fue contundente: seguirán lanzando modelos avanzados. Así, aunque quiera que el Gobierno de EEUU tenga un papel mucho más claro en esta industria, también deja claro que en Anthropic quieren seguir siendo parte fundamental de su desarrollo.
Esto nos recuerda a algo. Tras la crisis inmobiliaria y financiera de 2008 los bancos fueron rescatados porque dejarlos caer era una amenaza seria para el propio sistema financiero. Ahora los grandes laboratorios de IA están planteando algo que va incluso antes: qué pasa cuando una industria privada se vuelve demasiado estratégica para que el Gobierno pueda permitirse mantenerse al margen. De hecho, EEUU ya protege el acceso a sus chips y tecnología a países como China, así que lo que propone Amodei es que EEUU dé otro paso más hacia esa gobernanza conjunta.
Una pregunta interesante. Si OpenAI y Anthropic (y otras) crean una tecnología extraordinariamente rentable, que es lo que prometen, la mayor parte del beneficio se lo quedarán ellas. Pero necesitarán fábricas, energía o financiación, y ahí el Estado tiene incentivos para ayudarlas. No solo eso: si la tecnología acaba siendo tan peligrosa como advierten los CEO de estas empresas, será también el Estado el que tenga que supervisarla y limitarla. Lo que plantea Amodei es llamativo: qué parte de la industria de la IA debe dejar de ser privada.