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Por qué las 'boutiques' son una tendencia al alza en el sector legal

Por qué las 'boutiques' son una tendencia al alza en el sector legal
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especializaciónPor qué las ‘boutiques’ son una tendencia al alza en el sector legalActualizado 21 SEP. 2026 - 20:16.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Estas firmas se alejan del cobro por horas y apuestan por honorarios más flexibles.  Además, la inteligencia artificial hace económicamente sostenible este modelo de abogacía. 

El sector legal atraviesa un momento de transformación. La entrada de fondos de inversión, la adopción de inteligencia artificial y el desembarco de grandes firmas internacionales están reconfigurando el panorama del sector.

A estas tendencias se une otra dinámica que ha cobrado especial fuerza este 2026: la creación de nuevas boutiques especializadas por parte de profesionales procedentes de algunos de los grandes despachos del mercado. Pero, ¿qué motiva a estos profesionales a lanzarse al mercado sin el paraguas de una gran marca?

No se trata necesariamente de una ruptura con el modelo tradicional, sino de la consecuencia de diversos factores. Para algunos de estos profesionales, los grandes despachos siguen siendo una plataforma extraordinaria mientras el modelo de negocio esté alineado con las necesidades del cliente. La cuestión es qué ocurre cuando esas necesidades cambian. “Cuando ese servicio exige criterio sénior, disponibilidad inmediata y conocimiento previo del negocio, llega un punto en que la estructura deja de sumar y empieza a restar”, explica Santiago Hurtado, que acaba de lanzar ipseLaw junto a Javier Royo.

Entre los factores que han motivado la creación de estas firmas está la búsqueda de un acceso más directo del cliente al socio durante todo el proceso de asesoramiento. Para Hurtado, cualquier organización grande, del tipo que sea, “consume gestión, y esa gestión se paga en dedicación al cliente”. Por ello, estas firmas buscan, “frente a la lógica de producción en cadena” de las grandes firmas, ofrecer una atención más personalizada.

“No tenemos que facturar por la llamada de un cliente que necesita comentar con alguien de confianza una situación para ver cómo gestionarla o para tratar de validar una estrategia interna”, explica María González Gordon, socia fundadora de González Gordon & Gómez-Barreda (GGB), junto a Ricardo Gómez-Barreda de la Gándara.

Este fenómeno también responde, en parte, a la creciente fragmentación del mercado. Frente a la demanda de macrooperaciones que exigen equipos multidisciplinares y capacidad para desplegar grandes equipos, las boutiques buscan competir en ámbitos muy concretos, donde la experiencia acumulada constituye una parte esencial de la propuesta.

La creciente presión regulatoria favorece, además, esta especialización. “Las normas son cada vez más complejas y exigen contar con experiencia práctica y esto permite competir por criterio interpretativo y no por capacidad de despliegue”, señala Hurtado.

Esta apuesta se produce, además, en áreas que están experimentando una transformación acelerada. La llegada de la inteligencia artificial y la adopción de herramientas por parte de las empresas, junto con el aumento de exigencias regulatorias por parte de la Unión Europea, están impulsando la aparición de firmas especializadas en este ámbito. “Nuestra área de práctica (propiedad intelectual, tecnología y digital) está experimentando y va a continuar experimentando un crecimiento exponencial”, añade Gómez-Barreda.

A pesar de ello, cuando un asunto excede su área de especialización, el modelo puede colaborar con otros despachos independientes. Para el fundador de ipseLaw, esto permite “no quedar atados a una única red”.

Honorarios

En esta línea, el cambio de la forma de cobrar a los clientes es una de las propuestas más diferenciadoras que plantean estas boutiques frente al modelo tradicional.

El sistema de facturación por horas ha sido, tradicionalmente, el pilar de la abogacía de los negocios, pero estas nuevas firmas consideran que penaliza la eficiencia. “Si la tecnología permite hacer en horas lo que antes exigía semanas, cada mejora de eficiencia se convierte en una pérdida de ingresos. Esa contradicción la hemos eliminado”, sentencia Hurtado. En ipseLaw, asegura, “cobramos por el valor de la solución, no por el tiempo que tardamos en encontrarla”.

Una estructura más ágil que también permite, según Ceyhun Necati Pehlivan, fundador de Cornerstone Counsel, “ofrecer honorarios más eficientes sin comprometer la calidad del asesoramiento”.

Impacto de la tecnología

El momento elegido para emprender esta aventura tampoco es casual. “Estamos viviendo un momento de enorme transformación en nuestra profesión”, enfatiza el fundador de Cornerstone Counsel.

La madurez tecnológica y, en concreto, la irrupción de la IA también han contribuido a que este modelo de abogacía más personal sea económicamente sostenible. “Hace cinco años este proyecto habría sido una declaración de intenciones. Hoy es viable”, sentencia Hurtado.

A pesar de ello, esto no significa sustituir el criterio jurídico. Más bien lo contrario. Su adopción también ha impactado directamente en las expectativas de los clientes. “Esperan cada vez más rapidez y eficiencia, además de calidad y especialización”, añade Pehlivan, que considera que un modelo más ágil y flexible permite incorporar esta transformación con mayor rapidez y trasladar esa eficiencia al cliente.

Existe, además, una dimensión menos visible, pero relevante, detrás de la decisión de crear una boutique. La libertad de decidir qué asuntos llevar.

La ausencia de una cartera histórica tan amplia puede reducir determinados conflictos de interés y permitir operar sin algunas de las exigencias de rentabilidad o determinadas políticas internas propias de las grandes firmas.

Desde GGB, esa autonomía forma parte esencial del proyecto: “Tenemos la libertad (y la responsabilidad) de hacer las cosas como uno cree que los tiempos dictan y los clientes esperan”.

¿Cómo consiguen atraer nuevos clientes estas firmas?

La captación de nuevos clientes en las ‘boutiques’ se apoya principalmente en la capacidad de estas firmas para dar continuidad a las relaciones profesionales con aquellos clientes con los que llevaban ya años trabajando antes de montar su negocio. La experiencia, reputación y la construcción de vínculos profesionales basados en la confianza se convierten en una fuente recurrente de trabajo, especialmente a través de las recomendaciones. “Eso forja relaciones, no clientes”, resume María González Gordon, socia fundadora de GGB. 

El contacto directo con el mercado también resulta determinante. Viajes, presencia en asociaciones profesionales y una relación continua con antiguos o potenciales clientes permite estar presente cuando surge una nueva necesidad. Una proximidad que, además, se extiende a un conocimiento más profundo de las compañías y sus equipos. 

Pero la captación no se explica únicamente por las relaciones personales. Estas firmas están encontrando un espacio en asuntos que requieren experiencia y criterio inmediato y para los que el cliente no necesita necesariamente el despliegue de una gran estructura. Es un hueco que, según explica Santiago Hurtado, socio fundador de ipseLaw, “no hemos inventado”, sino que han constatado que existe. 

A pesar de que la marca sigue teniendo un gran peso, explica Ceyhun Necati Pehlivan, socio fundador de Cornestone Counsel, “cada vez más clientes eligen al abogado y al equipo en quienes confían, y no únicamente por el nombre que aparece en la puerta”.

Cornerstone Counsel

Ceyhun Necati Pehlivan, socio fundador de Cornerstone Counsel.

En abril de 2026, Ceyhun Necati Pehlivan fundó Cornestone Counsel, una ‘boutique’ especializada en tecnología, derecho digital y comercial, así como en protección de datos, ciberseguridad e inteligencia artificial, Tras su paso por grandes firmas como DLA Piper y Linklaters, donde lideró durante ocho años el área de tecnología, medios y telecomunicaciones y propiedad intelectual, Pehlivan decidió poner en marcha su propio proyecto al detectar en el mercado español una necesidad de firmas “de alta gama, con un alto grado de especialización y verdadera vocación internacional”.

ggb

María González Gordon y Ricardo Gómez-Barreda de la Gándara, de GGB.

Tras su paso por CMS Albiñana & Suárez de Lezo, donde fue su socia codirectora durante dos años, María González Gordon inició en mayo una nueva etapa profesional con la creación, junto a Ricardo Gómez-Barreda de la Gándara, de su propia firma, González Gordon & Gómez-Barreda (GGB). La ‘boutique’ está especializada en propiedad intelectual e industrial, tecnología, negocio digital y derecho del entretenimiento. Con más de 25 años de experiencia, ambos pusieron en marcha el proyecto tras observar una creciente demanda de asesoramiento en sus áreas de práctica.

IPSELAW

Javier Royo y Santiago Hurtado, fundadores de la ‘boutique’ ipseLaw.

Santiago Hurtado y Javier Royo han fundado ipseLaw este mes, una firma especializada en reestructuraciones e insolvencias, litigación y asesoramiento societario recurrente. El proyecto nace tras su salida de Dentons, donde Hurtado ejercía como socio de procesal y Royo como ‘counsel’ especializado en reestructuraciones e insolvencias. La firma apuesta por un modelo alejado de la estructura de los grandes despachos, de la facturación por horas y equipos y de la gestión de conflictos de interés. “Es volver a la esencia de la abogacía, con la potencia de la tecnología al servicio del criterio”, subraya Hurtado.

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Fuente original: Leer en Expansión
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